La bancada de ediles de la 1001 del Frente Amplio, integrada por Regino López, Camila Rodríguez, Sandra Márquez y Walter Campos, propuso a la Junta Departamental de Salto incorporar el nombre de Líber Arce al nomenclátor de la ciudad.
La iniciativa busca reconocer la figura del primer mártir estudiantil uruguayo y vincular su memoria con el carácter universitario y educativo que tiene el departamento.
El planteo parte de una realidad que, según explicó el edil Regino López a la diaria, forma parte de la identidad de Salto: la presencia de miles de estudiantes que concurren cada día a centros de enseñanza terciaria y de formación profesional. “Salto es desde hace décadas una ciudad universitaria”, sostuvo.
En ese sentido, destacó la presencia del Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República, el Instituto de Formación Docente de Salto, el CERP del Litoral, la UTU y diversos centros de formación profesional, instituciones que conforman un entramado educativo con fuerte presencia en la vida cotidiana de la ciudad.
“Consolida un territorio donde la vida estudiantil es parte de la identidad urbana. Miles de jóvenes transitan diariamente sus calles, construyen comunidad, producen conocimiento y participan activamente en la vida social y cultural del departamento”, señaló López.
La propuesta también pretende incorporar la memoria histórica al espacio público. Para los ediles de la 1001, recordar a quienes protagonizaron luchas por derechos y por la democracia permite fortalecer los valores ciudadanos y comprender procesos históricos que marcaron al país.
Líber Arce fue asesinado el 14 de agosto de 1968 durante una movilización en reclamo por el boleto estudiantil. Su muerte lo convirtió en el primer mártir estudiantil de Uruguay y en uno de los símbolos de la resistencia frente al avance del autoritarismo que posteriormente desembocaría en la dictadura civil-militar.
Para el edil, su figura excede el homenaje a una persona y representa el papel que tuvo el movimiento estudiantil en la construcción de derechos. “Recordarlo hoy no es un acto meramente conmemorativo, es una afirmación de valores democráticos, una reivindicación de la lucha por derechos y una forma de reconocer el papel histórico de las y los estudiantes en la construcción de ciudadanía”, afirmó.
La iniciativa plantea que la futura calle Líber Arce se ubique particularmente en la zona donde convergen el Cenur Litoral Norte, el Instituto de Formación Docente y el CERP del Litoral.
López consideró que la ubicación tiene una importancia particular porque permitiría que el homenaje forme parte de la experiencia cotidiana de quienes estudian y trabajan en esas instituciones. “La ubicación es clave. Una calle que los estudiantes transiten diariamente refuerza el vínculo entre memoria y educación, convirtiendo el espacio urbano en un territorio pedagógico”, explicó.
Según la propuesta, colocar el nombre de Líber Arce en una calle próxima a los centros educativos permitiría que su figura permanezca presente no solamente en actos o fechas conmemorativas, sino también en la vida cotidiana de la ciudad. “Nombrar una calle ‘Líber Arce’ cerca de los centros educativos permite que la memoria se viva, se recorra y se experimente cotidianamente”, sostuvo el representante de la 1001.
Los ediles entienden que la iniciativa puede cumplir varios objetivos vinculados a la identidad de Salto y a la construcción de ciudadanía. Entre ellos, mencionan: fortalecer la identidad universitaria de la ciudad incorporando la memoria estudiantil al paisaje urbano; visibilizar la importancia de la educación pública y el compromiso de quienes la defendieron en contextos de violencia estatal; y generar un espacio simbólico de referencia para estudiantes, docentes y organizaciones sociales.
También plantean que la denominación contribuya a promover la construcción de ciudadanía mediante la articulación entre memoria, territorio y formación, además de reconocer a los mártires estudiantiles como parte de la historia democrática del país.
Para López, incorporar el nombre de Líber Arce al nomenclátor no debería entenderse únicamente como una mirada hacia el pasado. Por el contrario, considera que la memoria puede ser una herramienta para pensar el futuro de la ciudad y de las nuevas generaciones. “Salto, como ciudad universitaria, tiene la oportunidad y la responsabilidad de consolidar un compromiso con la memoria democrática”, afirmó.
Desde esa perspectiva, la bancada de la 1001 sostiene que la designación de una calle con el nombre del primer mártir estudiantil uruguayo sería “un acto de justicia”, pero también una forma de transmitir a las nuevas generaciones que los derechos sociales y democráticos no fueron concesiones, sino conquistas producto de luchas colectivas. “Es una apuesta por el futuro, una forma de recordar que los derechos conquistados fueron fruto de luchas colectivas y que la educación pública se sostiene con participación, memoria y compromiso”, concluyó López.