El Instituto Cuesta Duarte (ICD) del PIT-CNT, con el apoyo del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), organizó este miércoles el seminario “Inteligencia artificial: dimensiones e impactos”, para intercambiar sobre la inteligencia artificial (IA) en el mundo del trabajo. El seminario contó con la coordinación de Mario de Saá, integrante del ICD y de la comisión de nuevas tecnologías e IA del PIT-CNT.
La apertura estuvo a cargo del economista Pablo da Rocha, también del ICD, y contó con la presencia de Mariela Quiñones, profesora titular de Sociología del Trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Udelar), Lorena Etcheverry, profesora del Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería de la Udelar, y Juan Raso Delgue, especialista en derecho del trabajo y excatedrático grado 5 de la Udelar. Christian Vera, especialista en IA, actuó como moderador, mientras que en el cierre habló el director del ICD, Milton Castellano.
En su intervención, Da Rocha preguntó: “¿Cómo debe responder el movimiento sindical ante una tecnología que ya no es una promesa futurista, sino una realidad concreta que afecta y está transformando el mundo del trabajo?”. Agregó que en torno a esa pregunta el PIT-CNT conformó un equipo de trabajo que tiene por objetivo analizar, estudiar y promover la discusión, pero también lograr la elaboración de propuestas concretas.
“La IA no va a esperar a que el movimiento sindical esté preparado”, dijo el economista, quien precisó que “lejos de tener una posición reactiva, se decidió tener una mirada anticipada, y no estamos hablando del futuro, sino que estamos hablando del presente”. Destacó que sobre el tema “necesitamos informarnos, aprender y tener un PIT-CNT organizado, que sea capaz de construir información”.
Por su parte, Vera recordó que “todo comenzó en 2023, cuando el ICD, con un grupo de pasantes, inició la investigación de cómo afectaba e incidía la IA en el trabajo. Luego, en 2024 se realizó un primer seminario sobre el tema, que incluyó el lanzamiento de un documento”. “En todo se utiliza IA”, sostuvo, y agregó que hubo dos cambios importantes y masivos: el primero ocurrió en 2025, cuando comenzaron a lanzarse modelos gratuitos de IA y de código abierto, y con esto las pequeñas y medianas empresas comenzaron a acceder a la IA, “algo que en Uruguay fue importante”; el segundo fue en 2025, cuando se lanzó la “inteligencia artificial agéntica”, que lo que hace es automatizar procesos a través de esa IA. Al respecto, explicó que ese formato es capaz de responder correos electrónicos, agendar citas, programar reuniones, todo sin la intervención del ser humano. “Esto es en el ámbito laboral. Es un hito que debemos tener presente. La IA tiene sus pros y sus contras, y cambia tan rápido que la sociedad, los sindicatos y el gobierno deben estar preparados. Esto es entre todos”, afirmó.
Por su parte, Quiñones manifestó que “la realidad de la IA tiene muchas grietas, sobre todo con desinformación. Es un tema que nos está desbordando, porque sin duda los empleadores están adoptando y perfeccionando las herramientas de IA y las herramientas basadas en algoritmos a un ritmo importante”. “Se va a acelerar este proceso”, auguró.
Además, expresó que “hay una brecha entre la adopción de IA en las organizaciones y el nivel de información que tienen los trabajadores. Es una realidad invisibilizada y opaca, que invita a preguntas casi inocentes, tales como qué hace una IA, quién la adopta y qué alcance tiene. Son preguntas que se hace la sociología”.
Comentó que esa disciplina se pregunta cómo actúa la IA en contextos específicos de trabajo, qué relaciones se construyen en torno a la IA, qué prácticas y discursos desarrolla. “Vivimos la IA como algo que muchas veces no entendemos, pero también como algo inevitable. Está inmersa en la vida cotidiana. Circulan muchos discursos fatalistas, como que destruirá todos los empleos, que habrá profesiones que desaparecerán y más. Es algo muy complejo. Hay que sumergirse en esta realidad y entender que no es homogénea. Hay distintos usos para la IA, con diversas consecuencias. Las consecuencias no son lineales y no todo está en la línea de los discursos catastróficos”, expresó.
Para Echeverry, la IA no es solo una herramienta tecnológica, sino también “un fenómeno disruptivo que impacta en distintos ejes de nuestras vidas, como ciudadanos y como trabajadores”. La docente se refirió al uso de la IA en el contexto de los sistemas de toma de decisiones y sostuvo que las tecnologías de la IA son “como la perla final de ese collar en lo que respecta a la toma de decisiones”.
Ministerio de IA
En tanto, Raso Delgue se refirió a la necesidad de un marco legal que permita abordar el uso de la IA en Uruguay. Sobre esto, mencionó la Ley 18.331, de 2008, sobre la protección de datos personales. “En el Parlamento me dicen que hay bibliotecas de proyectos encarpetados, pero nada hasta el momento: pese a las promesas de algunos, esos proyectos siguen durmiendo”, señaló. Mencionó que en el Poder Ejecutivo “existe la Agesic [Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y el Conocimiento], que es una de las instituciones más importantes que hoy tiene Uruguay”, y agregó que ese organismo es el que “ha organizado todo el gobierno electrónico, la identidad digital y establece los principios de la IA”. “Pero ¿qué sucede? Agesic es una institución de puertas cerradas. Si fuera un gobernante, haría de Agesic un Ministerio de la Inteligencia Artificial. Sería ideal construir una mesa de diálogo social con todos los actores sociales”, planteó.
Por su parte, Castellanos manifestó que “para el movimiento sindical el tema de la IA es central desde el punto de vista teórico”. “No está muy claro en los sindicatos ni integra la agenda de las direcciones. Es un tema que tendrá una enorme trascendencia, pero aún no fue internalizado. El instituto intenta comenzar a sensibilizar sobre un tema estratégico que todavía no está interiorizado en los trabajadores”, advirtió.
Señaló que la IA implica para el Instituto y para el PIT-CNT “una enorme cantidad de desafíos, y que la aceleración de los cambios tecnológicos, en el fondo, mantiene una matriz que tiene que ver con las relaciones de producción, y luego se ve quién se apropia de los dividendos de lo que es el trabajo del ser humano”. “Nada es neutral. Con la IA, un gran desafío se apropia del conocimiento. Para el movimiento sindical, que tiene una visión de clase, también la IA es traspasada por la lucha de clases”, finalizó.