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Salto Política
Carlos Albisu (archivo, 2025). · Foto: Ignacio Dotti

Carlos Albisu (archivo, 2025).

Foto: Ignacio Dotti

A un año de gestión de Albisu, oficialismo y oposición exhiben visiones contrapuestas sobre el rumbo de la intendencia

Balance del primer año de gobierno enfrenta críticas del Frente Amplio y defensa de la Coalición Republicana.

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Este sábado se cumple el primer año de gobierno de Carlos Albisu al frente de la Intendencia de Salto, encabezando la administración de la Coalición Republicana. La fecha encuentra al oficialismo y la oposición con diagnósticos completamente diferentes sobre el rumbo de la gestión.

Mientras el Frente Amplio sostiene que no se han cumplido las principales promesas de campaña y cuestiona decisiones administrativas y políticas, desde la Coalición Republicana destacan el proceso de reorganización interna, el saneamiento financiero y las bases que, afirman, permitirán concretar las grandes obras durante el resto del período.

Con el objetivo de hacer un balance de estos primeros 12 meses, la diaria consultó a los coordinadores de las bancadas en la Junta Departamental, el edil frenteamplista Mario Furtado y el coordinador de la Coalición Republicana, Pablo Williams.

Furtado: “No veo fortalezas, sino incertidumbre”

Para Mario Furtado, el principal incumplimiento se produjo incluso antes de que comenzara la gestión. Según el edil, el prometido gobierno de coalición nunca llegó a concretarse y terminó predominando el Partido Nacional junto al sector colorado Vamos Salto. “Se prometió un gobierno de coalición. Lo que tenemos es el Partido Nacional gobernando junto con un Vamos Salto fortalecido. Los demás socios quedaron afuera desde el primer día”, sostuvo.

El coordinador del Frente Amplio recordó que las primeras diferencias surgieron con el tratamiento del duodécimo presupuestal y con la negativa, según afirmó, “a brindar información a la oposición”.

En cuanto a los compromisos asumidos durante la campaña electoral, Furtado entiende que “los avances han sido escasos”. Enumeró entre las promesas “la construcción de seis avenidas, una piscina para el interior del departamento, la recuperación del estadio Bernasconi, el cierre del vertedero municipal y la modernización del tratamiento de residuos”.

A su juicio, “ninguno de esos objetivos presenta avances significativos”. Señaló que “el estadio continúa abandonado, el vertedero no fue cerrado, sino entregado a una empresa privada, y las avenidas proyectadas aún no comenzaron, mientras los barrios continúan esperando obras de infraestructura”.

También cuestionó la política de recursos humanos impulsada por la administración. Recordó el cese de 291 funcionarios municipales, denunció rebajas salariales y criticó nuevos ingresos sin concursos ni sorteos públicos. A eso sumó observaciones sobre la situación financiera de la comuna. “Hoy, además, tienen atrasos con los proveedores. No pagan”, afirmó.

Consultado sobre las fortalezas de la gestión, fue categórico, “no veo fortalezas en este primer año. Veo incertidumbre política porque no se sostuvo la coalición y veo a la gente con incertidumbre y decepcionada”.

Como expectativa para los próximos años, Furtado reclamó “que el Ejecutivo concrete las obras prometidas, regularice las deudas con proveedores y finalice proyectos iniciados durante la administración anterior, como los planes de mejoramiento barrial en Saladero, Umpierre y otras zonas del departamento”.

Williams: “Ya existen indicadores positivos sobre la gestión”

Desde la bancada oficialista, el edil Pablo Williams hizo una valoración diametralmente opuesta. Consideró que “estos primeros 12 meses estuvieron marcados por una intensa tarea de reorganización institucional y financiera, imprescindible para ejecutar las transformaciones previstas”.

Explicó que “uno de los principales esfuerzos estuvo centrado en revisar las cuentas municipales, relevar el estado de la infraestructura departamental, especialmente la caminería, y fortalecer el funcionamiento interno de la intendencia”.

Asimismo, destacó “el trabajo realizado para recuperar el compromiso de los funcionarios municipales y mejorar la organización de las distintas áreas de gobierno”.

Williams señaló, además, que “uno de los hitos más importantes fue la obtención del financiamiento aprobado con participación de la Junta Departamental”, herramienta que, según afirmó, “permitirá ejecutar las principales obras comprometidas durante la campaña”.

A su entender, todavía resulta “prematuro evaluar el cumplimiento total de las expectativas ciudadanas”, aunque considera que “ya existen indicadores positivos sobre la gestión” y que el inicio del período ha sido “muy auspicioso”.

Entre las fortalezas del gobierno departamental, Williams destacó “la conformación del equipo de gestión encabezado por Albisu, integrado por personas de amplia capacidad técnica y prestigio departamental, lo que permitió afrontar temas complejos durante este primer año”.

También valoró avances en áreas que, aunque tienen menor impacto inmediato para la ciudadanía, representan una apuesta al desarrollo del departamento. Citó como ejemplos las obras en el Ateneo de Salto, la recuperación del Museo del Hombre y la Tecnología y otras intervenciones culturales que, aseguró, formaban parte de los compromisos asumidos durante la campaña.

En materia de servicios públicos, resaltó la incorporación de nuevos ómnibus para el transporte urbano, entendiendo que “constituye una mejora concreta para miles de usuarios”.

Williams considera que “el mayor impacto de la administración llegará durante el resto del período, cuando comiencen a ejecutarse las grandes obras de infraestructura previstas gracias al financiamiento obtenido”.

Entre ellas mencionó “la reconstrucción de avenidas, intervenciones en distintos barrios y mejoras en la red vial urbana”, asegurando que “ya existen llamados en marcha para algunas de estas actuaciones”, concluyó.

A un año del cambio de signo político en la Intendencia de Salto, las posiciones siguen mostrando dos lecturas irreconciliables: para la oposición predominan las promesas incumplidas y la incertidumbre, mientras que para el oficialismo el primer año fue el tiempo necesario para ordenar la administración y preparar las transformaciones que, aseguran, comenzarán a hacerse visibles durante el resto del quinquenio.