Héctor Numa Moraes y Eduardo Fernández.

Foto: Estefani Rubbo, Teatro Solís

Guitarra clásica y canto popular: Eduardo Fernández y Numa Moraes presentan Lugares y tiempos

El sábado en el Solís.

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Eduardo Fernández y Héctor Numa Moraes se conocieron en 1984, pero no son tantas las veces que han compartido escenario. Este sábado, en la más que apropiada sala principal del teatro Solís, presentan Lugares y tiempos, un recital en el que invitan a disfrutar del encuentro entre la guitarra clásica y el canto popular de texto.

Aunque Fernández sigue siendo un vecino más de la localidad de La Paz, como toda su vida, es considerado uno de los principales exponentes de la guitarra a nivel mundial. “Raras veces hemos presenciado un debut más notable en cualquier instrumento”, titulaba con promisoria certeza The New York Times el 2 de febrero de 1977, tras su presentación la noche anterior en el Kaufmann Hall, concierto que marcaría su dedicación definitiva a la música.

Alumno, entre otros, del maestro Abel Carlevaro, quien lo definió como un elegido, en su trayectoria profesional de más de medio siglo brindó conciertos en las salas más destacadas de todos los continentes y lleva editados una treintena de proyectos discográficos, en su gran mayoría para los prestigiosos sellos Decca de Inglaterra y Oehms de Alemania. Cuando no está cruzando la plaza Larrañaga de su localidad rumbo a algún mandado, puede estar atravesando el archipiélago japonés para tocar junto con el guitarrista Shin-Ichi Fukuda, con quien mantiene un dúo que, a pesar de su intermitencia, los ha encontrado contrapunteando en escenarios de Asia, Europa y América; Sor: Les Deux Amis, de 2025, es su última obra editada. En estos tiempos mediados por las plataformas digitales, basta con contar las miles de visualizaciones que su nombre acumula en Youtube para dar cuenta de su magnitud planetaria.

Antes de conocerlo, Numa Moraes ya curtía sus discos. Es que el nacido en Curtina, quien este año celebrará 60 años sobre las tablas, además de ser integrante del movimiento de canto popular y uno de los principales referentes de la canción de raíz folclórica, es también un exquisito guitarrista diplomado del Conservatorio Real de La Haya, Países Bajos, aunque no haga alarde y no se canse de repetir que está en continuo aprendizaje. El cantor con nombre de león tiene también más de tres decenas de discos en su haber, desde su ópera prima, Del amor, del pago, del hombre/La alarma, de 1969, hasta el reciente y muy interesante La vida cotidiana (2025), en el que continúa con la tarea que lo obsesiona desde sus inicios: descifrar la música que se esconde dentro de un poema. Por esta razón, su catálogo discográfico es a la vez un muestrario de las más inspiradas plumas de habla hispana, encabezadas, por supuesto, por su maestro y compañero Washington Bocha Benavides.

Muchos de estos poetas son parte de Lugares y tiempos, ya que el repertorio entrelaza guitarra académica y poesía. “Se nos ocurrió hacer este recital que va desde músicas del siglo XVI, porque ahí comienza él con [Luis de] Narváez, con [Luis de] Milán y yo cantando también algún texto anónimo del siglo XVI; pasamos por la música clásica de la guitarra, poetas como [Jesús] López Pacheco, [Gustavo Adolfo] Bécquer; nos metemos al Río de la Plata con el paraguayo Agustín Barrios, Osiris Rodríguez Castillos, Daniel Viglietti, Circe Maia, René Marino Rivero, que compuso obras para guitarra, aunque son inéditas; hasta llegar al siglo XXI, porque hay temas inéditos de Marino Rivero, de Benavides. Es decir, en 90 minutos hacemos un viajecito bastante largo”, sintetiza Moraes.

En esa excursión hay lugar para cruces entre Lope de Vega y el Bocha, parte de lo que los tacuaremboenses experimentaron en Durandarte, Durandarte, su último álbum en conjunto de 2015, dos años antes de la muerte del poeta. “Eran mezclas de poesía antigua con poesía de él. Y en el caso de la música de uno de los textos en que Benavides se mete con Lope de Vega, yo también me metí con una pavana de Luis Milán del siglo XVI, y quedaba perfecto el ensamblaje de la pavana con esa canción. Eso lo hacemos con el maestro Eduardo también, es decir, él toca la pavana y yo canto”. En este estuario sonoro se alternarán “Seu Franquilino Olivera” de Moraes y Benavides con “La catedral”, el clásico de Agustín Barrios, algo de Fernando Sor, “el Beethoven de la guitarra”, “La patria, compañero”, el hit de Numa, en este caso interpretado por Fernández, y “Otra voz canta”, de Circe Maia y Viglietti. “Es decir, es todo un camino por lugares y tiempos de guitarra y poesía”, define, y adelanta que habrá momentos en que comparten escenario; “hay varios temas en los cuales él participa con la guitarra y yo canto, o se unen las dos guitarras también”, y otros en que cada uno hace su performance.

Numa Moraes está convencido de que es posible integrar la guitarra clásica y el repertorio popular: “Si uno ve las canciones de Osiris Rodríguez Castillos, sus originales, lo que editó el maestro, son obras que hay que estudiar mucho para poder tocarlas y cantarlas al mismo tiempo; son realmente complejas. A veces te cuesta mucho tiempo poder tocar una canción de Osiris. Es una guitarra popular o de raíz folclórica, pero con mucho trabajo teórico y contrapuntístico. Por otro lado, como te decía, Eduardo comienza este recital con Narváez y Milán, que son compositores del siglo XVI. Y eso está en el folclore nuestro, porque para acá vinieron en las vihuelas y en las guitarras, y acá el paisano hacía lo que podía con sus pocos conocimientos y cada uno tocaba como podía. En este caso, el maestro Fernández es una eminencia de la guitarra; yo soy un estudiante nomás”. Síganle el apunte.

Lugares y tiempos, de Eduardo Fernández y Numa Moraes. Sábado 30 de mayo a las 20.00 en el teatro Solís. Entradas desde $ 900 en Tickantel.

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