La posibilidad de construir un estadio de básquetbol y un centro de alto rendimiento en el parque Roosevelt volvió a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa desde hace años a vecinos de la zona: qué actividades pueden desarrollarse en el predio y bajo qué condiciones. Mientras la Federación Uruguaya de Basket-Ball (FUBB) presentó un anteproyecto que considera compatible con el carácter recreativo y deportivo del parque, la comisión Parque Roosevelt para Todos cuestionó la instalación de emprendimientos privados y reclama que se preserve el espacio público.
La presentación se realizó el 21 de octubre en la oficina administrativa del parque, en una instancia en la que participaron autoridades de la Intendencia de Canelones (IC) y del parque, representantes de la FUBB y vecinos. El proyecto prevé un estadio con capacidad para hasta 4.500 espectadores y un centro destinado a la preparación de deportistas. La inversión estimada es de 15 millones de dólares, sin incluir el equipamiento, y el plazo de construcción se calcula entre dos y dos años y medio.
La iniciativa se encuentra en etapa de anteproyecto y todavía requiere definiciones técnicas y administrativas. Tampoco tiene financiamiento confirmado ni un comodato firmado que habilite la utilización del terreno. En paralelo a la presentación, integrantes de la comisión vecinal llevaron ante la Justicia una solicitud de medidas cautelares que alcanza a distintos proyectos privados previstos para el parque, incluido el de la FUBB.
El primero en tomar la palabra durante la presentación fue Eugenio Castro, director general de Espacios Públicos de la IC. El jerarca repasó el proceso de análisis de la propuesta y explicó que la FUBB había manejado inicialmente otra ubicación, en la zona de El Pinar, pero esa alternativa no prosperó por consideraciones vinculadas al tránsito y otros aspectos.
Castro señaló que el expediente lleva alrededor de cinco años de trabajo y que, durante ese período, la comuna solicitó ajustes técnicos a la propuesta. Posteriormente, la FUBB planteó trasladar el proyecto al área donde funcionó el parque de diversiones Blue Park, un sector que la IC considera previamente intervenido y con superficies impermeabilizadas.
El jerarca defendió la elección del lugar por su conectividad y por la orientación que establece el plan maestro del parque. “El parque Roosevelt tiene un plan maestro que define su orientación, qué tipo de actividades pueden convivir con ese plan”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que una infraestructura deportiva de estas características debe ubicarse en un punto con acceso desde distintos sectores del área metropolitana. “Un equipamiento de la FUBB, que busca tener una amplitud programática, es decir, de programas deportivos y culturales, se debe dar en un eje de circulación metropolitana de fácil acceso”, expresó.
Asimismo, la propuesta contempla un estacionamiento de alrededor de 500 plazas, que, de acuerdo con lo explicado por la IC, no se destinarán exclusivamente al estadio, sino que también podrían responder a las necesidades de otras actividades del parque. “El estacionamiento busca dar solución a las demandas distintas que van a hacer en el parque, no duplicar estacionamiento”, indicó Castro.
El director también se refirió a los árboles plantados recientemente en la zona y sostuvo que se encuentran en el área prevista para estacionamiento, no en la superficie donde se levantaría el edificio. La afirmación fue cuestionada más adelante por vecinos que señalaron haber participado en jornadas de plantación en ese sector.
Castro explicó que el proyecto todavía debe atravesar distintas instancias. Entre ellas mencionó su tratamiento en la Junta Departamental de Canelones, donde –según indicó– se requiere una mayoría especial de al menos 21 votos, además de una audiencia pública y la intervención del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
Sobre esta última etapa, el jerarca señaló que el ministerio cuenta con un plazo de 90 días para responder. También explicó que, de acuerdo con la interpretación que emplea la intendencia, la falta de respuesta dentro de ese período habilitaría la continuidad del trámite. Ese aspecto forma parte de la explicación brindada por Castro sobre el procedimiento previsto para la iniciativa.
Un estadio y un centro de alto rendimiento
Luego de la intervención de Castro, el presidente de la FUBB, Héctor Assir, presentó la propuesta. El dirigente defendió la compatibilidad entre la actividad deportiva y el uso recreativo del parque y planteó que el proyecto busca generar un espacio con actividad durante todo el año. “La actividad deportiva con la actividad recreativa de un parque es absolutamente compatible”, sostuvo Assir. La iniciativa, explicó, no se limita a contar con un estadio para partidos de básquetbol, sino que incluye instalaciones destinadas al entrenamiento, la preparación física y la recuperación de deportistas.
El estadio tendría capacidad para un máximo de 4.500 espectadores y una configuración de 360 grados. La cancha sería modular, de modo que pudiera adaptarse a otras disciplinas que utilizan superficies de 40 por 20 metros, como el futsal y el vóleibol. También contempla espacios para el básquetbol 3x3, gimnasio, aulas y áreas destinadas a actividades educativas, reuniones y encuentros.
El centro de alto rendimiento, por su parte, incluiría áreas de entrenamiento, descanso, recuperación y alimentación. La FUBB plantea que pueda ser utilizado por las selecciones nacionales, tanto masculinas como femeninas y juveniles, además de clubes y deportistas de otras disciplinas. También se mencionó la posibilidad de habilitar el acceso de centros educativos y organizaciones a las instalaciones.
Assir vinculó la propuesta con las dificultades que enfrenta Uruguay para organizar competencias internacionales de básquetbol. Durante la presentación, señaló que el país lleva alrededor de diez años sin organizar un campeonato sudamericano de la disciplina por no contar con una infraestructura adecuada. La construcción del estadio, sostuvo, permitiría ampliar la capacidad de organización de torneos y actividades deportivas.
A su vez, señaló que una instalación de estas características podría generar movimiento asociado al turismo deportivo y a servicios como hotelería y gastronomía. La propuesta busca, además, que el espacio tenga un uso más amplio que el calendario de competencias, con actividades deportivas, educativas y comunitarias.
Aspectos técnicos
Por otro lado, Emilio Martorano, gerente financiero de la FUBB, expuso las características del anteproyecto. Su intervención se concentró en la implantación del edificio, la circulación, el estacionamiento y los posibles impactos sobre el entorno.
Uno de los puntos centrales fue la vegetación. “No estamos tocando ningún árbol existente para construir este edificio”, afirmó el técnico. Según explicó, el equipo relevó los árboles y los niveles del terreno y trabajó sobre la superficie que ya había sido intervenida durante el funcionamiento de Blue Park. De igual forma, destacó que la FUBB contrató una consultora privada para desarrollar un estudio de impacto vial y analizar la circulación en los momentos de mayor concurrencia. Los accesos al predio se proyectan desde las avenidas Giannattasio y A la Playa.
En relación con el edificio, se indicó que tendría condiciones de aislamiento acústico y climatización. Sin embargo, el propio representante reconoció que todavía quedan aspectos por definir. Entre ellos mencionó el tratamiento del agua, los residuos, el reciclaje, la ventilación y otros componentes de funcionamiento.
En cuanto al financiamiento, la FUBB informó que mantuvo conversaciones preliminares con organismos e instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, el Banco República y República Afisa. No obstante, no se presentaron compromisos de financiación ni acuerdos cerrados. “Hasta ahora solo ha habido reuniones preliminares y de interés de parte nuestra, adelantando el trabajo y presentando el proyecto”, se explicó durante la instancia. La viabilidad económica, además, está vinculada al plazo de utilización del terreno. “Un proyecto de esta magnitud se repaga en el plazo, en el tiempo; va a depender del plazo que el comodato nos asigne”, se señaló.
“La federación es una asociación civil sin fines de lucro y no una sociedad anónima. De acuerdo con lo expuesto, la duración y las condiciones del eventual comodato serán determinantes para estructurar el financiamiento de la obra”, aclaró el presidente de la FUBB.
La posición de Parque Roosevelt para Todos
Después de las exposiciones de la IC y la FUBB, los vecinos presentes plantearon objeciones sobre la ubicación del estadio, el impacto ambiental, el tránsito y el acceso público al futuro espacio.
Uno de los cuestionamientos estuvo relacionado con el área donde se proyecta construir. Desde la FUBB y la comuna se señaló que se trata de una superficie ya intervenida, por lo que no sería necesario retirar árboles para levantar el edificio. Sin embargo, algunos vecinos pusieron en duda esa caracterización. Una de las personas que intervinieron señaló que el terreno no puede considerarse un espacio sin valor ambiental por el hecho de que haya tenido asfalto. “No es un espacio que esté libre porque nació de ahí. Lo donaron ya con ese asfalto puesto”, expresó.
Otra vecina afirmó que participó en una jornada de plantación de árboles en el área durante 2026. “Yo fui a plantar y están ahí. Eran chiquititos, pero ese lugar se plantó este año”, señaló. Su intervención puso en cuestión la afirmación de que no habría árboles en la zona prevista para las obras. El impacto de la actividad sobre el entorno también estuvo entre las preocupaciones. Una de las asistentes preguntó cómo se garantizaría que el estadio no afectará el descanso de quienes viven cerca. “Si actualmente tenemos una carpa que son las 6.00 y tienes el ruido el fin de semana, molestando a la gente que quiere dormir, ¿cómo se garantiza que no va a molestar el ruido?”, cuestionó.
Ante ese planteo, la federación hizo referencia a las características previstas para el edificio, que tendría aislamiento acústico y climatización. Sin embargo, al tratarse de un anteproyecto, algunos detalles todavía no están definidos. También hubo preguntas sobre la circulación de vehículos durante los partidos y la disponibilidad de estacionamiento. La FUBB sostuvo que el estudio vial contempla los momentos de mayor concurrencia y que las plazas previstas buscan atender tanto las necesidades del estadio como las de otras actividades del parque.
Los vecinos plantearon, además, dudas sobre las condiciones de acceso al futuro espacio y si las actividades serían abiertas al público. La preocupación apuntó a que una infraestructura desarrollada mediante acuerdos sobre un terreno público pudiera terminar funcionando con restricciones de acceso o bajo una lógica comercial.
La respuesta de la FUBB
Tras las intervenciones de los vecinos, Assir volvió a tomar la palabra para responder algunos de los cuestionamientos. El presidente de la FUBB reiteró que el proyecto busca desarrollar una infraestructura deportiva con una programación amplia y defendió que la actividad propuesta puede convivir con el uso recreativo del parque.
La discusión volvió sobre la ubicación y la posibilidad de construir el estadio en otro terreno. Los vecinos insistieron en que no se oponen a que Uruguay cuente con una infraestructura de estas características, sino a que se destine para eso una parte del parque Roosevelt.
Posteriormente, intervino el arquitecto Carlos Pascual, quien abordó aspectos vinculados al proyecto desde su perspectiva técnica y arquitectónica. La instancia continuó con la participación de José Freitas, director del parque Roosevelt, quien cerró la reunión.
En diálogo con la diaria, Doris Parada, integrante de la comisión Parque Roosevelt Para Todos y vecina de la zona desde hace 55 años, explicó que el colectivo no se opone al desarrollo de actividades deportivas, sino a la instalación de proyectos privados en el parque. La organización, creada en 2011, reúne a vecinos que reclaman preservar el carácter público del predio. Según Parada, actualmente cuenta con alrededor de 130 integrantes. “No es que nos negamos a que se haga nada. Nosotros queremos que el parque sea cuidado, protegido y mejorado, pero que no se les entregue a empresas privadas”, sostuvo.
“Nosotros no estamos en contra del deporte. Lo que planteamos es que eso se puede hacer en otros terrenos”, agregó. En ese sentido, mencionó terrenos sobre las rutas 101 y 102 como posibles alternativas para instalar una infraestructura de estas características. Parada también cuestionó que los vecinos se enteren de los proyectos cuando ya existe un trabajo avanzado entre las instituciones. “Para eso aquí nos vienen todas las cosas cocinadas”, afirmó.
Sobre la iniciativa de la FUBB, consideró que podría desarrollarse en otro lugar. “El proyecto de la FUBB es precioso, pero háganlo en otro lado. Compren un terreno. Si van a pedir plata y endeudarse para construirlo, también pueden endeudarse para comprar un terreno”, planteó.
La vecina sostuvo, además, que el área donde funcionó Blue Park podría recuperarse mediante el retiro de las superficies de hormigón y la plantación de vegetación. Según afirmó, durante la instalación del parque de diversiones, en 2013, se talaron 1.863 árboles y el área no fue reforestada tras su cierre, en 2017. Estas cifras forman parte de los argumentos de la comisión vecinal.
Una medida cautelar contra distintos proyectos privados
En paralelo a esta presentación, la comisión Parque Roosevelt para Todos cuestiona distintas iniciativas privadas que se han planteado o desarrollado en el predio. En ese marco, integrantes del colectivo promovieron una acción judicial ante el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Ciudad de la Costa de 5º turno, con el patrocinio del abogado Pedro Riera. Además de la acción principal, presentaron una solicitud de medidas cautelares para impedir determinadas intervenciones mientras se tramita el proceso.
La presentación incluye como demandados al MGAP, la IC, Agencia Outline SAS, la Asociación Uruguaya de Golf, la Asociación Uruguaya de Fútbol y la FUBB.
Entre las medidas solicitadas, los vecinos piden que se prohíba la tala de árboles y cualquier intervención sobre la vegetación o el suelo vinculada a proyectos privados de carácter comercial o económico en el parque. También solicitan que los organismos públicos se abstengan de firmar, autorizar, renovar o ejecutar comodatos, concesiones o permisos que habiliten actividades que, a criterio de los demandantes, sean incompatibles con el destino público del predio.
La solicitud incluye, además, el cese de las actividades comerciales o económicas de las entidades mencionadas hasta que exista una sentencia definitiva. Se trata de medidas que los demandantes solicitaron a la Justicia. La presentación de la cautelar no implica por sí misma que hayan sido concedidas.
En el escrito, los vecinos fundamentan su planteo en la normativa que regula la protección forestal y las áreas protegidas y cuestionan la compatibilidad de los emprendimientos privados con el carácter y el destino del parque Roosevelt. También reclaman información sobre los proyectos, sus superficies, las condiciones de acceso público, los permisos y los informes técnicos y ambientales.