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Cultura Cine, TV, streaming
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Una de Norte contra Sur, pero en coreano

Humint, del director y guionista Ryoo Seung-wan.

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El cine y la televisión de Corea del Sur han dejado de ser novedad hace tiempo y gracias a los servicios de streaming accedemos a la obra de distintos realizadores, más allá de aquellos que acaparan premios internacionales, como Park Chan-wook (Oldboy, Sympathy for Mr. Vengeance, Sympathy for Lady Vengeance, la reciente No Other Choice) y Bong Joon Ho (Memories of Murder, The Host, Snowpiercer y la oscarizada Parásitos).

Es el caso de Ryoo Seung-wan, quien, a diferencia de sus colegas más prestigiosos, se ha caracterizado por una sólida carrera dentro del género acción, volcada al más sincero entretenimiento. Películas como The City of Violence, The Unjust, The Berlin File, el díptico Veteran y I, the Executioner, entre otras, han consagrado la obra de un maestro a la hora de las set pieces de peleas o tiros, enmarcadas dentro de la tensión pura que brindan sus thrillers. Protagonistas jugados al todo por el todo, enemigos despreciables, repentinos golpes de humor (algo muy común en la ficción coreana) y una mano justa para el momento que te quita el aliento son elementos reconocibles de una obra que merece ser rescatada.

Humint, reciente estreno en Netflix, es una de sus mejores películas hasta el momento. Historia de espías ambientada en la actual guerra fría que se da desde hace más de 60 años entre las dos Coreas, tiene como protagonista a Jo (Zo In-sung), un agente del Sur especializado en generar informantes en el Norte.

Jo busca desarmar una red de trata de blancas vinculada al narcotráfico que utiliza a mujeres que tratan de pasar de la Corea comunista a la Corea capitalista. Su contraparte es Park Geon (Park Jeong-min), uno de los mejores agentes del norte, quien investiga la posible corrupción de su embajada en la ciudad de Vladivostok (Rusia es uno de los pocos sitios en todo el mundo donde Corea del Norte tiene una embajada), que se vincula sin demasiado misterio con la red de trata de blancas y drogas.

Pronto, el primero enfrentado a la desidia de sus superiores, el segundo directamente saboteado por sus camaradas, terminarán buscando lo mismo, pero a diferencia de las clásicas buddy movies estadounidenses, aquí el trabajo conjunto no será ni fluido ni cómodo, y por momentos se vuelve imposible. Ambos tienen objetivos similares, pero siempre serán enemigos.

Con los ingredientes justos y las piezas ubicadas donde corresponde, Seung-wan aprovecha todo para generar un thriller de espías muy efectivo. La ambientación peculiar –Vladivostok debe ser de los lugares más exóticos para alojar un relato– más los personajes insidiosos y el uso parejo y afortunado de sus dos protagonistas/antagonistas sirven para desarrollar un esquema en dos partes. En la primera, plena de suspenso y creciente tensión, vamos entendiendo qué lugar ocupa cada personaje (mafiosos rusos, narcotraficantes, los diferentes agentes del Norte y del Sur) y cómo se construye la situación. En la segunda hay acción pura y desenfrenada –¡ese tiroteo final en la mansión!– en el estilo que solo los coreanos saben hacer.

Probablemente esta película no sea ese estreno que todos están esperando, pero sin dudas Netflix consigue otro gran acierto al sumarla a su catálogo. Humint”, conviene recordarlo, es el acrónimo de inteligencia humana, es decir, la forma en que se definen los dos servicios de espionaje involucrados.

Humint. 119 minutos. En Netflix.