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CA7RIEL & Paco Amoroso, Sting: "Hasta Jesús Tuvo un Mal Día".

Foto: Captura

Glam, kitsch y pop psicodélico entre la locura y la sanación: el nuevo disco de Ca7riel y Paco Amoroso

4 minutos de lectura
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El dúo argentino lanzó Free Spirits, con Sting y Jack Black entre sus invitados.

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Ninguna de las abundantes guarangadas incluidas en Free Spirits, el tercer álbum de estudio de los argentinos Ca7riel y Paco Amoroso, suena tan horriblemente pomposa y sin sentido como la idea de narrativa. Lo menciono para decir basta, como un granito de arena que ayude a desterrar ese modismo anglosajón adoptado en el idioma español y que desvanece lo mejor de su raíces ancestrales y pronuncia su funcionalidad de uso doméstico y comercial para colarlo en piezas análiticas de gente a la que no le importa nada que tenga que ver directamente con el arte, mucho menos con la música o el espíritu libre.

Entonces, ¿podemos hablar simplemente del cuento, la fábula, o los versos clásicos en los que se apoya la aventura musical de este dúo nunca aburrido, siempre simpático, ocasionalmente original y frecuentemente transgresor?

Desde los tiempos de Elvis Presley y Johnny Cash, pasando por Keith Richards, Iggy Pop, Alice Cooper, Stevie Nicks, Charly García, Jaime Roos, Britney Spears y los hermanos Gallagher, disfrutamos de la dinámica que une victorias y caídas igual de estrepitosas y renacimientos milagrosos, no como una anomalía, sino como la deriva natural que debería transitar cualquier estrella musical que se precie de tal en su vida artística más o menos trascendente. Excesos del éxito abrumador, asedio y ansiedad, exposición y retraimiento, cabezas quemadas, una gira mundial agotadara, presencias consagratorias en el programa de Jimmy Fallon y superunder en las cenas del Turco García repiten la historia y marcan el furioso ascenso de Ca7riel y Paco, comprimido en 2025, de la mano del suceso de su Tiny Desk y las canciones de los discos Baño María y Papota.

Durante el verano de 2026, el dúo anunció la suspensión del funcionamiento de su maquinaria creativa y la existencia de un disco, Top of the Hill, tirado a la basura por recomendación de Sting, un personaje lateral que entró en escena como gurú sanador y alma mater curadora de su nuevo material. Una clínica de rehabilitación imaginada al detalle en numerosos videoclips y sus nuevos peinados, anticiparon el estreno, al fin, de Free Spirits.

El álbum, estrenado hace menos de una semana, fue producido por los argentinos Rafael Arcaute y Federico Vindver, y cuenta con los bajos de Tío La Bomba (el de los lentes de sol triples) y las baterías de Edu Giardina.

Free Spirits.

¿A qué suena Free Spirits? El caos, la desproporción y la bipolaridad de climas definen ajustadamente el conjunto de las 12 composiciones. Recuerdos de festejos triunfales y malestares hijos de la resaca constituyen los relatos de un diario cuyas palabras se debaten entre el arrepentimiento y la reincidencia.

Con arreglos tradicionales de la música hindú, “Nada nuevo”, el track inicial de la placa, ataja posibles críticas desde su título. Paco aclara que lo que se viene “no es un baile”, sino “una orgía medieval”.

El actor, músico y comediante estadounidense Jack Black se suma en “Goo Go Ga Ga”, y si bien su participación sintoniza con las búsquedas artísticas del dúo, la canción, de sonido intencionalmente convencional, no aporta nada más que una melodía juguetona de bossanova y un estribillo pícaro que podría crecer en sus actuaciones en vivo.

Algo similar sucede con la participación en el disco de Sting. La guitarra que suena como la de Andy Summers en “Hasta que Jesús tuvo un mal día”, interpretada por Ca7riel (dice que Sting y The Police ocupan la cima de sus referencias musicales) está al servicio de un rock clásico con un buen arreglo de vientos para que alguna FM lo confunda entre los old hits de sus playlists.

¿Acaso hacía falta una bachata en forma de broma musical? ¿O el dúo no aprovechó del todo la participación especial del percusionista y cantante estadounidense Anderson .Paak en “Ay ay ay”? El tema evoca a Juan Luis Guerra, Katunga y Carlos Vives e incluye pseudo metáforas sexuales de las que estaría orgulloso Roberto Capablanca. Ahora que son más famosos y sus letras se escuchan en todo el planeta, las rimas ingeniosas y deformes de canciones anteriores como “Oake” o “Hola chica XD” le dejan lugar a un lenguaje de lo más ramplón y popular.

La apuesta de su estética eternamente kitsch, aquí se redobla con el acento puesto en el humor rioplatense. Una especie de justa venganza contra el imperio y un regalo para los tercermundistas argentinos –y uruguayos–: “La quiero de veras, me desespero si lo tengo afuera/ Guantanamera, si quiere ver gota', yo hago que llueva”, rapea Ca7riel.

El disco levanta notoriamente con “Muero”, una elaboración de lo que mejor le sale al dúo. Recordemos su pasado jazzero con el grupo Astor y las notables condiciones de músicos y compositores del guitarrista Ca7riel y el exbaterista Paco Amoroso. “Muero” transmite fielmente la sensación de ataque de pánico, que en una de esas fue real, con música y poesía sincronizadas. “Si no paro, exploto / Si me duermo, choco / Quieren arruinarme, tratan de matarme / Y volverme loco” confiesa Paco. Mientras Ca7riel reafirma la ambigüedad sexual de su identidad glam de forma explícita, en el medio de una denuncia cada vez menos conspiranoica: “Un loco el otro día me tocó subiendo / Puedo resistir, pero no sé hasta cuándo / Los Illuminatis me la están metiendo / Pero lo peor es que me está gustando”.

El coro del comienzo y la percusión de samba recuerdan el pop psicodélico de los brasileños Mutantes, el “Lanza perfume” de Rita Lee y los Earth Wind and Fire de “Brazilian Rhyme” con la ayuda de Milton Nascimento. Será por eso que la música de Ca7riel y Paco, antes que a Spinetta y Litto Nebbia, se asemejan más a los pires de los hermanos Fattoruso y a los jazzeros del Hot Club, como Finito Bingert o el Lobito Lagarde, y también a las locuras de Mateo y Urbano Moraes en eso de probar escalas que calzan justo entre la tropicália y otra música interplanetaria que solo unos pocos pueden sintonizar. Claro, en el mismo tema el dúo sigue de largo y deja su marca rupturista mutando la samba en un progressive house para la pista de baile que acompaña la cadencia ritualista y tribal del estribillo.

El disco también tiene una canzonetta italiana (“Himno del mediocreo”), un hard techno con Fred Again de invitado (“Lo quiero ya!”) y un funk robótico vicioso (“No me sirve más”), que deriva en un soul bailable y rapeado, y un bolero, listo a convertirse en un highlight de sus próximos shows.

Lo más loco de todo el disco descansa en “Ha ha” y arranca como uno de esos temones de Sade. “Estoy teniendo sueños peligrosos / Me acuesto y me levanto muy nervioso / Van dos cuartos de hotel que ya destrozo, literal”, desliza Cato, antes de que Palito Ortega sampleado cante “La felicidad”. La pequeña suite maniacodepresiva repite “arriba-abajo”, con una percusión pesadillesca y guitarras industriales de Ministry. “Me muero yo o se mueren todos”, razona Ca7riel.

Free Spirtis, de Ca7riel y Paco Amoroso. Sony Music, 2026. En plataformas.

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