Los ministerios de Salud Pública (MSP) y Desarrollo Social (Mides), la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y la Junta Nacional de Drogas (JND) presentaron el jueves un paquete de medidas para la atención en salud de personas en situación de calle, con énfasis en el tratamiento de afecciones a la salud mental y situaciones de consumo problemático que afectan a dicha población.
Según explicó el presidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Álvaro Danza, el nuevo programa contempla cuatro grandes componentes para el “abordaje integral [y] coordinado” de la situación de calle desde “una mirada sanitaria”.
En primer lugar, desde ASSE se apunta a mejoras en el primer nivel de atención mediante la incorporación de policlínicas móviles. Según explicó Danza, el dispositivo atenderá situaciones de consumo problemático, brindará servicios odontológicos y diagnosticará casos de tuberculosis y VIH, dos enfermedades que afectan a las poblaciones más vulnerables en mayor medida, recordó. En un principio habrá tres móviles que recorrerán el área metropolitana, aunque el jerarca acotó que la intención es extender el dispositivo a todo el territorio nacional.
El segundo componente se da como parte de las labores conjuntas con la JND e involucra la creación de una “unidad de enlace multidimensional” que opere las 24 horas, los siete días de la semana. De acuerdo con Danza, el propósito del dispositivo es que funcione como “un verdadero colector de llamadas telefónicas”, para la adecuada derivación de casos que requieren atención.
La iniciativa también implica la cesión de “algunos predios libres y que están ociosos” que están en propiedad de ASSE, y que “pueden servirle al Estado [y] a la población uruguaya, pero muy especialmente al Mides”, para que pueda utilizarlos en la puesta en marcha de políticas sociales. Igualmente, y en último lugar, el presidente de ASSE destacó la necesidad de mejorar las capacidades asistenciales del prestador, que hoy por hoy “tiene restricciones”. En esta línea, apuntó al uso de las instalaciones del Sanatorio 1 del Casmu por parte de ASSE para mejorar la atención para pacientes que atraviesan casos de consumo problemático, entre otros. Según dijo, en un principio las instalaciones funcionarán como “un anexo del Hospital Pasteur”.
“Estas respuestas integradas pensamos que son beneficiosas para la sociedad y podrían contribuir a dar respuesta a esta problemática compleja que tenemos. La ciudadanía tiene que tener la certeza de que venimos trabajando decididamente y con el compromiso de levantar la mira y de dar lo mejor para la gente”, concluyó.
Durante la presentación también intervino el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, que celebró el lanzamiento de los nuevos dispositivos como parte de “una instancia muy importante”, que enmarcó en la ejecución de la Estrategia Nacional sobre Situación de Calle que el gobierno presentó en abril.
“Esto para nosotros es importante, da cuenta de que hemos asumido como gobierno un problema país”, caracterizó Civila, quien destacó la imprescindibilidad del trabajo interinstitucional en el tratamiento de los temas tratados por el nuevo plan. El jerarca valoró positivamente el “salto en el vínculo [y] en la forma de trabajar estos temas en conjunto”, algo que expone “una comprensión de que los temas no son de un pedazo del Estado”, sino “de la gente”. “Para eso estamos acá: para gobernar, para trabajar, para transformar la vida, sobre todo, de las personas que más lo necesitan en una sociedad que es injusta, que es desigual, y que tiene muchas injusticias y desigualdades para revertir”, concluyó.
Por su parte, la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, valoró que la estrategia “abarca mucho más” que el Plan Invierno –aunque indicó que también formará parte de este–, en tanto “la situación de personas en situación de calle es una de las prioridades más importantes de este gobierno”. Según dijo, el desafío pasa por generar “respuestas concretas” a los “nuevos problemas complejos y estructurales” que el Estado ya ha intentado resolver, aunque infructuosamente. La ministra de Salud Pública observó que la situación de calle “es una de las expresiones más duras de la exclusión”, y añadió que resulta importante comprender que no existe “un único problema” con “una única solución”, ya que las personas que la atraviesan tienen trayectos variados.
También valoró como necesaria la necesidad de “superar la fragmentación” que se observa en la aplicación de políticas públicas por diferentes instituciones del Estado. Es así que instó a “construir puentes” entre los servicios de salud y las políticas de abordaje de consumo problemático, los sistemas de protección social, los gobiernos departamentales y la sociedad civil, además de otro número de instituciones que permitan garantizar “que las personas no tengan que recorrer solas un laberinto institucional para encontrar ayuda”.