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Eventos temáticos, fandom, viajes y lluvia de adaptaciones de autoras clásicas

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De bailes de la Regencia, al boom turístico y de adaptaciones a la pantalla: ¿la vuelta del romance?

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A los que dicen que el romance está muerto, quizás valdría la pena ofrecerles dos postales: por un lado, la avalancha de adaptaciones televisivas y fílmicas recientes de clásicos del género (mayormente autoras inglesas), como Charlotte Brontë o Jane Austen. Por otro, el florecimiento de un segmento de consumo que alimentan los y las fans de estos autores y obras, que dan lugar a grupos de lectura y actividades temáticas, bailes de la Regencia (una época en la historia británica que va desde 1795 hasta 1837) y hasta toda una rama del turismo que explota la visita a sitios históricos que además sirven de sets de cine.

Y es que el fenómeno cultural cosechado por la serie Bridgerton, drama romántico que transcurre durante la Regencia en el Reino Unido y que ha cautivado a las audiencias globales (una de las series más vistas en toda la historia de Netflix), claramente ha despertado algo. Basta ver las adaptaciones que se han precipitado en el último tiempo: de la polémica Cumbres borrascosas, con Margot Robbie, a las nuevas versiones de Orgullo y prejuicio y Jane Eyre para 2027, coincidiendo con el aniversario 180 de su publicación, que ya están generando ruido en las redes, convocando público en los cines y despertando conversación sobre los tropos románticos de ayer y de hoy en un contexto en el que el romance está en crisis Sí, hasta Austen se coló en los Oscars de este año con el cortometraje nominado Jane Austen’s Period Drama.

“El boom de Bridgerton atrajo muchos nuevos lectores, aunque, para ser honesta, he visto cómo mucha gente se desilusiona al encontrar que las novelas de Jane no se centran en el romance. Por supuesto que también hay muchísima gente que se acercó a través de la serie, que terminó leyendo todas las novelas y teniendo un genuino interés por ella”, me comenta Yerimen Iglesias (35), estudiante, profesora de inglés y fundadora de Jane Austen Argentina, grupo que inició en 2013, tiene más de 6.000 seguidores y organiza actividades como bailes.

De la página a la vida real

Lo evidente tal vez sea que vivimos en tiempos cada vez más escépticos donde el romance parece extinguido entre el burnout producido por las apps y lo difícil que resulta navegar —por no decir imposible— la escena de las citas con una creciente brecha ideológica y vital entre varones y mujeres, la falta de sexo en las nuevas generaciones y la epidemia de soledad, pero también un cambio en los imaginarios con los que fantaseamos. Mientras que para algunos la libido y la vara están por el piso, y la fantasía pasa por la respuesta a un simple mensaje en tiempo y forma o no ser “ghosteados”, hay personas que eligen reivindicar o refugiarse en tiempos donde los roles podían ser más rígidos, pero las expectativas más simples.

“Algo que escuché muchísimo en una reunión hace poco es que las obras de Jane Austen, además de ser de una autora clásica, tienen algo atemporal y que en cada etapa de la vida podés encontrarte con un Mr Collins, una Mrs Bennet, con suerte un Mr Tilney, y caer en garras de un Mr Wickham. Eso genera una cercanía, una conexión que es difícil encontrar en otras novelas clásicas. O al menos no me ha pasado aún con otro autor. He leído otros clásicos, pero no me generan esa sensación de estar leyendo personajes cercanos. “Y además es muy interesante abrir debates sobre estas novelas, porque al haber tanta diversidad en edad y estilos de vida, cada persona aporta algo nuevo en cada reunión o debate”, sigue Iglesias, que comparte que a lo largo de los años desde el grupo han realizado diferentes tipos de eventos, como picnics (con y sin ropa de época), debates literarios online y presenciales, bailes o pequeñas tertulias. “A nuestros eventos se suma gente de todas las edades, hombres y mujeres. Al contrario de lo que se suele decir, tenemos lectores que se interesan tanto como las lectoras. En 2021 hicimos el primer festival de Jane Austen, mucho más pequeño que el original, pero con el mismo fin: difundir a Jane Austen y su obra”.

Quizás el más llamativo a la fecha fue el que se realizó con motivo del aniversario 250 de Jane Austen en diciembre, en Buenos Aires, auspiciado por la mismísima Embajada de Inglaterra en Argentina. Asistió la periodista y autora del flamante Queremos tanto a Jane (Seix Barral), Juana Libedinsky, en el que explora el fenómeno global combinando crónica personal, crítica cultural y análisis del fandom contemporáneo. Pero no fue el único ni será el último. Sin ir muy lejos, en febrero Netflix realizó un evento en el Rosedal para celebrar el estreno de la nueva temporada de Bridgerton (en el top diez de los programas más vistos de la plataforma en 91 países) al que había que asistir disfrazado de época.

Por su lado, Libedinsky cuenta sobre lo que observa en torno a este fenómeno mundial y el fandom de Austen que llena lanzamientos de su libro en Argentina y también en Uruguay, donde estuvo presentándolo hace poco. “Es un libro en el que recorrí 2025 —el año en que se celebraron los 250 años de su nacimiento— siguiendo ese fenómeno global: desde los fans más apasionados hasta los académicos en sus torres de marfil. Lo interesante es que cada país lo vivió de manera muy distinta. En Estados Unidos, donde vivo, la celebración fue total: museos, instituciones culturales, producciones independientes y comerciales, la industria editorial; todo se alineó para marcar el aniversario, incluso con más despliegue que en Inglaterra. En Argentina hubo conferencias universitarias y bailes de la Regencia realmente notables —con una precisión admirable en vestuario y coreografías—, lo que sugiere que el interés está ahí, latente. Lo que falta, más que público, es una estructura que canalice esa energía, que articule a las distintas comunidades de fans como sucede en otros países”.

En relación al boom cinéfilo, empujando el revival actual, se presenta más cauta. “Cuando aparece una adaptación potente —como Cumbres borrascosas, con actores convertidos en sex symbols y directoras de culto detrás de cámara—, se produce un efecto casi inmediato: el público vuelve al autor. Eso pasó con Wuthering Heights y con Emily Brontë: la novela se disparó en ventas y se volvió prácticamente obligatoria en clubes de lectura. Con Jane Austen está por verse si ocurre lo mismo con la nueva serie de Netflix. Habrá que ver”.

“Mi consejo, por si alguien tiene esa inquietud de tener un grupo enfocado en Jane, es que lo haga sin pensar en cuánta gente será o qué tan difícil pueda llegar a ser. Mi grupo inició con una primera reunión de cuatro personas y hoy hago eventos con 50 o más. Lo importante es arrancar con un Instagram y empezar difundiendo en bibliotecas, librerías y universidades. Hoy en día las redes sociales ayudan muchísimo a llegar a más personas”, agrega Iglesias.

Viajes, regencycore y coleccionismo

En las redes sociales se multiplican los videos que muestran visitas curadas y guiadas a espacios históricos, paisajes y hasta sets reales de los escenarios que aparecen en los libros de muchas de estas historias; basta tipear “Bridgerton” en Instagram o TikTok. Un boom que mueve turismo, comercio y fascinación por igual. Los tours pueden incluir caminatas por el barrio londinense de Mayfair, locaciones de rodaje en la ciudad de Bath o visitas al distrito londinense de Greenwich. Una de las influencers de viajes y fan de recorrer locaciones es Melissa Maddock, que con casi 800.000 seguidores en TikTok visita lugares de rodaje.

Pero ojo, que no se trata solo de recorrer; algunos turistas y fans también quieren vivir una experiencia estética completa e instagrameable, por lo que también hay para acomodar los gustos de los cosplayers que, por ejemplo, pueden asistir vestidos con sus propios disfraces al afternoon tea (té de la tarde) inspirado en Bridgerton que ofrecen hoteles como el Lanesborough en Londres, pero también otros en países como Estados Unidos y Canadá.

En adición a los eventos (conciertos a la luz de las velas, tertulias gastronómicas y bailes), la fiebre por el “regencycore” volvió a copar las búsquedas de moda y belleza, con líneas de cosméticos y bijou inspirada en este período histórico, como el lanzamiento de las joyas coleccionables inspiradas en el universo Bridgerton de Pandora.

Con solo seis novelas y una muerte prematura a los 41, la mítica figura de Austen también se convierte en objeto de debate y curiosidad con una miniserie estrenada el año pasado sobre su vida y basada en lo que podría haber sido la correspondencia con su hermana mayor, Cassandra, quien luego quemó todas las cartas que habían intercambiado. Esto no detiene la intriga y, de hecho, prolonga las revisiones y relecturas.

“Quizás más allá de las modas y las adaptaciones, leer a Jane Austen sigue ofreciendo algo que escasea: una mirada lúcida —y a la vez profundamente entretenida— sobre el amor, las expectativas y las negociaciones invisibles que sostienen la vida en común. En ese equilibrio entre ironía y verdad, entre romance y cálculo, sus novelas siguen funcionando no solo como historias, sino como una forma de entendernos mejor”, cierra Libedinsky.

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