Los drones destinados a la actividad agropecuaria dejaron de ser una herramienta reservada para grandes empresas y comienzan a consolidarse como una alternativa cada vez más accesible para productores de distintas escalas.
Esa fue una de las principales conclusiones de la jornada de presentación de equipos realizada en el complejo recreativo y social de Adeoms, donde empresarios del sector exhibieron las últimas innovaciones tecnológicas aplicadas al campo.
En ese marco, la diaria dialogó con el empresario Augusto Scaglia, quien sostuvo que el uso de drones en el agro viene experimentando un crecimiento sostenido y que, año tras año, la tecnología se adapta mejor a las necesidades de los productores.
Según explicó, actualmente existe una amplia gama de equipos con diferentes capacidades y costos, lo que permite que cada establecimiento encuentre una solución acorde a su realidad productiva. “Cada productor, de acuerdo con la superficie que trabaja y el tipo de producción que desarrolla, tiene necesidades distintas”, señaló.
Scaglia puso como ejemplo a los productores hortícolas, una actividad con fuerte presencia en la zona rural de Salto. A su entender, muchos de ellos ya pueden acceder a esta tecnología porque existen equipos con costos cada vez más competitivos y prestaciones de última generación.
Uno de los principales beneficios, afirmó, es la versatilidad de estas aeronaves. Un mismo dron puede realizar tareas de pulverización, fertilización y siembra, sustituyendo parte del trabajo que tradicionalmente se hacía con maquinaria agrícola de mayor porte.
“Es una sola herramienta que hace todo. Ya no es necesario depender de un tractor para determinadas tareas, por lo que la inversión inicial puede ser considerablemente menor”, explicó.
Además, destacó que estos equipos incorporan tecnología de precisión que permite realizar aplicaciones variables de insumos y resiembra de acuerdo con las características de cada lote, optimizando recursos y mejorando la eficiencia del trabajo.
La capacitación, clave para reducir riesgos
Consultado sobre una de las principales preocupaciones de vecinos que residen cerca de zonas de producción agrícola (la posible contaminación por agroquímicos durante las aplicaciones), Scaglia consideró que el riesgo no depende exclusivamente de la herramienta utilizada, sino principalmente del manejo que se haga de ella.
En ese sentido, diferenció el trabajo realizado por drones del que llevan adelante los aviones agrícolas. Explicó que ambos cumplen funciones similares, aunque poseen características operativas diferentes. “El dron puede trabajar en lugares donde un avión no puede hacerlo, pero no ocurre lo mismo a la inversa”, afirmó.
No obstante, aclaró que toda aplicación de productos fitosanitarios implica riesgos si no se respetan los protocolos establecidos. Entre los factores que inciden mencionó la capacitación del operador, el tipo de producto utilizado, las condiciones meteorológicas y el cumplimiento de las distancias de seguridad. “Hay muchos factores que pueden llevar a cometer errores y generar una posible contaminación ambiental, pero eso no está relacionado directamente con la herramienta”, sostuvo.
A su juicio, debido a sus dimensiones y al ancho operativo con el que trabaja, un avión agrícola presenta mayores posibilidades de provocar deriva de los productos aplicados.
Sin embargo, destacó que los pilotos cuentan con experiencia para minimizar esos riesgos mediante la evaluación permanente del viento y el respeto por las zonas de exclusión cercanas a centros poblados, escuelas y cursos de agua.
Una nueva profesión vinculada al campo
Scaglia también se refirió al crecimiento de un nuevo perfil laboral asociado a esta tecnología. Señaló que actualmente buena parte de quienes operan drones agrícolas son ingenieros agrónomos o empresas dedicadas a la aviación agrícola que incorporaron estos equipos como complemento de sus servicios.
Asimismo, indicó que cualquier persona puede convertirse en piloto de dron siempre que complete el proceso de capacitación y obtenga la certificación correspondiente. “Se puede decir que es una nueva profesión”, expresó.
De acuerdo con los datos que manejó, actualmente hay unos 700 drones agrícolas operando en Uruguay, lo que supone una cantidad similar de pilotos habilitados.
Para el empresario, se trata de un mercado que recién comienza a desarrollarse y que ofrece oportunidades laborales y de innovación, especialmente para las nuevas generaciones.
En ese sentido, consideró que la incorporación de tecnologías de precisión, maquinaria inteligente y conectividad a internet está despertando un renovado interés de los jóvenes por el trabajo en el medio rural, un sector que atraviesa un proceso de transformación impulsado por la digitalización y la incorporación de nuevas herramientas para mejorar la productividad.
