Saltar a contenido
Cultura Cine, TV, streaming
Invencible.

Invencible.

¿Quién dijo que había cansancio de los superhéroes?

El polémico cierre de The Boys, las grandes temporadas de Invincible y Daredevil y el especial de Punisher

Nuestro periodismo depende de vos

Si ya tenés una cuenta Ingresá

Aunque el concepto de “fatiga de los superhéroes” ya no circula como hasta hace poco, es evidente que las producciones del subgénero bajarán en número. Por eso, es llamativo lo que ocurrió en las últimas semanas: llegaron a su fin dos temporadas de series ya clásicas de superhéroes, apareció un nuevo especial sobre otro personaje y terminó una de las sagas más exitosas.

Invincible, cuarta temporada, de Robert Kirkman

Luego de una tanda de episodios que no presagiaba nada bueno, a pesar del material acumulado en el cómic original, de más de 100 capítulos, la nueva temporada de Invincible puso las cosas en su lugar. Si bien hay una atención general puesta en todos los personajes y se retoman temas que venían de la temporada anterior –en particular, el terror del protagonista a matar y volverse como su padre–, pronto la serie se enfoca en un único conflicto: la guerra especial con Viltrum.

Recapitulemos: todo ha girado en torno al ansia de conquista de ese planeta –versión malvada de Krypton, así como Omniman lo era de Superman–, incluido el propio origen de Invencible –es el hijo del invasor escondido que se rebela–, por lo que es lógico y razonable que esta sea la historia que finalmente se convierta en la principal.

Ahora nuestro protagonista comanda a un grupo que se ha venido formando pacientemente y que incluye nada menos que a Nolan, su padre, que busca redención y se embarca en una tensa guerra espacial. Esto nos libera de un problema general de la serie, cuyos capítulos largos presentaban demasiados personajes; en esta aventura lineal y con pocos protagonistas, todo mejora. Nuevamente, la temporada termina con un cambio en el statu quo, en un hallazgo narrativo que viene desde la propia historieta de Robert Kirkman, con su capacidad de asombrarnos siempre. La efectividad con la que resuelve todo hace que disculpemos una animación que a veces se siente algo dura.

Daredevil: Born Again.

Daredevil: Born Again.

Daredevil: Born Again, segunda temporada, de Dario Scardapane

Retomamos la acción exactamente en el final de la temporada anterior de Daredevil, con la guerra declarada por Nueva York entre nuestro héroe (interpretado cada vez mejor por Charlie Cox) y Wilson Fisk, el capo criminal devenido alcalde (el inmenso, en todo sentido, Vincent D’Onofrio es el motor principal de la serie).

Las fuerzas parapoliciales han hundido la ciudad en una fantasía húmeda fascista –no lejana al accionar del ICE de Donald Trump– que, con la excusa de perseguir a los vigilantes, opera impune y encierra en campos de concentración a quien quiera. Del otro lado, Daredevil hace lo que puede mientras reúne aliados para intentar exponer los turbios manejos de Fisk y sacarlo del poder.

Hay un gran trabajo en la construcción de la tensión –sin descartar los sólidos enfrentamientos físicos en estupendas set-pieces de acción–, muy bien enfocado en el doble protagonismo: tanto el héroe como el villano tienen el mismo tiempo en pantalla, y somos testigos de sus motivaciones y zonas grises. Esto ayuda a disimular ciertos aspectos criticables, como la notoria falta de producción. Sin embargo, y como las cosas no se resuelven solamente a las piñas, hay un final más que satisfactorio en una gran secuencia en el juzgado –tanto en el juicio como en su aftermath– que deja todo bien preparado para una próxima temporada.

Sin duda alguna y con margen, Daredevil es la mejor serie de Marvel hasta ahora. Sus cinco temporadas –tres en Netflix y estas dos en Disney– nunca han entregado un relato flojo.

Punisher: una última muerte.

Punisher: una última muerte.

Punisher: One Last Kill, especial de Reinaldo Marcus Green

El Punisher no ha tenido mucha suerte en lo audiovisual. Interpretado por varios actores, acaso la versión más similar al personaje de cómic sea aquella a cargo de Dolph Lundgren –aunque se le cambiaba el origen y ni se le daba la calavera a su traje– a fines de los años 1980, seguido muy de lejos por la que daba vida un entregado Thomas Jane que poco tenía que ver, y algo más cerca por la de Ray Stevenson, que era un gran Punisher para una mala película. La actual encarnación de Jon Berntha tuvo su mejor momento como invitado en la serie de Daredevil, pero cuando tuvo el protagonismo en exclusiva no supieron qué hacer y la serie resultó entre anodina y reiterativa.

Sin embargo, hay algo que une sorpresivamente a Bernthal con Jane: las ganas de hacer las cosas bien con el personaje. Por eso el segundo escribió y protagonizó un hermoso cortometraje llamado Dirty Laundry (dirigido por Phil Janou, se encuentra en Youtube), en el que hacía justicia a su versión, y es el propio Bernthal –junto con el director Green– quien escribe ahora este especial compuesto por minutos de violencia, con el Punisher más roto y quebrado que ha visto la pantalla.

El antihéroe ha terminado con todos aquellos que se vinculan a la muerte de su familia y, sin más razón para vivir, coquetea con el suicidio, pero alguien lo arrancará de este inicio tan oscuro poniendo precio a su cabeza. Todos los malandras, sicarios y asesinos a sueldo posible intentarán cazarlo y, en la lucha por sobrevivir, Frank Castle encontrará razones para seguir en este mundo, para desgracia de todo malviviente que se cruce en su camino.

Este especial gana puntos por ser concreto, aunque en la hora decida reservarse la solución con el conflicto con su villana (Ma Gnucci, sacada de las historietas de Garth Ennis) para después, en una decisión que le resta contundencia.

The Boys.

The Boys.

The Boys, quinta y última temporada, de Eric Kripke

Llamada a revolucionar el género tomando como base la demencial historieta creada por Garth Ennis, The Boys presentaba un mundo del revés en el que todos los superhéroes eran seres despreciables que abusaban de sus poderes y solo un grupo especial secreto les podía hacer frente. La historieta, de lo mejor que ha escrito el guionista irlandés, era un dechado de perversidad, oscuro y cargado de la peor violencia y escatología, apenas aliviado por un espantoso humor negro, algo que la adaptación a la televisión mantuvo bastante bien –en especial la violencia, no tanto el sexo– durante todo el run que completó su andadura hace pocos días.

El final se había vuelto necesario, puesto que la temporada anterior se sentía estirada y a punto de hacer agua. Por suerte, esto no ocurre. Sea porque la historia se enfoca en concluir o sea porque Antony Starr ha construido con su Homelander uno de los villanos más importantes de la historia de la televisión, esta última temporada se las ingenia para avanzar con habilidad y buena construcción de conflictos y personajes.

Por cierto, es tanto una temporada de cierre como de preparación para los spin offs de este universo, por lo que se le dedica bastante tiempo a presentar personajes que, supongo yo, retomaremos luego. Con todo y estas derivaciones, el relato para vencer definitivamente a Homelander tiene bastante contundencia y también cierra correctamente la historia de Butcher (el otro gran atractivo de la serie, Karl Urban), aunque todo termine resultando demasiado edulcorado. Como lector de la historieta, uno no puede olvidar el tremendo exceso de mala leche e impacto que tenía el cierre original, pero la serie ya se había alejado del cómic antes de este final, que resulta, hay que admitirlo, eficaz y suficiente.

Invincible, cuarta temporada. Ocho episodios de aproximadamente una hora. En Prime Video.

Daredevil: Born Again, segunda temporada. Ocho episodios de aproximadamente una hora. En Disney+.

Punisher: One Last Kill. 51 minutos. En Disney+.

The Boys. Temporada 5. Ocho episodios de aproximadamente una hora. En Prime Video.