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A Chorus Line.

Foto: Difusión

Una versión “aguerrida y profundamente amorosa” de A Chorus Line llega al teatro Solís

El clásico musical de Broadway, en seis funciones, con producción local junto a la Banda Sinfónica de Montevideo.

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Leído por Rossana Spinelli
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Aunque todavía eran un bicho raro, durante los años 1990 los espectáculos musicales de los porteños Botton Tap en Punta del Este lograron hacerse un lugar en la cartelera montevideana. Antes, algo así solo se había visto en la pantalla chica, alguna noche de sábados de cine con la febril All That Jazz o la inspiradora Cabaret, con Liza Minnelli, aunque sería injusto no reconocer en el carnaval uruguayo una combinación de música, actuación y danza bastante similar a la que se instituyó en Broadway como sinónimo de excelencia escénica. Lo mismo les correspondería a La Troupe Ateniense de hace un siglo y todas sus derivaciones o, décadas más tarde, a los espectáculos de Carlos Perciavalle, Petru Valensky y Nacho Cardozo.

Con el paso de los años, sin embargo, y con la apertura de espacios de formación como los del propio de Cardozo o el de Luis Trochón, el teatro musical dejó de ser una rareza para ganar un lugar cada vez más visible en la programación local.

La actual cartelera invernal montevideana es prueba de ello: entre las propuestas para las vacaciones de julio figuran producciones de Cenicienta en El Galpón y de El Principito y Aladdin, ambas en la sala Nelly Goitiño del Sodre. Además, desde esta semana el público uruguayo aficionado a este tipo de propuestas tiene la oportunidad de presenciar una versión de producción local del superclásico del género, A Chorus Line, en la sala principal del teatro Solís.

Espero lograrlo

En 2025 se cumplieron 50 años del estreno, en el teatro Shubert de Broadway, de la obra basada en el libreto de James Kirkwood y Nicholas Dante y concebida por el director y coreógrafo Michael Bennett, y los festejos confirmaron su vigencia. Entre los incontables reconocimientos recibidos a lo largo de su historia, el espectáculo fue ganador de nueve premios Tony y un Pulitzer de teatro, e inspiró el largometraje A Chorus Line (1985), dirigido por Richard Attenborough, que expandió la popularidad de la obra.

“OK, todos al escenario, hagamos toda la bendita escena desde el principio”, dice la voz en penumbras de Zach, el coreógrafo (interpretado por Michael Douglas en la película), al frente de una centena de bailarines hambrientos de fama y a la caza de unos pocos lugares. “I hope I get it” (espero lograrlo), cantan, bailan y actúan los artistas al inicio de su prueba colectiva de casting.

Un coro celeste

La versión local de A Chorus Line nace de la iniciativa de una productora liderada por cuatro mujeres: la bailarina, cantante y actriz Romina Mattera, la cantante y compositora Johanna Duarte, la gestora cultural Carolina Díaz y la bailarina y comunicadora Andrea Arribeltz.

“Es una obra compleja en lo musical. Los ensayos con pianista fueron claves para montar las escenas que viajan del diálogo a la voz cantada y con estructuras de baile desafiantes. Hacer un musical de esta magnitud en nuestro país es un desafío en sí mismo que queremos seguir asumiendo”, dice la uruguaya Mariana Lloret a la diaria desde su rol de coreógrafa y encargada de la puesta en escena del espectáculo.

La obra tendrá a Franco Polimeni en la dirección musical y la participación especial de la Banda Sinfónica de Montevideo. La dirección vocal está a cargo de Javier Soares Netto, y María Elena Pérez lleva adelante la dirección actoral.

“Quizás por la etapa en la que nos encontramos ahora, una puede sonar romántica, pero el grupo humano que se formó es espectacular”, remarca Lloret, quien también se desempeña como docente especializada en danza jazz y teatro musical, y participó en producciones de Luis Trochón, Marianella Morena, Fernando Rodríguez Compare, el colectivo Latasónica y la Orquesta Juvenil del Sodre, entre otras.

Después de muchas instancias de audición –que arrancaron en octubre y se extienden hasta el verano–, se conformó un elenco de 25 personas “con formaciones y edades diversas” y de gran compromiso con los intensos ensayos, cuenta la coreógrafa.

“Es una pieza que implica una exigencia de presencia absoluta, trabajo de ensamble constante y entrenamiento por fuera de los ensayos”, explica Lloret, con orgullo por sus dirigidos y la confianza en el equipo de respaldo detrás de escena. “La entrega de este elenco hace que todo valga la pena”, dice.

Para Lloret, que se reconoce “amante y defensora de los musicales”, A Chorus Line es una obra imprescindible: “Atraviesa a muchas generaciones de quienes nos formamos en teatro musical acá en Uruguay”, relata. “Alguna vez todos quisimos bailar ‘One’ o fantaseamos con la obertura”, confiesa, y agrega que su experiencia como docente la conecta con las problemáticas de los personajes de esta pieza: “Habla de todos nosotros, quienes bailamos, actuamos, cantamos, dirigimos y seguimos insistiendo en hacer teatro”, apunta.

Por último, sobre las particularidades de esta versión local, advierte: “Creo que el ingrediente particular es que estamos en Montevideo, Uruguay. Con esto no me refiero a que ‘acá todo es más difícil’ o ‘acá no se puede’, sino, por el contrario, a que este es un mercado muy pequeño y el musical es un género que pelea por su espacio desde hace mucho y cada vez con más fuerza”.

En este espectáculo, dice, “los personajes insisten, quieren hacer lo que aman, para lo que se formaron tantos años, y no hay nada más importante que la entrega a la escena”. Define al elenco local como un montón de jóvenes que quieren hacer y estar para que los espacios destinados a la comedia musical sean cada vez más frecuentes. “Creo que esa condición le da a nuestra versión algo de aguerrida y a la vez profundamente amorosa”, remata.

A Chorus Line. Viernes 3, sábado 4, domingo 5, viernes 10, sábado 11 y domingo 12 de julio a las 20.30 en el teatro Solís. Entradas desde $ 500 a $ 1.350 por Tickantel.

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