Este fin de semana, una delegación uruguaya conformada por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, el subsecretario de la cartera, Hugo Barretto, y la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, partió a Suiza junto a otros jerarcas del ministerio al igual que representantes del PIT-CNT y miembros de cámaras empresariales para participar de la 114ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se celebrará en Ginebra del 1° al 12 de junio.
Hoy, durante la sesión de apertura, Castillo fue seleccionado como presidente de la instancia, que funciona como el principal órgano de decisión de la OIT y reúne a portavoces de los 187 países miembros. Además, según lo que informó el MTSS, la última vez que Uruguay presidió el ámbito fue en el año 1986 a través del entonces ministro Hugo Fernández Faingold.
El jerarca dijo que la ceremonia llega en “momento decisivo para el mundo del trabajo, nuestras democracias, la paz y el futuro de millones de trabajadores”, ya que se vive una “época de transformaciones profundas” que redefinen el mercado laboral “a una velocidad sin precedentes”, además de que “en tiempos de incertidumbre global la OIT sigue siendo un espacio imprescindible para construir consensos, defender derechos y colocar a las personas en el centro del desarrollo”.
Entre esos cambios, Castillo apuntó a la expansión de la inteligencia artificial, el crecimiento de la economía de plataformas y la digitalización de las relaciones laborales. En su conjunto, estos elementos están modificando “no solo la manera en que producimos y trabajamos, sino también la forma en que se distribuyen las ganancias, las oportunidades, el poder y los derechos de nuestras sociedades” en el marco de una discusión “profundamente política y fundamentalmente humana”, donde las definiciones no llegarán solo a raíz de los avances tecnológicos, sino a través de decisiones colectivas.
“El diálogo social, la negociación colectiva y el tripartismo no son consignas del pasado, son una necesidad estratégica del presente y del futuro. Es precisamente en este contexto donde este ámbito multilateral –la OIT– mantiene una relevancia extraordinaria y una capacidad única para promover el diálogo, construir consensos y defender los principios fundamentales del trabajo decente”, afirmó Castillo.
También se refirió a Uruguay y dijo que las libertades individuales se ejercen de forma plena, la negociación colectiva es “esencial” para alcanzar consensos y el diálogo social “forma parte de nuestra identidad democrática”, elementos inmersos en una “tradición” que permitió “fortalecer las instituciones laborales, promover la justicia social y encontrar soluciones consensuadas a los desafíos que enfrenta el mundo del trabajo”. Finalmente, subrayó que presidir la instancia es un “enorme honor” que asume con “compromiso y profundo respeto” por la institución centenaria. Celebró que el orden del día incluya debatir por el trabajo decente en las plataformas digitales –una “realidad creciente” a nivel global mientras millones de trabajadores aún enfrentan “informalidad, desprotección e incertidumbre respecto a derechos fundamentales”– y destacó la centralidad de la igualdad de género, ya que las mujeres enfrentan “mayores niveles de precariedad, brechas salariales y una distribución profundamente desigual de las tareas de cuidado”.
“No hay innovación genuina cuando el progreso tecnológico se sostiene sobre empleos precarios o la erosión de los derechos laborales” y “la revolución tecnológica no puede transformarse en argumento para la exclusión y la marginalidad”, apuntó el jerarca sobre esos dos puntos. “La historia demuestra que los avances tecnológicos por sí solos nunca garantizaron progreso social. Fueron las instituciones democráticas, la organización de los trabajadores, el diálogo social y la cooperación internacional las herramientas que permitieron transformar crecimiento económico en derechos y bienestar”, condensó.
Estaba previsto un discurso del director general de la OIT, Gilbert Houngbo, quien estuvo en Uruguay a principios de mayo y también se reunió con las cámaras empresariales.
Justo después de Castillo, Houngbo también puso la lupa en la tecnología y, tras repasar los nuevos desafíos para la economía mundial que derivaron de la guerra en Medio Oriente y su vínculo con el trabajo, dijo que la IA está “redefiniendo la organización del trabajo, la creación del valor y la toma de decisiones” a un ritmo inédito, por lo que “todos los trabajadores deberían tener la posibilidad de compartir las ganancias en productividad que permite la IA” y deben distribuirse en forma equitativa a través de “mejores salarios, una protección laboral más contundente y un crecimiento más inclusivo”.
“La negociación colectiva seguirá siendo fundamental y deberá venir acompañada de una gobernanza de la IA anclada en la transparencia, la rendición de cuentas y el control humano”, apuntó. Así, señaló que el futuro del trabajo “no será determinado únicamente por la tecnología”, sino por las “políticas, las instituciones y el diálogo social que la rijan”, por lo que las decisiones que se adopten durante el encuentro determinarán si “se convierte en un factor de ampliación de oportunidades” o “agrava las desigualdades y la inseguridad”.
