la diaria Teatro y danza

Hotel Monday.

Foto: Hernán Paulos, difusión

Hotel Monday: riesgo y circo en el Solís

Proyecto Migra propone una nueva búsqueda que cruza disciplinas.

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Cada verano, desde hace diez años, una carpa para 200 personas se instala en La Paloma, frente a la Bahía Grande, cerca del Centro Cultural y el parque Andresito. Se parte del proyecto Migra, que ofrece una programación compuesta por tres espectáculos diferentes que van cambiando cada año y se ofrecen “a la gorra”. En febrero, además, el colectivo lleva adelante la residencia de creación Enlace, pensada para artistas de circo que buscan crear escenas y números, y han recibido a autores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, España e Italia.

Idea de la payasa, acróbata, actriz y gestora Leticia Vetrano, el centro cultural itinerante ha desarrollado distintas líneas de trabajo, como la carpa y el Festival Internacional de Circo Independiente (FICI), que nació en alianza con El Galpón de Guevara, de Buenos Aires, un teatro con infraestructura para espectáculos de danza, teatro y circo en gran formato.

Un domingo fue la primera obra de circo-teatro de Proyecto Migra. Luego llegó Waminix y ahora viene Hotel Monday, que podrá verse en el Solís.

¿De qué se trata? Todos los años en el mismo día, un grupo de extraños personajes se reúnen en El Gran Hotel Monday para homenajear al señor Gregorio, que falleció en circunstancias misteriosas. Aún más misteriosa es la forma en que el ritual anual los hace manifestarse: los objetos cobran vida, los cuerpos se vuelven acrobáticos y se contorsionan proyectando emociones potentes, en un mundo de reglas propias y psiquis inquietantes.

Proyecto Migra está formado por artistas de Argentina y Uruguay, “los lugares en los que producimos de forma permanente”, dice Sofía Galliano. “Eso se refleja en nuestros espectáculos. Tanto en Hotel Monday como en Un domingo participa Juan Fernández, artista uruguayo de Las Piedras. En Waminix están Víctor Miñón, Jonathan Uriarte y también Sofía Ivi García, que es de La Paloma. Se trata de un proyecto rioplatense que funciona en ambos lados del río”.

Sus integrantes tienen formaciones y caminos diversos, y varios pasaron por Brasil, Francia, Bélgica, México. “El circo tiene eso: algunos nos hemos especializado en la acrobacia de piso, en las verticales, en los malabares, otros en la comicidad, en la bicicleta acrobática, las acrobacias en dúo, en trapecio, en suspensión capilar, entre otras técnicas. Lo que nos identifica y nos acerca es que paralelamente a la formación en una técnica específica de circo nos hemos formado en otras disciplinas. Entonces se cruzan el teatro, la danza y la dramaturgia. La acción acrobática no es solo la técnica en sí misma, sino una acción física que crea lenguaje, que crea imágenes: un espacio liminal donde todo eso convive y dialoga”, explica Sofía Galliano.

Foto: Maca De Noia, difusión

Florent Bergal, malabarista, bailarín y acróbata francés, fue profesor de búsqueda escénica de Gabriela Parigi y Tomy Soko en la escuela Ésacto'lido, de Toulouse. “Nuestro coproductor conocía su trabajo porque había visto sus espectáculos. Florent, apasionado de Buenos Aires y del tango, ya conocía a parte del equipo de Proyecto Migra y le interesó la idea. Así nació Un domingo, construyendo juntos ese lenguaje”, cuenta Galliano. Y después de años de gira por Uruguay, Brasil, Canadá e Italia, el grupo sintió que, si bien el ciclo de la primera obra no estaba cerrado, había que seguir. Así y gracias a esa magia irracional que supone la improvisación, la creación sin rumbo consciente, nace de a poco y ciegamente este Hotel Monday que llega al Fidae.

¿Qué espera Migra de este reencuentro con Montevideo y el Solís? El riesgo promete ser brutal y constante: aquí nuevamente Galliano se colgará de su propio cabello. Aprendió la antiquísima técnica de la suspensión capilar hace una década en Brasil. “Me llevó uno o dos años; no era fácil acceder a esa información, principalmente porque la transmisión se había cortado. El peinado es algo estructural para poder colgar del cabello: saber hacer ese peinado específico desde el cual una se cuelga y del que depende la seguridad. Fui desarrollando mi propia forma de peinarme, y ese pelo se trenza en un aro de metal desde el cual una se sujeta para colgar, volar y estar en el aire sin necesidad de usar las manos, con el cuerpo totalmente libre y disponible”.

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