La semana pasada el Sindicato Único de las Radios del Estado (Sutre) se declaró en conflicto debido a la situación que atraviesan los trabajadores de las radios públicas, en medio de discusiones presupuestales que se arrastran al menos desde diciembre. Por entonces, quien era director de las radios que integran el Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (Secan), Daniel Ayala, había anunciado cambios en la programación y negociaciones de contratos por fideicomiso de siete trabajadores manteniendo sus puestos de trabajo, lo que para el sindicato representaba una rebaja salarial.
En el comunicado emitido luego de la asamblea general del 30 de marzo, Sutre afirma que “ha sostenido diversas instancias de diálogo con la dirección” desde el año pasado, y que “ante la falta de respuestas concretas” se conformó una mesa tripartita integrada por el Ministerio de Trabajo y representantes de los trabajadores de las radios y del Secan. “Luego de tres instancias sin avances sustantivos, y a solicitud de la propia dirección, se pasó a una instancia bipartita”, afirma el sindicato.
“Bajamos de la negociación tripartita a la bipartita para darles la posibilidad de que pudieran relanzar la programación”, explicó a la diaria Carolina de Cuadro, presidenta de Sutre. “Al estar en la tripartita ellos tenían una medida cautelar de no innovación que no les permitía salir con la programación nueva. Nosotros reclamábamos que los compañeros que estaban fuera del aire se integraran al aire y con esa medida no lo podían hacer”.
Cuando se retoma la nueva programación se encontraron con “sorpresas”. “Hay algunos programas que están congelados, que no tienen respuesta de cuándo van a volver al aire”, explicó De Cuadro. Entre ellos se encuentran Espíritu libre, de Gustavo Rey, Serendipia, de Malena Rodríguez, o La máquina de pensar, de Pablo Silva Olazábal. Los programas “congelados” coinciden parcialmente con los contratos pasados a fideicomiso. En el caso de Nos sobran los motivos, “que fue cortado después de diez años de aire y se enteraron una hora antes”, Mónica Navarro tuvo una renovación laboral estándar, mientras que el coconductor Aris Idiartegaray fue pasado a fideicomiso con renovación a seis meses.
“Hay mucha gente que tiene inestabilidad laboral desde setiembre”, agregó la presidenta de Sutre. “En mi caso, no tengo ni idea de cuál va a ser mi horario laboral este año. Me dijeron 20.000 cosas distintas y me las cambiaron, y ahora estoy en stand-by porque la programación nueva que afecta mi horario no está. Como yo, varios compañeros. Hay una inestabilidad muy grande y como que no hay nadie a cargo”. Por otra parte, aclaró: “Cualquier dirección tiene la potestad de renovar el programa que quiera y la programación que quiera. El tema son las formas y lo que genera en la gente”.
La declaración de conflicto llega luego de que los trabajadores argumentaran “falta de respuestas, dilaciones y ausencia de voluntad política”. En medio de estas negociaciones, en febrero se produjo la renuncia del director de Radios Públicas, Ayala, quien semanas antes había puesto su cargo a disposición por diferencias presupuestales.
Según De Cuadro, la presidenta del Secan y directora de Canal 5, Erika Hoffman, junto con la directora de Medios Digitales, Adriana Asti, “se autoproclaman directoras de la radio hasta que haya alguien designado”. La única explicación, dice ella, es la falta de presupuesto. “Igual, tenemos claro que no va solo por ahí. En el canal, en el último mes, se dieron más de 30 altas. Si alguien se pone a investigar los sueldos que hay en el canal y la cantidad de gente que entró fuera de concurso, se van a dar cuenta de que la falta de presupuesto del Secan no es tal. Quizás está mal repartido. O sea, el canal se roba el presupuesto de las radios desde hace años. Era una de las cosas que denunciaba el propio Ayala, y contra eso mucho no pudo”.
Además de los problemas relacionados con contratos, el comunicado de Sutre también denuncia la “incertidumbre laboral, con ausencia de definición de horarios y funciones”, la “falta de un proyecto de comunicación pública” y el “desmantelamiento progresivo de la infraestructura de las radios del Estado”.
“Están demostrando que son un gobierno que no tiene una política sobre los medios públicos, que no tiene un plan y que no tiene un proyecto”, remarcó De Cuadro. “Están como improvisando con lo que les va saliendo. Y esto es algo que a nosotros nos preocupa bastante”, agregó.
Finalmente, la presidenta de Sutre explicó que la declaración de conflicto implica salir a comunicarlo en la prensa y colgar una pancarta. “Ahora empezamos a pedir reuniones políticas. Estamos esperando que nos reciba el ministro, que quedó en confirmar para recibirnos esta semana. Mañana tenemos una reunión con otro dirigente político del Frente Amplio. Y estamos esperando una respuesta de Hoffman, que hasta ahora no hemos tenido ningún contacto. A partir de esto, si no cambia absolutamente nada, la idea es tomar medidas un poco más serias, ir escalando y hacer paros”.
Ante consultas de la diaria, desde el Secan respondieron que no harán declaraciones mientras estén en conversaciones, “dado que el tema está en la Dinatra –en el ámbito tripartito– a pedido de los trabajadores”.
Campañas por programa cultural
El mismo día de la declaración pública, el investigador y periodista Pablo Silva Olazábal compartió en sus redes sociales un texto en el que explicaba que su programa en Radio Cultura está fuera del aire desde enero. “Durante este tiempo he cobrado el sueldo sin trabajar, mientras que en el horario de La máquina de pensar se pasa música, lo que me parece totalmente irracional. Alguien podría imaginar ‘qué bien, le pagan sin trabajar’, pero les aseguro que la incertidumbre laboral tiene un efecto que no es nada positivo: la mente no se cansa de intentar comprender una situación que es sencillamente incomprensible. No es algo lindo. Es triste, sobre todo cuando no hay respuesta”. Silva Olazábal es uno de los trabajadores cuyo contrato pasó a ser semestral y cobrarse por fideicomiso.
La máquina de pensar, que desde su título refiere a la obra de Mario Levrero, es un programa centrado en la literatura. Al aire desde 2010, ofrece entrevistas con autores, reseñas y comentarios de obras, entre otros contenidos. Tras la comunicación de Silva, se encaminaron dos campañas públicas que solicitan la vuelta del programa, con el apoyo de la Casa de los Escritores del Uruguay.