“El trato es simple: vos te llevás un buzo, nosotros salvamos vidas”, resumen las redes de Canelis sobre el espíritu del proyecto que transforma las fotos de las mascotas en prendas bordadas (remeras, buzos, canguros, medias), mientras que lo recaudado se invierte en el mantenimiento de animales rescatados. Si bien agosto viene siendo un buen mes, sus responsables cuentan que los ingresos son dispares, apenas alcanzan para equilibrar los gastos, y que aspiran a lograr más que estabilidad, un progreso sostenido que permita eventualmente concretar el objetivo de llegar a montar un refugio. O en sus propias palabras: “El sueño de que Canelis se convierta en la primera marca uruguaya que financia casos de animales huérfanos sin pedir ni aceptar donaciones”.
Foto: S/d de autor, difusión
Alex Rodríguez, el fundador de Canelis, invita a reflexionar en qué puede contribuir cada uno para construir “el mundo en el que nos gustaría vivir”. A este emprendedor no le gusta llamarse animalista ni exhibir la crueldad que muchas veces sufren perros y gatos, pero aclara que tampoco está en contra de las ONG ni de quienes apelan a las donaciones. “No hago esto porque sea mejor persona ni porque sea generoso. Hago esto porque es mi propósito de vida, porque me reconforta a niveles que ninguna otra actividad, compromiso o responsabilidad me ha reconfortado y porque siento que soy una persona más valiosa en tanto escucho lo que el cuerpo me pide y que si no hubiera sido por los perros, otro hubiera sido mi destino. Ellos me salvaron y hoy mi propósito es devolverles un poquito de todo lo que me han dado”, afirmó.
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Aunque ocuparse de los animales desamparados que se cruzaba o que veía en alguna publicación ya era una constante en su vida, este enfoque empezó para él cuando cumplió 30 años, en épocas de pandemia. Fue un tiempo de evaluar y ajustar sus rutinas. Llevaba una década desempeñándose en el área tecnológica, en infraestructura y software, como ejecutivo comercial: “Era un trabajo que me desafiaba, que me gustaba. Siempre tenía que estar atrás de los objetivos, pero en un punto sentí que tenía que cambiar algo”. Así se propuso empezar a dedicarle por lo menos cuatro horas diarias a los animales. Fue adoptando a más de media docena, los que podía mantener. Pero tras renunciar a su trabajo y algunas malas decisiones económicas, los problemas lo desbordaron. Hizo intentos de asociarse con distintas personas para gestionar la comida y los gastos veterinarios, intentó montar una red de refugios autogestionados, pero por distintos motivos aquellos planes no prosperaron. Y fue en medio de aquella situación que apareció Canela –a la que llamaba Canelis–, una perrita que terminó inspirando su actual emprendimiento, en el que apuesta a la transparencia.
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Comenzó por diseñar un prototipo de comedero encastrable, tomando como modelo ejemplos asiáticos de mobiliario para felinos. A medida que fue escalando la inversión inicial, redondeó Canelis, “la primera marca de Uruguay que destina el 100% de sus utilidades a los animales” y que empezó a tener más repercusión con los bordados. Al principio hacía todo solo y tercerizaba la ejecución, pero un año después de crear la empresa, y ya con un fondo de la Agencia Nacional de Desarrollo, compró máquinas bordadoras y contrató personal. El proyecto se mueve entre dos locaciones: el antiguo búnker y actual depósito en Malvín Norte y el taller con máquinas propias. Pronto abrirá una tienda al público en Pocitos.
Hoy la prioridad es llegar a un punto de equilibrio, sostener lo que tienen, los animales propios y la ayuda que brindan a otros en dificultades, un sistema que funciona como una comunidad. A largo plazo el desafío es tener el hotel Canelis.
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Para ayudarlos a lograrlo y, de paso, disfrutar de la imagen bordada de una mascota, vale decir que las remeras cuestan $ 1.890 y los buzos salen $ 2.490, que todo está hecho en Uruguay y que si bien el plazo de entrega habitualmente es de cinco a siete días hábiles, ahora mismo tienen una demora del doble de tiempo, debido a la alta demanda (130 diseños en una quincena), que piensan subsanar pronto.