El último carnaval fue muy especial para Momosapiens. El título no ganaba desde hace 13 años en la categoría parodistas, y lo volvió a hacer con un espectáculo de primer nivel, que para muchos debió ser elegido como el mejor del carnaval.
Todavía con la emoción “a flor de piel”, y con funciones en El Galpón y el Movie durante el otoño, allí empezó a definirse una de las parodias que el conjunto iba a realizar en este carnaval. Tras una reunión con los técnicos, el 21 de abril, se inclinaron por CODA: señales del corazón, la película ganadora del Oscar en 2022.
Una familia de sordos, una hija parlante, y una hoja en blanco con el desafío de traer la historia a los tablados, en un tiempo aproximado de 25 minutos, y sin dejar de lado el “riesgo” que implicaba.
Sobre su proceso y construcción, Federico Pereyra, actor y letrista de Momosapiens, contó a la diaria todos los detalles.
¿Cómo se llega a la elección de CODA como una de las parodias?
En esa misma reunión ya Horacio llevó la idea. Él había visto la película. Estábamos a flor de piel todavía con todo lo que había sucedido en el carnaval pasado. Tenía una cuota de riesgo porque no entraba la pareja actoral que había funcionado tan bien el año pasado en Amigos inseparables. De hecho, el personaje central es una chica, Camila Caeiro. Artísticamente nos gustó la idea a todos. Así que la propuso Horacio Rubino, y a partir de que definimos empezamos en agosto a trabajar con todo el grupo, ya con la parodia bastante escrita.
Para los que no vieron la película, ¿por dónde va la historia?
Lo primero que se decide es que sea una historia que vale la pena contar. Y que tiene giros dramáticos que te permiten hincarle el diente. Eso para mí es lo primero que hay que ver, para después empezar a pensar en el humor, utilizando, por ejemplo, recursos de los carteles para subtitular. Se trata de una familia de sordos que tiene una hija hablante (CODA es la sigla en inglés de Child of Deaf Adult(s): hija oyente de padres sordos). Básicamente son pescadores que trabajan en el puerto, y la hija –que va al liceo– se da cuenta de que le gusta cantar. Con Momosapiens lo llevamos a que le gusta la comedia musical, que está muy de moda en Uruguay.
Los padres obviamente no entienden qué es lo quiere hacer, mientras ella está descubriendo un mundo nuevo con su voz. Se genera un conflicto ahí, porque se esperaba que ella ayudara en la familia en lo laboral. Entonces, si bien hay un tema delicado que tiene que ver con la sordera y con cómo se comunica, en el fondo es también un tema común y corriente de cuando los hijos cierran la adolescencia y quieren romper los mandatos. Tiene muchas aristas la historia.
¿Cómo es la inserción de los quiebres paródicos en ella?
Esta parodia la escribí mayoritariamente yo. Horacio escribió “Robin Hood” con aportes mío, y en “CODA” fue a la inversa. Para mí la gran dificultad del parodismo es recortar bien las historias. Y en estos últimos tiempos, ya desde Aristóphanes diría, me siento muy atento a eso. A recortar bien, definir lo que se tiene que decir, y luego sí empezar a buscar recursos humorísticos. Planteos que salgan de lo convencional. El chiste que aparezca a partir de la historia y no traído de los pelos. Es una parodia que tiene muchísimo trabajo, muchas capas, que se van a ir descubriendo cada vez que la vean.
También es importante contar con un elenco que pueda sostener una historia como la que eligieron. Eso está contemplado desde el principio, ¿no?
El elenco es grande, es bueno, es talentoso, y nos permite desarrollar y pensar en varios personajes. En esta parodia hay al menos ocho personajes importantes. Para la elección de la principal se hizo una especie de casting interno, por decirlo de alguna manera, porque todas las chicas cantan y actúan, y Cami fue la que daba más con el perfil del personaje, que es Ruby. Después está la familia: Paul Fernández hace del hermano, yo de padre y Alejandra Díaz de la madre. Horacio es un personaje creado, que viene a ser un tipo que trabaja con ellos desde hace tiempo y nunca aprendió lenguaje de señas. Júver Modernell, que se sumó este año y es muy histriónico, interpreta al profesor, y Maxi Azambuya hace del noviete de la chica. Por ahí, el reparto central. En cuanto a la elección, hay un elenco muy fuerte, así que lo difícil es quién hace de qué. Sabemos que lo van a hacer con solvencia, y tenemos la carta de humor que es Horacio, que todas las pelotas que le llegan las define bien.
También quiero destacar el trabajo de Isabel Pastor, una genia de la lengua de señas de nuestro país. Una pionera. Ella y el esposo son CODA. En los tablados nos acompaña su nieta Agustina. Se genera un clima de familia, y las reacciones emocionan. La madre de Agustina lloró cuando la vio por primera vez. Ese tipo de cosas hace que todo valga la pena.
¿No te parece que los conjuntos de parodistas están eligiendo últimamente historias más de este perfil como CODA?
Me alegra que el parodismo esté transitando ese camino. Nosotros en Aristóphanes teníamos una premisa que era no hacer algo que no valga la pena volver al original. El parodismo es un juego humorístico del original, ya sea un libro, una película, una historia biográfica de un personaje. Entonces, el aporte del parodismo a la sociedad uruguaya puede ser también de que la gente descubra algo y diga, por ejemplo, ¿de dónde sacaron “CODA”? Vamos a buscarla para verla. Creo que hay mucha gente que lo hace. En eso yo aplaudo que actualmente haya espectáculos que tengan mucho para decir.