En el marco del Primer Congreso de Liceos Rurales de todo el país, que se desarrolla en el liceo rural de Rincón de Valentín, el director del Departamento de Educación Rural del área técnica y administrativa de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP), Límber Santos, analizó en diálogo con la diaria los principales desafíos de la enseñanza en el medio rural uruguayo.
Santos señaló que “la educación rural forma parte de una tradición importante del sistema educativo”, pero que “se desarrolla en un territorio afectado desde hace décadas por el despoblamiento”. Recordó que “ya en 1933 las autoridades convocaron a un congreso de maestras rurales en Montevideo y plantearon la pregunta de qué podía hacer la escuela para evitar la despoblación del campo. La problemática continúa vigente”.
Uruguay cuenta actualmente con cerca de 1.000 escuelas rurales, de las cuales unas 750 son de maestro único y alrededor de 300 tienen cinco alumnos o menos.
En Salto, “esta realidad se observa especialmente en las zonas más alejadas de la capital departamental, donde existe una importante dispersión de la población y de los centros educativos”. Santos destacó además que “el departamento presenta una situación diversa: junto a escuelas extremadamente pequeñas existen centros rurales con varios maestros, algo que es menos frecuente en otras zonas del país”. La baja matrícula constituye uno de los principales desafíos para los docentes.
Santos explicó que “trabajar con dos o tres alumnos no necesariamente resulta sencillo, ya que implica encontrar permanentemente estrategias para estimular el aprendizaje, mantener la atención y generar propuestas nuevas”. A esto se suma el desafío de la socialización. “Algunas escuelas tienen dos alumnos, que pueden ser hermanos o vecinos, y otras cuentan incluso con un solo estudiante”.
Ante esa situación, las escuelas rurales desarrollan proyectos conjuntos, intercambian experiencias y comparten recursos. La virtualidad también permite conectar a alumnos de diferentes centros para ampliar sus posibilidades de interacción. “Son estrategias para, de alguna manera, poder generar socialización, aprendizajes, enseñanza con otros, cuando no hay otros”, explicó.
A la histórica pérdida de población rural se agregó en los últimos años otro fenómeno: “La movilidad de las familias entre diferentes zonas rurales, incluso entre departamentos, en busca de fuentes laborales”. Esta situación provoca cambios en la matrícula. Santos señaló que “este año fueron reabiertas siete escuelas rurales que estaban cerradas porque volvieron a instalarse familias con hijos en edad escolar”.
El movimiento también puede generar discontinuidad educativa. “Un niño, a veces, a lo largo del año lectivo pasa por tres o cuatro escuelas”, sostuvo, debido a los traslados de su familia.
Para Santos, el sistema educativo debe adaptarse a una población que, en determinados sectores del medio rural, dejó de ser estable. “Las familias pueden trasladarse detrás de empleos circunstanciales y eso genera cambios rápidos en la matrícula de las escuelas”.
Vocación y disponibilidad de maestros
El vínculo de los docentes con la educación rural también presenta realidades diferentes. Santos explicó que “muchas veces la falta de vocación inicial está relacionada con el desconocimiento del medio rural”.
En ese sentido, destacó “la experiencia de estudiantes del Instituto de Formación Docente de Salto que realizaron prácticas rurales y regresaron con entusiasmo. Algunos descubren allí una forma de enseñar que desconocían y posteriormente procuran continuar su trayectoria en escuelas rurales”. Otros, en cambio, “llegan a esos centros porque constituyen una de sus primeras posibilidades laborales y, cuando pueden, optan por trasladarse a escuelas urbanas”.
La disponibilidad de docentes tampoco es igual en todo el país. Mientras que en el norte no resulta tan problemática la falta de maestros, en departamentos como San José y, en determinadas situaciones, Canelones existe demanda insatisfecha. Santos señaló que “incluso maestros egresados en departamentos del norte se trasladan al sur para encontrar oportunidades laborales”.
El maestro considera que la formación docente debería poner mayor énfasis en la educación rural. La propuesta de la lista 22 de la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay, que encabeza de cara a las elecciones de representantes en el Codicen del 3 de octubre, incluye ampliar la formación en esta área. Plantea que “no solamente los futuros maestros deberían hacer prácticas rurales, sino también quienes se forman como profesores para los liceos”.
Uno de los aspectos que considera especialmente valioso es el trabajo multigrado, característico de las escuelas y liceos rurales, donde estudiantes de diferentes niveles comparten un mismo espacio educativo.
Para Santos, esa experiencia también puede ser útil en los centros urbanos, donde los docentes deben atender una creciente diversidad de estudiantes. “Lamentablemente, hoy en día en la formación docente de profesorado no hay nada de educación rural”, afirmó, y señaló que se trata de un aspecto que debería corregirse y que docentes y estudiantes vienen reclamando desde hace tiempo.
“El desafío es reconocer que la educación rural no constituye una realidad aislada, sino un espacio que continúa aportando experiencias y herramientas para pensar el conjunto del sistema educativo uruguayo”, concluyó.