Saltar a contenido
Cultura Cine, TV, streaming
Dentro de la machosfera.

Dentro de la machosfera.

Dentro de la machosfera: la masculinidad cripto, esa gran estafa piramidal

Louis Theroux entrevista a influencers y emprendedores.

Nuestro periodismo depende de vos

Si ya tenés una cuenta Ingresá

¿Qué quiere decir ser un hombre hoy? Para quienes terminen de ver Louis Theroux: Inside the Manosphere (2026) –en español, Louis Theroux: dentro de la machosfera– la respuesta probablemente quede repiqueteando mucho tiempo después de los créditos. Tal vez la masculinidad cripto (aquella que promueven los influencers fit y financieros con masiva adhesión entre jóvenes de todo el mundo), sea en buena medida un bluff o una gran estafa piramidal. O un canto de sirenas con anabólicos, o una coreografía que se impone a fuerza de repetición, aquello que Judith Butler definió como el carácter performativo del género.

Ahí entra Louis Theroux. Hijo del novelista Paul Theroux y primo del actor Justin Theroux, el periodista de la BBC lleva décadas documentando las subculturas más extrañas de Estados Unidos. A pesar de ser británico, hizo carrera explorando eso que él llamó the weird America: la Norteamérica rara.

Con apariencia de antihéroe de lentes y curioso, Theroux construyó un estilo basado en acercarse a mundos con los que no tiene absolutamente nada que ver. Ya había entrevistado estrellas porno, fanáticos de las cirugías estéticas y supremacistas 2.0 en su vieja serie Weird Weekends. En aquel entonces, esos personajes parecían excéntricos. Hoy ya no. Y eso mismo pasa ahora en este documental, si bien para Theroux la machósfera es otro mundo extraño, hay que ser muy negador para decir que no es mainstream.

Dentro de la machosfera se mete en el hábitat de algunos de los principales influencers de este universo. Los sigue por Miami, Nueva York y Marbella. Entra en sus mansiones, sube a sus Lamborghini, conversa con sus madres, sus novias, sus equipos de trabajo. Los acompaña mientras graban podcasts, venden mentorías y humillan mujeres invitadas al estudio o entrevistadas por la calle en transmisiones que ven millones de jóvenes (se muestra cómo quienes se acercan en la calle a saludarlos tienen entre 15 y 20 años).

Lo que la llamada machosfera deja expuesto (primero con fascinación, después con miedo y rechazo por parte de Theroux) es que convoca porque promete el sueño de recuperar certezas perdidas: un mundo en el que existían jerarquías sin cuestionamientos, roles predeterminados y privilegios presentados como naturales (hombres proveedores, racionales, fuertes, destinados a la vida pública; mujeres abocadas al orden doméstico y afectivo). Subyace la promesa de volver a una vida sentimental, laboral y sexual en la que todo parecía funcionar por inercia y las relaciones entre hombres y mujeres no necesitaban negociación.

El documental no necesita exagerar nada. Theroux apenas hace algunas preguntas y deja hablar. Lo que aparece es un universo atravesado por dos únicas motivaciones: consumir y mostrarlo. Exhibir riqueza para vender cursos que se supone que sirven para obtener riqueza. Mostrar chicas para vender fórmulas sobre cómo conseguir chicas. Si bien rechazan la formación profesional y el trabajo en relación de dependencia, al mismo tiempo, ninguno de los entrevistados abandona las ideas de esfuerzo y mérito, ahora convertidas en un sacrificio estrictamente individual. Además, una parte de la propuesta de la “masculinidad especulativa” sigue ligada a la tradicional, algo visible en los modos en que los bros entienden las relaciones con las mujeres, la sexualidad y la vida afectiva.

Uno de los personajes centrales es Justin Waller, empresario y coach radicado en Luisiana. Tiene millones de seguidores y predica un modo de vida basado en la llamada red pill, idea tomada de The Matrix. Según esta corriente, los medios y el feminismo lavaron el cerebro de los hombres, y solo quienes “despierten” podrán ver la verdad. La “verdad”, en términos bastante simples, consiste en restaurar las jerarquías de género.

“Me levanté y ya había ganado 6.000 dólares antes de desayunar’, grita desde la cama y mostrando su iPhone Harrison Sullivan, celebridad de internet conocida como HSTikkyTokky.

Todos ellos defienden un modo de estar en pareja que llaman “monogamia unilateral”: él hace su vida; su pareja no puede siquiera hablar con otros hombres. La “monogamia unilateral” no es una fase aparentemente superadora de la monogamia tradicional, una estación previa al amor libre, sino un acuerdo en el que el mandato de exclusividad sexual existe solo para sus mujeres. ¿Para qué? Dicen que en función de asegurarse la paternidad de la descendencia (en tiempos en los que se venden pruebas de ADN en las farmacias, y con mujeres con las que no se casan, como dicen, por motivos patrimoniales). Es sobre todo cuando la conversación entra por esos terrenos que Theroux, acostumbrado a entrevistar fanáticos religiosos y neonazis, queda genuinamente desconcertado.

En otra escena, un grupo de seguidores de Waller de unos 20 años explica que “los hombres nacen sin valor” y deben ganarlo produciendo dinero, mientras que las mujeres “ya tienen valor” gracias a su belleza y juventud. Las relaciones humanas funcionan acá bajo la misma lógica que las inversiones financieras.

Otro de los influencers retratados, Amrou Fudl, directamente sostiene que las mujeres no deberían votar ni formar parte de la policía o el ejército. Mientras manda en vivo a su novia a limpiar el estudio de grabación, desliza ante el entrevistador que está preparando el terreno para tener más de una esposa. Su podcast, Fresh and Fit, fue desmonetizado por Youtube en 2023 por “exceso de misoginia y antisemitismo”. Aun así, sigue acumulando audiencia.

Sobre los seguidores adolescentes –que aparecen ocasionalmente–, el documental deja entrever el poder de seducción de estos discursos que funcionan especialmente bien sobre una audiencia masculina joven, precarizada, aislada y en estado de desconcierto y resentimiento ante el avance de los cuestionamientos de algunas jerarquías sociales. Varones atravesados por crisis económicas, aislamiento social y frustraciones afectivas –que atribuyen a los feminismos– encuentran en estos referentes una explicación para todo y sin fisuras.

Louis Theroux: dentro de la machosfera. 91 minutos. En Netflix.