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Ciudad de Salto, el 18 de julio

Foto: Ariel Volpi

Tormenta devastó gran parte de la producción hortícola en Salto y las pérdidas superarían los 60 millones de dólares

La tormenta con vientos superiores a 129 kilómetros por hora dejó un escenario de devastación en la principal zona hortícola de Salto.

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La violenta tormenta que azotó Salto durante la madrugada del sábado dejó una estela de destrucción que afecta especialmente a pequeños y medianos productores hortícolas y granjeros.

Según estimó el productor granjero e integrante de la Gobernanza de la Central Hortícola del Norte Ítalo Tenca, las pérdidas económicas podrían superar los 60 millones de dólares, considerando tanto la destrucción de invernáculos como la producción que ya no podrá cosecharse.

Tenca describió a la diaria el fenómeno como “realmente destructivo” y aseguró que nunca había observado un episodio de semejante magnitud. “Rompió estructuras preparadas para soportar vientos de 120 o 130 kilómetros por hora y las dejó totalmente retorcidas en el suelo. Eso marca la fuerza extraordinaria del temporal”, sostuvo.

Como ejemplo mencionó la destrucción del galpón de Valori, próximo a la escuela 13, además de los importantes daños sufridos por los históricos silos de Calsal, cuya cúpula fue arrancada por el viento, provocando pérdidas adicionales en el grano almacenado.

El productor explicó que “la tormenta siguió un recorrido muy definido, ingresando desde el oeste, tras pasar por Concordia, y avanzando en diagonal sobre algunas de las zonas de mayor concentración de producción hortícola del departamento”.

Entre los lugares más castigados mencionó Colonia Osimani, Hipódromo, el sur de Colonia 18 de Julio, Tropezón, Granja Santana, Barrio Albisu y otros establecimientos ubicados sobre ese corredor productivo. “Lo que encontró a su paso lo arrancó. No quedaron solamente daños parciales, hubo estructuras completamente destruidas”, afirmó.

Foto: Ariel Volpi

En algunos casos, agregó, “los invernáculos fueron literalmente desplazados hasta los alambrados de los predios, mientras que galpones y techos de viviendas también fueron arrancados por el viento”.

Uno de los casos más impactantes fue el de la familia Costa, propietaria de unas 16 hectáreas de invernáculos. “No les quedó nada. Todo está en el suelo. Ni siquiera saben por dónde empezar a levantar”, relató.

Tenca remarcó que el aspecto más preocupante es que el temporal no destruyó únicamente instalaciones antiguas o deterioradas. “Si fueran invernáculos viejos, sería entendible, pero arrasó con estructuras nuevas, preparadas para soportar este tipo de fenómenos. Las trató como si fueran de papel”.

Incluso destacó que “numerosos árboles fueron arrancados de raíz y grandes eucaliptos quedaron partidos por la mitad”, una evidencia de la violencia del fenómeno meteorológico.

Mientras tanto, la estructura principal de la Central Hortícola del Norte logró resistir con daños menores gracias a su diseño, aunque el dirigente aclaró que esa situación no representa la realidad que vive el sector productivo. “Lo preocupante no son unas chapas que volaron en la Central. Lo realmente grave es el estado en que quedó la producción”.

Además de la infraestructura destruida, “el temporal afectó cultivos que se encontraban en plena producción”. Tenca explicó que “donde las estructuras colapsaron completamente sobre las plantas, la pérdida será prácticamente total”. En otros casos, cuando únicamente se desprendió el nailon de cobertura, “algunos cultivos podrían recuperarse parcialmente”.

Sin embargo, advirtió que el impacto sobre el abastecimiento nacional será inevitable. “Salto y Bella Unión estaban aportando gran parte de las hortalizas que hoy consume el país. Eso inevitablemente va a repercutir en el mercado”.

Ciudad de Salto, el 18 de julio

Foto: Ariel Volpi

La reducción de la oferta podría traducirse en menor disponibilidad de productos y aumentos de precios durante los próximos meses.

El dirigente estimó que entre 40% y 50% de toda el área de invernáculos de Salto sufrió daños importantes. Calculó que unas 150 a 200 hectáreas de estructuras quedaron totalmente destruidas. Cada invernáculo de aproximadamente 1000 metros cuadrados tiene un costo que oscila entre 15.000 y 20.000 dólares, sin contar la inversión realizada en los cultivos.

A ello se suma un enorme desafío logístico. “No van a alcanzar los clavos, la madera, el nailon ni las cuadrillas de trabajadores para reconstruir todo al mismo tiempo”, afirmó.

Explicó que un solo productor con 16 hectáreas de invernáculos necesitaría prácticamente la mitad de la mano de obra especializada disponible actualmente en Salto para comenzar la reconstrucción.

Ante la llegada del presidente de la República y de autoridades nacionales al departamento, el sector mantiene expectativas de recibir algún tipo de apoyo extraordinario.

No obstante, Tenca advirtió que la realidad financiera de muchos productores puede dificultar el acceso a las herramientas existentes. “Hay muchísimo endeudamiento. Si cualquier ayuda está condicionada a determinados requisitos, gran parte de los productores no va a poder acceder”.

Reconoció además que los recursos disponibles para atender la emergencia probablemente resulten insuficientes frente a la magnitud del desastre.

La emoción de un dirigente que también fue afectado

Durante la entrevista, Tenca no pudo ocultar la angustia que le provoca la situación que atraviesa el sector.

Después de años de actividad gremial defendiendo a los productores, confesó sentirse desbordado por la dimensión de la tragedia. “He encontrado colegas parados en la portera mirando hacia adentro de sus chacras sin saber qué van a hacer”, expresó antes de quebrarse emocionalmente.

Aunque reconoció que parte de su propia producción logró salvarse, aseguró que el dolor proviene de ver a numerosos vecinos que perdieron absolutamente todo. “Capaz que yo todavía puedo agradecer porque algunos de mis cultivos quedaron en pie. Pero me angustia escuchar a colegas que me dicen ʻNo tengo más nadaʼ. Esa es la realidad que hoy está viviendo la granja salteña”, concluyó Tenca.

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