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Trabajo Conflictos laborales

Terminal Cuenca del Plata en el Puerto de Montevideo (archivo).

Foto: Mara Quintero

Industria frigorífica plantea necesidad de que el Ejecutivo “adopte medidas que aseguren el normal funcionamiento del puerto”

Cámaras empresariales expresan “preocupación” por las interrupciones en la operativa del puerto capitalino y “sus impactos sobre el comercio exterior, la competitividad y la reputación de Uruguay” como proveedor de alimentos.

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Mediante un comunicado divulgado este viernes, la Cámara de la Industria Frigorífica del Uruguay (CIF) y la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay (ADIFU) expresan “su preocupación ante las reiteradas interrupciones en la operativa del Puerto de Montevideo y sus impactos sobre el comercio exterior, la competitividad y la reputación de Uruguay como proveedor confiable de alimentos”, haciendo referencia al conflicto que el Comité de Base de Terminal Cuenca del Plata (TCP), filial del Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra), mantiene con la empresa belga Katoen Natie.

“Sin ingresar en los aspectos particulares de la negociación colectiva en curso, entendemos necesario advertir que la continuidad y previsibilidad de la operativa portuaria no debe analizarse como un problema aislado. El puerto es una infraestructura estratégica para Uruguay y una condición indispensable para sostener su inserción internacional, especialmente para los exportadores que trabajan con productos perecederos, tiempos logísticos estrictos para asegurar las dos terceras partes de vida útil del producto y compromisos comerciales con clientes en el exterior”, agregan las cámaras.

Según el comunicado, en el caso de la carne, “los impactos de una interrupción no se limitan a las horas o días de paralización visible en el puerto”, ya que la industria frigorífica “trabaja con productos de vida útil determinada, planificación de faena, procesos de frío, coordinación logística y ventanas comerciales que deben cumplirse en tiempo y forma”. “Este punto es especialmente sensible en mercados de alto valor, donde existen fechas estrictas de ingreso, cupos, condiciones arancelarias y compromisos comerciales que requieren una coordinación precisa. Cuando se altera esa cadena, el perjuicio no es solo para la empresa: afecta a toda una cadena productiva que empieza mucho antes del puerto (inversión, empleo, ganadería, industria y finalmente exportación)”, añade el texto.

Para los empresarios de la industria, “la reiteración de estas situaciones genera además un daño reputacional de largo plazo. Uruguay ha construido durante décadas una imagen internacional basada en la seriedad, la calidad, la trazabilidad y la confiabilidad de su producción. Esa reputación es un activo país cuyo cuidado debe ser una prioridad para todas las partes de la cadena”.

“Por eso, acompañamos la preocupación manifestada por las demás cámaras empresariales y compartimos la necesidad de que el Poder Ejecutivo adopte medidas que aseguren el normal funcionamiento del puerto y eviten que conflictos puntuales comprometan la actividad exportadora”, expresan.

Para la CIF y Adifu es necesario avanzar en “asegurar la continuidad operativa del puerto, especialmente para productos perecederos; proteger las ventanas críticas de carga asociadas a mercados, cuotas y compromisos comerciales; garantizar el ingreso, permanencia y embarque de mercadería perecedera cuando existe disponibilidad de buque; establecer mecanismos claros de previsibilidad, preaviso, coordinación e interlocución ante situaciones de conflicto; y preservar la reputación de Uruguay como proveedor confiable y socio comercial serio”.

Finalmente, reafirman su compromiso con el diálogo y la negociación, y “con la búsqueda de soluciones institucionales”, pero también advierten “que la competitividad del país requiere decisiones concretas para que la operativa portuaria no vuelva a ser un factor de incertidumbre para la producción, el empleo y el comercio exterior uruguayo”.

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