El jueves 22 de octubre se estrena en Cinemateca el documental NAZA, dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, quienes junto a los palestinos Basel Adra y Hasam Ballal habían ganado el Oscar con No Other Land, documental que registraba la destrucción sistemática de las viviendas de los palestinos de Cisjordania por parte de colonos y militares israelíes.
En el caso de NAZA, el título refiere a la expresión militar “nezek agavi” o “daño colateral”, que hace alusión a las víctimas civiles. A partir de testimonios de integrantes y exintegrantes del aparato militar y de inteligencia de Israel, entrevistados en azoteas de Tel Aviv, se revela cómo las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) toman las decisiones sobre ataques a Hamas y hasta qué punto se normaliza la muerte masiva de inocentes.
“NAZA se articula a partir de las entrevistas con esos burócratas de la muerte –como ingenieros de IA o militares que sueltan bombas o disparan drones– que convirtieron Gaza en un páramo deshabitado entre los edificios destruidos y las fosas comunes”, reportaba Alejandra Trelles luego de que la película recibiera una histórica ovación de 25 minutos y el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia.
Trelles agregaba: “Estos tipos cuentan cómo geolocalizaban el posible teléfono de un miembro de Hamas y procedían a eliminarlo en su casa, con toda su familia. Luego volaban edificios enteros: 80 NAZA. Y finalmente, barriadas: 500 NAZA. Los perros devoraban los cadáveres y todo era grabado. Más tarde llegó el exterminio ya abiertamente indiscriminado. Los francotiradores apostados frente a un puente que la población de Gaza debía cruzar para recoger alimentos”.
Persecución del gobierno israelí
El galardón en Venecia se superpuso con la amenaza del ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, de revocar la ciudadanía de los dos directores. En su primera reacción después de recibir el premio, Abraham había hecho hincapié en la importancia de que los israelíes “escuchen a los soldados” que dan su testimonio. Soldados y oficiales “hablaron en hebreo porque querían llegar al público israelí. Querían que [los israelíes] escucharan lo que hicieron en Gaza”, dijo el cineasta.
En una entrevista posterior con un canal de televisión de Israel, Abraham habló sobre la verificación de las declaraciones. “Es una película realizada en colaboración con una publicación de primer nivel y con un equipo de editores que tuvo acceso al material original”, dijo en referencia al periódico británico The Guardian, y agregó que “se verificó la identidad de las personas y se verificaron los casos que relataron”.
Las identidades de los soldados y oficiales israelíes se mantienen ocultas, y el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó al ejército, al servicio de seguridad interior y a la fiscal general que revelaran los datos de esas personas, para que pudieran ser procesados por “delitos graves contra la seguridad de la información, difamación criminal y daños a los intereses diplomáticos y de seguridad de Israel”.
“La película NAZA presenta una imagen distorsionada, engañosa y falsa del proceso de planificación de objetivos y de ataque de las FDI”, afirmaron desde Israel en un comunicado, y alegaron que la narrativa “se basa en errores fácticos sustanciales derivados de una representación tergiversada y manipuladora de la realidad”. Las FDI admiten que todavía no vieron el documental, sino que se basan en el relato de alguien que estuvo en una proyección, además de las declaraciones de los realizadores. Desde The Guardian respondieron con otra carta pública en la que respaldaron “plenamente” la película.
Rápidamente, apareció en internet el “contradocumental” NAZA: La historia real. En 49 minutos, el mayor de las DFI Ariel Orbach, el teniente coronel de las DFI Roi Danino y el creador de contenido Hagai Gutman prometen explicar “las decisiones que tomaron en el campo de batalla, las condiciones a las que se enfrentaron y los dilemas que cargaron”. Allí cuentan que los terroristas de Hamas combatían “con ropa civil, desde zonas civiles” y se preguntan: “¿Cómo se distingue quién es una amenaza?”. Este mediometraje recibió un certificado de reconocimiento por parte de la Dirección Nacional de Diplomacia Pública del gobierno de Netanyahu.
Otro genocidio
El director británico Jonathan Glazer, quien había ganado el Oscar a la Mejor Película Internacional en 2024 con la película Zona de interés, es productor ejecutivo de NAZA. En una exhibición en Londres, el cineasta de religión judía dijo que “lo conmocionó hasta dejarlo sin palabras” y lo comparó con su propio film sobre la vida del comandante del campo de exterminio de Auschwitz y su familia en una vivienda lindera. Expresó que están “claramente en diálogo” y que “abordan temas muy similares”: “Ambas películas tratan sobre la deshumanización y sobre cómo llegamos como especie a marginar y deshumanizar a los demás, y a dónde nos conduce eso”.
En conversación con The Hollywood Reporter, Abraham dijo ser consciente del riesgo que corren tanto los entrevistados como ellos mismos. “El gobierno de Israel es de extrema derecha, y sabemos que no está permitiendo la entrada de periodistas internacionales a Gaza, y que ha asesinado a muchísimos periodistas palestinos ahí. Así que está claro que hay una intención de ocultar o encubrir la verdad, y que algo de esa verdad salga a la luz a través de personas de dentro de ese sistema, supongo que no le va a gustar nada al Estado, e intentará impedir que salga a la luz. Al mismo tiempo, hablo en mi nombre y en el de Rachel: creo que no hay nada de malo en lo que estamos haciendo. Creo que es lo que deberíamos hacer como periodistas, como seres humanos y como ciudadanos de un país que está cometiendo tales crímenes. Así que espero que no tengamos que pagar ningún tipo de precio por ello”.
NAZA. 80 minutos. Entradas en la web de Cinemateca y boletería de la sala.
