En Uruguay, los conductores de motocicletas representan el 50,1% de las personas fallecidas en siniestros de tránsito, según datos de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) correspondientes a 2025. De esa cifra se desprende que el uso de motos como principal medio de transporte tiene cada vez más incidencia en la siniestralidad vial.
En ese escenario, el 3 y 4 de junio tuvo lugar en el Palacio Legislativo el primer Foro Nacional de Seguridad de los Motociclistas, organizado por la Fundación Gonzalo Rodríguez, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unasev. La instancia reunió a autoridades nacionales y departamentales, organismos internacionales, academia, organizaciones sociales y especialistas, con el objetivo de instalar una discusión sobre seguridad vial desde una perspectiva más amplia que la del comportamiento individual.
El foro se organizó en dos grandes espacios. Por un lado, el LABeSM (Laboratorio Estratégico de Seguridad de Motociclistas), con participación de representantes de diez gobiernos departamentales junto con equipos técnicos y expertos internacionales. Por otro lado, una jornada abierta al público bajo el título “Seguridad de los motociclistas: una agenda de derechos”, con conferencias y paneles sobre movilidad, salud pública y políticas de prevención. La jornada abierta reunió a más de 120 participantes de distintos sectores.
Del diagnóstico a las políticas públicas
María José Pessano, directora ejecutiva de la Fundación Gonzalo Rodríguez, señaló en diálogo con la diaria que el problema está identificado desde hace tiempo, pero que todavía cuesta traducir esa evidencia en políticas sostenidas. En ese sentido, agregó que la seguridad de los motociclistas debe ocupar un lugar prioritario en la agenda pública nacional, en un contexto donde representan más de la mitad de las muertes en el tránsito.
El enfoque dominante, indicó, tiende a fragmentar el problema o a reducirlo a conductas individuales, cuando en realidad involucra dimensiones de salud pública, movilidad, desarrollo territorial y derechos humanos. Pessano destacó la participación de la institución en el Comité Consultivo para la Seguridad Vial de Naciones Unidas y la promoción de las recomendaciones de la OMS, que impulsan un enfoque de “Sistema Seguro”. Esto implica dejar de centrar la responsabilidad únicamente en las personas y avanzar hacia sistemas capaces de reducir la posibilidad de error y sus consecuencias. “Significa poner al motociclista en el centro de las políticas públicas y trabajar de manera articulada entre los distintos niveles de gobierno, el sistema de salud, la fiscalización, la infraestructura vial, la educación y el sector privado”, indicó.
Desde una mirada regional, la especialista colombiana Hilda Gómez, consultora internacional y exdirectora de la Agencia Nacional de Seguridad Vial de Colombia, señaló que el aumento de la siniestralidad en motociclistas no puede entenderse sin los cambios en la movilidad de los últimos años. Una vez que se modificó la composición del parque automotor, se constata el peso de este tipo de vehículos en los siniestros de tránsito. “En los últimos 15 años hubo un boom del transporte en moto en América Latina. Eso hizo que más del 50% del parque automotor sea de motos y, por lo tanto, la mayoría de los muertos sean en moto”, explicó.
Para Gómez, este fenómeno responde a transformaciones estructurales en la movilidad urbana y no solo a decisiones individuales. Señaló que a nivel global la movilidad se ha diversificado con la expansión de bicicletas eléctricas, scooters y otros vehículos livianos, lo que obliga a repensar la distribución del espacio público. El ideal, dijo, es fortalecer el transporte público colectivo y, a partir de allí, integrar de forma segura los distintos modos de movilidad, priorizando a los usuarios más vulnerables en la vía pública.
Uno de los factores que destacó como clave para reducir la siniestralidad es el control de la velocidad. “Cuando se ha logrado una buena gestión de velocidad, con reducción de límites y fiscalización efectiva, se reducen automáticamente los muertos y heridos”, afirmó.
Gómez insistió en que la seguridad vial debe abordarse como una política de salud pública, pero también como un sistema multidimensional que involucra transporte, salud, educación y fiscalización, con coordinación institucional. En ese aspecto, resaltó que las mejoras en seguridad vial dependen de estrategias que integren infraestructura, control de velocidad y reorganización del sistema de movilidad, en un entorno donde conviven autos, motos, peatones y nuevos vehículos eléctricos. Finalmente, remarcó que el objetivo central debe ser la reducción de muertes y lesiones en el tránsito.
Continuidad y planes concretos
Pessano comentó que el diagnóstico sobre la siniestralidad en motociclistas está ampliamente compartido en el país, y que el desafío pasa ahora por transformar esa evidencia en políticas sostenidas, con coordinación institucional y capacidad de implementación. Destacó que uno de los principales objetivos es que los acuerdos alcanzados no queden en el plano declarativo y puedan traducirse en acciones concretas en los distintos niveles de gobierno. “Nos gustaría ver proyectos impulsados por gobiernos departamentales, experiencias piloto en marcha y mayor coordinación entre actores”, afirmó.
El objetivo, agregó, es que dentro de un año puedan mostrar resultados concretos surgidos del proceso de trabajo, con avances en territorio, capacidades instaladas en equipos técnicos y mayor articulación entre instituciones. A su vez, planteó que la fundación acompañará el proceso con generación de conocimiento y sistematización de experiencias en distintos puntos del país.
También sostuvo que el proceso debe incorporar una lógica de gobierno abierto, con compromisos públicos, monitoreo y evaluación. “La seguridad vial necesita evidencia, pero también participación, transparencia y rendición de cuentas”, señaló. En consonancia con eso, subrayó que las diferencias territoriales son fundamentales para el abordaje del problema, ya que en el interior del país la motocicleta muchas veces es el principal medio de transporte para trabajar, estudiar o acceder a servicios. “La pregunta no es cómo reducir el uso de la motocicleta, sino cómo garantizar que las personas puedan utilizarla sin poner en riesgo su vida o su salud”, concluyó.
Campaña por Gonzalo Moratorio
“Cuando Uruguay necesitó de Gonzalo Moratorio, él estuvo ahí. Hoy es Gonzalo quien nos necesita”. De ese modo, desde el Círculo Uruguayo de Publicidad lanzaron el viernes la campaña solidaria “A Gonzalo le debemos una”, una iniciativa que busca movilizar a la sociedad para colaborar en el último tramo de la recaudación para el tratamiento oncológico experimental que atraviesa el virólogo. Para sumarse a la ayuda que requiere el científico -que tuvo un papel fundamental durante la pandemia de covid-19-, lo que propone este grupo de agencias y profesionales de la comunicación consiste en donar fondos a través del 0900 9200, la cuenta HSBC 3699135 (pesos y dólares), a nombre de Ibáñez Natalia y/o Moratorio Gonzalo, o del colectivo Abitab 146734 a nombre de Gonzalo Moratorio.
Vejez: derechos y entornos digitales
En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, la Intendencia de Montevideo impulsa esta semana una serie de actividades con entrada libre para abordar el tema en el Espacio GenerAcciones (Mercedes entre Arenal Grande y Daniel Fernández Crespo).
Este martes de 13.00 a 17.00, se desarrollará un encuentro intergeneracional para promover el intercambio de experiencias, saberes y perspectivas sobre diferentes formas de aprendizaje, edadismo y salud mental.
El miércoles de 13.00 a 16.00 habrá un taller sobre sexualidad, derechos y bienestar en la vejez, con el objetivo de promover una mirada basada en derechos.
El jueves, de 13.00 a 16.00, la seguridad digital e informática en personas mayores será el eje de un encuentro para abordar herramientas y estrategias para un uso seguro de las tecnologías y la prevención de situaciones de vulneración en entornos digitales.
Las imágenes de la IA en debate
Este martes a las 19.30, en el Centro de Fotografía (CdF, 18 de Julio 885, entre Convención y Andes) comienza el ciclo de charlas “Sesgos, lenguaje y uso artístico de las imágenes”. Está dirigido a todo público y busca ser un acercamiento entre el campo de la fotografía en un amplio espectro y la era de la inteligencia artificial.
El primer encuentro estará a cargo de Nigel Manchini, doctor en Psicología y profesor de Filosofía, y tratará sobre “Sesgos de la IA, estereotipos y prejuicios identitarios”.
Con la moderación de la periodista Ana Laura Pérez, el ciclo —que será transmitido a través del canal de Youtube del CdF— se desarrollará durante dos martes más, 7 y 21 de julio, cuando intervendrán Agustina Rodríguez y Lara Raad.
