Lo que comenzó a mediados de 2023 como un encuentro entre estudiantes universitarios y un grupo de mujeres vinculadas a merenderos comunitarios de Salto fue tomando otra dimensión. A partir de las necesidades y preguntas que surgieron en el territorio, se puso en marcha un proceso de organización y construcción colectiva que hoy trasciende las fronteras del departamento y comienza a proyectarse en ámbitos nacionales e internacionales.
En diálogo con la diaria, Oscar Medina, referente universitario de la iniciativa, explicó que el proyecto “Red de Mujeres: del merendero comunitario a la construcción de las identidades políticas” surgió del intercambio con mujeres que sostenían, desde distintos barrios y territorios, espacios comunitarios de alimentación, cuidado y acompañamiento.
La propuesta buscó correrse de una mirada que las ubicara únicamente como protagonistas de un fenómeno social y cultural. El punto de partida fue considerarlas como un “terreno fértil para la construcción de identidades individuales y colectivas”, capaces de formular sus propias preguntas, construir narrativas y desarrollar formas de organización.
El proyecto fue presentado ante la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio (Cseam) de la Universidad de la República (Udelar), que lo aprobó y financió durante dos años consecutivos.
La primera etapa estuvo centrada en los procesos de construcción identitaria y en el pasaje de un hacer principalmente dirigido hacia otros (el cuidado, la alimentación, la asistencia y el sostenimiento familiar y comunitario) hacia la posibilidad de reconocer el deseo propio, asumirse como sujetas de derechos y construir un sentido de pertenencia colectiva.
Según Medina, ese recorrido permitió dar continuidad al trabajo a través de una nueva etapa, denominada “Identidades políticas y procesos organizativos”, que actualmente profundiza en torno al racismo, la estigmatización y la discriminación, además de abordar la construcción identitaria y los procesos organizativos de las mujeres como colectivo afrodescendiente.
La iniciativa se desarrolló desde una perspectiva interdisciplinaria, decolonial y de género, con la participación de estudiantes de las licenciaturas en Psicología, Ciencias Sociales y Trabajo Social. También contó con la colaboración, desde el campo de la Educación, de la docente Sonia Albistur, especialista en Educación Social y Educativa, actualmente jubilada.
El trabajo tuvo además la orientación técnica y académica del doctor y licenciado en Psicología Leonardo Peluso, profesor agregado de la Facultad de Psicología de la Udelar e integrante de la Unidad Académica Salto del Cenur Litoral Norte.
Su trayectoria académica y de investigación está vinculada a los estudios del lenguaje, la interculturalidad, la inclusión social, la identidad y la diversidad. Peluso participó como docente orientador y mentor, junto con la licenciada y magíster Lucía Holly, docente de la Facultad de Psicología en el Cenur Litoral Norte, cuya trayectoria articula psicología, educación e inclusión social y educativa.
Durante este año se incorporó también como consultor el doctor Ricardo Janoario, doctor en Servicio Social por la Universidad Federal de Río de Janeiro, con estancia académica en la Universidad de Texas en Austin y posdoctorado en Ciencias de la Educación por la Udelar.
El cambio también ocurre hacia adentro
Uno de los principales resultados del trabajo no se mide en términos materiales. Para Medina, el impacto más significativo se produjo en el plano subjetivo: en el pasaje de “hacer para otros” a habilitar la posibilidad de reconocer el deseo propio, asumirse como mujeres con derechos y construir una identidad colectiva a partir de las experiencias y luchas que las convocan.
En ese recorrido fue tomando forma la Red de Mujeres Departamental Salto, que hoy se reconoce como un actor social y comunitario y participa en espacios de organización y reivindicación de derechos.
El colectivo integra actualmente la Coordinadora Nacional de Mujeres de Asentamientos y fue convocado a formar parte del Consejo Consultivo Departamental de Afrodescendientes.
En 2024 recibió, además, el primer premio nacional otorgado por la Asociación Uruguaya de Magistrados y Operadores Judiciales de Familia, Infancia y Adolescencia, en la categoría “Mejor proyecto de impacto territorial”. Este año fue nominado al Premio Amanda Rorra 2026, promovido por el Ministerio de Desarrollo Social.
Las redes sociales y los espacios digitales también pasaron a ocupar un lugar dentro de la organización. Allí el colectivo produce contenidos, construye sus propias narrativas y busca visibilizar su trabajo, extendiendo las posibilidades de participación y comunicación más allá del territorio físico.
De Salto a otros territorios
La experiencia también comenzó a circular fuera de los espacios comunitarios en los que nació. Hace unos días, el proyecto fue seleccionado, junto con otros cinco proyectos del interior del país, para participar en la jornada inaugural de Universidad de Puertas Abiertas de la Udelar, actividad que reúne a miles de estudiantes y busca acercar la universidad a jóvenes de educación media de todo el país.
En esa instancia, desarrollada conjuntamente con la Expo PAIE, el equipo presentó un póster y expuso el trabajo realizado, acercando a futuros estudiantes universitarios una experiencia de extensión construida junto con la comunidad y sus protagonistas.
La experiencia también empezó a encontrar un lugar en ámbitos académicos internacionales. Medina presentó varios trabajos, entre ellos uno dedicado a la sistematización del proyecto Red de Mujeres, en el Congreso Internacional de Investigación y Prácticas de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. El trabajo forma parte de las memorias de la XVI edición del congreso.
Para Medina, que una experiencia nacida en los merenderos comunitarios de Salto llegue a esos espacios no implica simplemente ampliar el alcance de un proyecto universitario. También muestra el camino recorrido desde aquel primer encuentro entre estudiantes y mujeres de barrios del departamento.
La apuesta de fondo, sostiene, es entender la extensión universitaria no como una práctica en la que la universidad simplemente lleva conocimientos al territorio, sino como un espacio de intercambio en el que los saberes académicos y comunitarios se encuentran y pueden producir nuevas preguntas, nuevas identidades y nuevas formas de participación.
Así, lo que comenzó en algunos de los territorios más vulnerados de Salto continúa creciendo. La Red de Mujeres Departamental Salto profundiza hoy su trabajo en torno al racismo, la discriminación y la organización colectiva, mientras amplía sus vínculos con otros colectivos y espacios de participación dentro y fuera del país.
