la diaria Teatro y danza

Lady Macbeth.

Foto: Reinaldo Altamirano, difusión

Alaridos de Shakespeare: Lady Macbeth con un ojo en Cuba

El dramaturgo Diego Araújo y la directora María Dodera llevan Macbeth a un momento clave del siglo XX.

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María Dodera ha visitado la obra de William Shakespeare en proyectos memorables como Los Macbeth’s (2009) y War, las mujeres de Shakespeare (2015). En esas búsquedas ha estudiado en profundidad al bardo británico en vínculo con los avatares políticos y sociales del siglo XX. En Shakespeare aquí, 1997, una tesis de investigación y dramaturgia elaborada para la Unesco, la directora señala que en el siglo XX hubo “puntos de eclosión shakesperianos” a los que llamó “alaridos de Shakespeare”. Esos “alaridos”, concluye Dodera, surgen en momentos de desequilibrio; identifica los años 1910, 1936-1938 y fines del siglo XX como momentos de crisis particulares que generan condiciones para picos de representación de obras como Hamlet, Macbeth, Romeo y Julieta, Otelo y Sueño de una noche de verano.

Por su parte, Diego Araújo trabaja, desde las estructuras de Shakespeare, algunos momentos clave del siglo XX. En 2015 escribió Yago, sobre el poder las sombras, obra que, sobre el esquema de Otelo, muestra los manejos del nazi Martin Bormann (o Yago) para ascender dentro del Tercer Reich hasta llegar a ser secretario de Adolf Hitler (Otelo) y manejar gran parte de las decisiones cotidianas del régimen.

Araújo admite que desde sus años de militancia política tenía algunos prejuicios respecto de cómo el Imperio británico había usado a Shakespeare como una herramienta para expandir su visión del mundo. “Pero cuando empecé a profundizar me di cuenta de que realmente era grande, y lo grande de esas letras derribaron mi prejuicio”, dice a la diaria.

Más allá de esa dicotomía, el autor entiende que muchas veces hay dificultades para que el espectador contemporáneo pueda disfrutar de las obras del isabelino; por eso es necesario “sacar el polvo”. “Obviamente, Shakespeare no es aburrido de por sí, son planos que decaen en aburridos para el público de hoy en día, acostumbrado a las redes, a Tik Tok, a la dopamina y a la premiación inmediata. Y siento que esto es como comida gourmet: tenés que esperarlo”, explica.

Pensó entonces en subvertir la forma en que se había usado a Shakespeare: “Había que resignificar esos textos, que habían sido herramientas del imperialismo cultural británico, y ponerlos en otra visión en cuanto a lo ideológico”. Yago fue un primer momento, en el marco del ascenso del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial, pero el plan iba por más. “Yo tenía la idea de una trilogía que describiera la historia del siglo XX. Y que hubiera hechos que detonaran otros. La Segunda Guerra Mundial trajo la Guerra Fría y la Guerra Fría trajo la disolución de la Unión Soviética”. De esta forma, Yago se transforma en el preludio de Lady Macbeth, la obra de Araújo que está en cartel, con la Guerra Fría como trasfondo.

Si pensamos en el nazismo y en la disolución de la Unión Soviética, podemos adecuar esos períodos históricos a los alaridos de los que hablaba Dodera. Esta Lady Macbeth transcurre durante los años de tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, a fines de los 50 y comienzos de los 60, pero debe tenerse en cuenta que hay pocos momentos del siglo XX más críticos que, por ejemplo, la crisis de los misiles en Cuba en 1962. Esa crisis forma parte del contexto en el que Araújo actualizó la trama de Macbeth.

Brujas que performan el futuro

En Lady Macbeth, Lyndon Johnson será el Macbeth pusilánime que ambiciona el poder más allá de la vicepresidencia, y Lady Bird Johnson, su esposa, será la nueva Lady Macbeth que azuzará al marido para que no se conforme con lo que tiene. En un golpe de manos magistral, Araújo hará que las brujas de Macbeth se traduzcan en Allen Dulles (jefe de la CIA), Edgar Hoover (director del FBI) y Earl Warren (presidente de la Corte Suprema). De esta forma veremos, en las sombras, los entretelones del poder en Estados Unidos durante aquellos años.

“Siempre tuve la duda, con Macbeth, de si es que las brujas efectivamente ven el futuro o si lo performan, algo que me parece más interesante. Al mover los hilos correctos hacen que suceda lo que ellas imaginaban que iba a pasar; me atrae más eso que la idea del destino. Lo mismo ocurre con estos hombres que arman planes siniestros que devienen en destrucción, y al hacer estos planes también, en algún sentido, visualizan un futuro que ellos mismos terminan construyendo. Hay una estructura que sostiene este poder; cambian las figuritas, pero el monstruo de siete cabezas siempre tiene el mismo objetivo. No importa si está [Donald] Trump o [Joe] Biden: es el mismo monstruo”, plantea Araújo.

Sebastián Silvera había encarnado a Yago en una versión montada en la sala principal del Stella dirigida por Susana Anselmi. El mismo Silvera encarna los ocho personajes de Lady Macbeth en el unipersonal que esta vez dirige María Dodera. Fue ella quien tomó la decisión de reducir el elenco para convertir el espectáculo en unipersonal. Araújo señala que esto fue un acierto, y es difícil estar en desacuerdo: Silvera hace un gran trabajo desdoblándose en un actor que llega desde la platea para contar una historia sobre el poder en las sombras y luego encarnar, ya sobre el escenario, al poder mismo corporizado en una serie de personajes mezquinos y egoístas, pero que son capaces de tomar decisiones que afectan a millones de personas.

Un destaque central merece el diseño de iluminación de Nicolás Amorín, quien con gran sutileza llena el espacio de luces y, fundamentalmente, de sombras que nos permiten descubrir las siluetas de quienes manejan los destinos de un imperio. Cuando el imperialismo oscurece, literalmente, la isla de Cuba, reconocemos uno de los disparadores de esta historia, que se cuenta mientras atravesamos otro momento histórico de crisis, de alarido shakesperiano, en el que hay otras brujas inaccesibles tramando lo innombrable. Esas brujas se nos escapan, pero las que se ponen en pie en el Stella los sábados deslumbran con su imponente opacidad. Vayan a ver Lady Macbeth.

Lady Macbeth (sobre el poder en las sombras). Última función el sábado a las 20.30 en el teatro Stella. Entradas a $ 700 en Redtickets. 2x1 para la diaria.

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