Víctor Hugo Morales se presentó este viernes en el Aula Magna de la Facultad de Información y Comunicación (FIC), invitado por los responsables del curso “Taller de comunicación oral y escrita”, en el marco de las actividades de investigación del Observatorio de Medios del Uruguay.
El evento se realizó bajo la consigna “Fútbol, memoria y política”. Según explicó Mariana Achugar, titular del curso y coordinadora del Observatorio, que presentó a Morales ante una sala no muy poblada, con una concurrencia algo exigua de estudiantes de periodismo, la idea se originó con la lectura de la novela Dos veces junio del escritor argentino Martín Kohan, que ficcionaliza eventos vinculados a la dictadura militar argentina en el año 1978, en medio de la euforia que había en ese país por el Mundial de fútbol.
La parte de periodismo
El comunicador oriundo de Cardona, de conocida trayectoria en el país vecino y también en el nuestro, disertó a partir de su experiencia como popular relator y periodista deportivo en tiempos de vigilancia y persecución. Luego respondió algunas preguntas de los asistentes, que ya rumbearon la charla por otros temas e inquietudes. Hubo además un par de intervenciones que, más que interrogantes, eran expresiones de admiración y gratitud, que Morales agradeció pero cortó para favorecer una conversación más fértil.
Víctor Hugo comenzó por señalar, inevitablemente, cómo han cambiado las circunstancias del oficio periodístico desde sus inicios hasta ahora. “Hoy día con un celular uno sale a cualquier lugar del mundo y transmite en directo con la misma naturalidad con la que hablamos con la tía, con la mamá o con el hijo; ese cambio es extraordinario, pero al mismo tiempo es muy demostrativo de lo que es el cambio de paradigma del periodismo. Entonces, también la forma de construir sentido, que antes estaba regida por muchos menos medios que hoy, era algo más fácil; en cambio, ahora estamos fragmentados, acelerados, cada uno informado de distintas maneras, uno por Tiktok, otro por el canal de cable, otros por el streaming”.
Los ubicuos streamings le valieron su primera reflexión sobre la independencia del periodismo: “Los streamings son incontables y son un desprendimiento muy interesante de la profesión; son muy útiles porque dan mucha independencia, y hoy en día los periodistas la tienen poca en general. Se corresponden con la agenda que marcan los medios de comunicación, así que es imprescindible que aparezcan nuevas voces. Ustedes seguramente ya soñaron con algún streaming, con una posibilidad de decir lo de ustedes sin que haya un dueño de la radio que determine si lo pueden decir o no, que de eso se trata hoy día la profesión”.
Política y medios
“No me meto en las redes sociales, las deploro”, afirmó Morales, pero matizó: “Me doy cuenta de que hay desprendimientos que son valiosos también”. “Todo puede ser una manera de alterar la información, conocemos las fake news, lo que se puede mentir de las personas. De cualquier persona se puede escribir una historia buena y una historia mala, y eso ocurre también con la información; cuando están los que tienen una idea en contra de determinadas personas, se pueden recorrer caminos que son de mentira, de falsedades, de construcciones con las que es muy difícil enfrentarse, porque el poder se va dando por distintos factores a los que uno no tiene acceso, porque cada uno tiene relación tan solo con el medio que escucha”.
Sobre los problemas para el periodismo en tiempos de redes sociales, Morales admitió que “esta es una dificultad del ahora, y esto me impide a mí decir nada sobre el periodismo que viene, porque nada sé; lo único que tengo son dudas de cómo será y también un cierto alivio, porque yo ya estoy saliendo de la profesión, ya no espero nada en especial, en todo caso dar algo, si puedo ser útil, como eventualmente pudiera surgir en una charla como esta”.
Fútbol y militares
Sobre la proverbial relación entre el fútbol y la política, Morales consideró que Uruguay “es un ejemplo extraordinario de eso, porque los grandes nombres de la política uruguaya han estado vinculados a los clubes de fútbol y a la Asociación Uruguaya de Fútbol [AUF]”. Para graficarlo mencionó a César Batlle Pacheco, a quien adjudicó el nacimiento de la Conmebol, además de puntualizar su presidencia de Peñarol y de la AUF; a Wilson Ferreira Aldunate, secretario de Nacional y presidente por un breve período de la AUF; a Julio María Sanguinetti, a Washington Cataldi y a Atilio Narancio, “quien consiguió llevar a los uruguayos a los pueblos olímpicos”.
Para cumplir con la consigna de la charla, Morales rememoró las circunstancias del Mundial 78 en Argentina y del Mundialito del 80 en Uruguay, organizados y efectuados bajo los respectivos regímenes militares que gobernaban. Según el periodista, en ellos se dio “la apropiación que se hace por parte de los gobiernos de facto –en este caso, gobiernos militares– de lo que es una actividad muy pero muy popular, y quienes estaban en contra del régimen argentino o el régimen uruguayo tenían que vivir la fuerte contradicción que implica saber que, si gana el equipo nacional, eso favorece a la dictadura, pero qué dolor que pierda”.
Respecto de su experiencia personal, relató: “Los servicios de inteligencia continuaron trabajando más allá de la apertura democrática, hubo tres o cuatro o cinco años en los que los servicios de inteligencia eran los mismos y escribían de mí cuestiones baladíes, pero también cuestiones importantes. Pero yo no sabía el espionaje que hacían de mi persona y cómo sabían todo lo que yo hacía en mi vida. Pasaron 30 y pico de años y eso fue lo que Rafael Michelini me consiguió a través de Eduardo Bonomi cuando era ministro; llegar a esos archivos fue una cosa muy perturbadora”.