Desde su título, Cartografía sobre la identidad, el espectáculo teatral basado en la historia de Mariana Zaffaroni, da pistas sobre el procedimiento mediante el cual nos acercaremos al escurridizo concepto de identidad. Nadie va a “explicar” cómo se construye una identidad individual, pero tendremos un mapa para recorrer una posible forma de reconstruir ese proceso.
La obra habla de Mariana, una mujer que en su adolescencia confirma que su “familia” no es su familia originaria y que, de hecho, a quien llama “padre” integró el aparato represivo que desapareció a sus padres biológicos. La adolescente ya había recibido pistas, que se señalan en el mapa de la obra, pero nunca había tenido dudas sobre su identidad: ella era Daniela Romina Furci. Y no hubo pruebas que la convencieran de otra cosa, porque la identidad, dice la propia Mariana, “no es un documento ni una bandera, la identidad es la vida que una construye, que yo construí, día a día, año a año, bien, mal, con los que estuvieron y como a cada uno le sale, y eso es lo que están destruyendo en este momento”.
Mariana Zaffaroni se aferra a su identidad como Daniela Furci precisamente en la etapa de la vida de las personas en que la inseguridad y la incertidumbre suelen ser protagonistas. Paradójicamente, el rechazo a los mandatos familiares que naturalmente suele atravesar una adolescente, en este caso, se desplaza hacia la familia biológica que recién conoce. Y es solo cuando Mariana logra conectar con la cotidianidad de sus padres desaparecidos, con la infancia de ellos evocada por María Ester Gatti, por ejemplo, que algo se empieza a mover en la subjetividad de la adolescente.
Es importante señalar ese momento o el que aparecerá más adelante cuando Mariana tenga que contarle su historia a su propia hija, porque es una de las claves de esta cartografía “¿Cómo les contamos la historia a los jóvenes? Esa pregunta, que me hice en silencio, en la cocina, me acompaña hasta el día de hoy”, dice.
El lugar del otro
La interrogante sobre cómo contar la historia a los jóvenes vincula al dramaturgo Leonardo Sosa con el equipo de Cartografía sobre la identidad, que había iniciado su acercamiento escénico al pasado reciente con el espectáculo Autopsia sobre lo impune, estrenado en 2024. Fue la actriz Valeria Fontán quien se contactó con Sosa. “Mariana Zaffaroni quería que fuera un dramaturgo joven, que no tuviera experiencia directa con la dictadura, que no tuviera una mirada sesgada. Y tenía la inquietud de llegarle con esta historia a la gente joven”, dice el autor.
Sosa, que este año reestrenó su espectáculo El uruguayo, conocía la historia de Mariana en términos generales y luego conversó con Fernando Parodi, el director. “De una le dije que sí, teniendo un montón de miedo de abordar el tema, pero sabiendo que también me liberaba que no fuera mi generación. Yo quería enfocarme en lo humano, que era lo que más me interpelaba de todo su proceso. Y que también me interpelaba a mí como persona, como artista en búsqueda de una identidad, de lo auténtico, salvando las distancias, obviamente”, dice Sosa.
Es así que el texto encuadra la historia de Mariana Zaffaroni bajo la pregunta sobre la identidad individual, algo que tiene el potencial de universalizar la historia más allá de los involucrados directamente. En ese sentido, Cartografía… tiene más que ver con Pátina, la obra que escribiera Verónica Mato en 2009, que con Autopsia sobre lo impune, también con dramaturgia de Mato. En Pátina se explora la situación de dos hermanas apropiadas que descubren su identidad; una se niega a reconocer la “verdad” y decide “mirar hacia adelante”, mientras que la otra intenta recuperar una historia personal que en realidad nunca sucedió.
El día del estreno, Sosa encontró otro elemento relevante para entender su propio trabajo. “Mariana Zaffaroni estaba en primera fila y yo dije: ‘Claro, para hacer el proceso que tuvo que hacer tuvo que ponerse en el lugar de todos los personajes que hace Valeria’. Mariana en su vida se puso en el lugar del otro, de la otra. Tuvo que pensarse desde el otro lugar para fortalecer su identidad, para esclarecerla y para sanar también”, opina.
Ponerse en el lugar del otro es muchas veces, también, lo que se hace en el teatro, pero en el juego propuesto por el equipo de Cartografía…, Valeria Fontán nunca intenta mimetizarse con un personaje. Es una actriz que se presenta como tal y que irá atravesando el mapa, ocupando lugares de otros y de otras para contar la búsqueda que debió transitar Mariana Zaffaroni. Que no se mimetice, cabe aclarar, no significa que no empatice. Fontán hace un trabajo increíble en escena, apenas apoyada por algunos elementos escenográficos entre los cuales se destaca el marco de una puerta, un símbolo que representa, quizá, el umbral que la protagonista debió atravesar para encontrarse consigo misma, sin dejar de ser quien era, por imposible que eso parezca.
Cartografía sobre la identidad se estrenó el 27 de setiembre, cuando se cumplían exactamente 50 años del secuestro de Mariana Zaffaroni junto con sus padres, en Buenos Aires, y vuelve con cuatro funciones este fin de semana a la sala Zavala Muniz del Teatro Solís.
Cartografía sobre la identidad. Del jueves 22 al sábado 24 a las 20.30, domingo 25 a las 19.30. Sala Zavala Muniz del teatro Solís. Entradas a $ 400 en Tickantel. 2x1 para la diaria