La muestra El umbral de todas las formas. Pequeño reservorio de libros de artista inauguró una alianza entre el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) y la biblioteca del Castillo del Parque Rodó, separados por menos de una cuadra de distancia. Así, la exposición y un mapa interactivo transforman la zona en un circuito cultural.
Para la Biblioteca Infantil María Stagnero de Munar, la exposición representa también un hito. Desde su reapertura, en 2019, el Castillo del Parque Rodó ha funcionado como un espacio multidisciplinario para talleres, teatro, proyecciones cinematográficas y actividades culturales, pero hasta ahora no había sido utilizado como sala de exposiciones.
Pese a estar separados por apenas una calle, el MNAV y la biblioteca no habían desarrollado un proyecto conjunto de esta escala. La propuesta inicial de la directora del museo, Roxana Fabius, consistió en coordinar las actividades de ambas instituciones para que visitantes del parque y del museo pudieran participar en actividades a lo largo de una jornada. Eso dio paso a una colaboración más profunda, que se materializa en la exposición compartida, en un mapa para recorrer el parque y en nuevas propuestas educativas.
La idea de exponer libros de artista surgió de ese encuentro. Según explica Fabricio Guaragna, coordinador del Área Educativa del museo, la propuesta permite “llevar el museo afuera”, cruzar el acervo con otros espacios y convertir el parque Rodó en un territorio compartido.
La exposición reúne obras de 14 artistas uruguayos contemporáneos que exploran el libro desde lenguajes muy diversos. Hay piezas textiles, libros intervenidos, acordeones, dibujos, grabados, collage, esculturas, materiales reciclados e incluso un libro en bronce. Algunas obras permanecen abiertas en una página elegida por el artista; otras se despliegan ocupando el espacio y varias fueron concebidas para ser manipuladas por el público. Dos pertenecen al acervo del MNAV y, por razones de conservación, no pueden tocarse. Las restantes fueron prestadas especialmente para la muestra y, en muchos casos, solo adquieren sentido cuando el visitante las abre, las recorre y pasa sus páginas.
La curaduría estuvo a cargo de la artista e investigadora Alejandra González Soca, junto con Guaragna. Para González Soca, definir qué es un libro de artista constituye uno de los desafíos centrales de la muestra. “Cuando al libro le ponés el apellido de artista, se complica”, resume. Cada libro de artista, dice, “es como un pequeño teatro”, un escenario donde el espectador puede entrar y recorrer una historia construida con materia, textura e imaginación. Más que bocetos o bitácoras de trabajo, las piezas reunidas son obras terminadas que encuentran en el libro una forma de expresión artística.
El proceso curatorial comenzó con la pregunta “¿quién hace libros de artista en Uruguay?”. La búsqueda los llevó a artistas que trabajan con libros desplegables, con objetos escultóricos, con libros intervenidos, con textiles o álbumes transformados, bordados. El resultado expande la idea tradicional de libro.
Entre las piezas pueden encontrarse una enciclopedia intervenida por Cecilia Matos, un delicado libro textil de organza de Carolina Berta, collages construidos a partir de archivos familiares de Verónica Panella y una propuesta participativa de Martín Barea Mattos, que invita al público a intervenir un libro con dibujos y color.
Cada obra propone una manera distinta de leer, mirar y tocar, como sucede con la obra de bordados de Nacha Valenti. La mano del taller Cebollatí sobrevuela la sala, con un grabado exquisito de Claudia Anselmi.
La propuesta de Cecilia Matos fue construida sobre un antiguo libro cuyas páginas fueron selladas para convertirse en soporte escultórico. A partir de relieves realizados en cartón –obtenidos de moldes en arcilla y yeso– y una pintura al óleo de fuerte carga matérica, la artista transforma el libro en un espacio tridimensional. “Para mí los libros siempre fueron como un túnel, un viaje”, explica Matos. Desde la infancia encontró en ellos una forma de atravesar la realidad, una experiencia que dialoga naturalmente con el concepto de umbral que da nombre a la muestra, explica.
La exposición ofrece distintas formas de acercarse a las piezas. Algunas permanecen abiertas en una página; otras desplegadas sobre una gran mesa invitan a recorrerlas. Incluso incorpora textos de los creadores, que funcionan como una puerta de entrada a cada universo personal. “El umbral de todas las formas” alude precisamente a ese pasaje. El libro de artista aparece así como un territorio abierto, donde cada creador redefine el vínculo entre obra, objeto y lector.
La inauguración coincide con el lanzamiento de Tesoros del Parque Rodó, un mapa-juego ilustrado por Alfonso Rosso que invita a niñas, niños y público en general a recorrer el parque como si fuera una búsqueda del tesoro. A través de pistas, ilustraciones y códigos QR propone descubrir en el parque esculturas, monumentos y elementos patrimoniales que muchas veces pasan inadvertidos. El mapa se retira gratuitamente en la biblioteca.
La muestra y el mapa se desarrollan durante las vacaciones de invierno y seguirán durante todo julio. Se trata de oportunidades para adueñarnos del espacio público y su arte, a veces un poco escondido, pero siempre presente en una zona de Montevideo que es, simplemente, maravillosa. El museo sale de sus salas, la biblioteca se convierte por primera vez en espacio expositivo y el parque deja de ser solamente un lugar de paseo para consolidarse como un territorio donde dialogan las artes visuales, la literatura, el patrimonio y la educación.
Talleres y más
La colaboración entre el MNAV y el Castillo continuará con Expedición Camino Samayúa (en referencia al antiguo nombre de la actual avenida Julio Herrera y Reissig), una propuesta para centros educativos que invita a trasladar un objeto simbólico entre ambos espacios.
Además, en el marco de las vacaciones de julio, se realizarán dos talleres para infancias y adolescencias con un puente imaginario que va desde el Castillito al Museo Nacional.
El taller de narrativa visual para adolescentes Habitar el imaginario, relatos (im)posibles va este jueves y viernes de 11.00 a 13.00 y está dirigido a adolescentes de 11 a 17 años. El taller de libro de artista para infancias será el sábado y está dirigido a niñas y niños de entre 6 y 11 años.
El umbral de todas las formas. Pequeño reservorio de libros de artista. De lunes a sábados de 10.00 a 15.45 en la Biblioteca Infantil María Stagnero, Castillo del Parque Rodó. Entrada gratuita.