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Marcelo Bielsa, el 27 de marzo, en Wembley.

Foto: Glyn Kirk, AFP

Uruguay y su última prueba en Europa antes del Mundial

5 minutos de lectura
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Jugará con Argelia a las 15.30 en Turín; Marcelo Bielsa habló en conferencia de prensa.

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“Todavía no tengo definida la formación”, dijo Marcelo Bielsa en Turín, cuando le preguntaron acerca de la celeste que enfrentará a las 15.30 de Uruguay, y a las 20.30 del nuevo estadio turinés, a la selección mundialista de Argelia. Lo decía por todo el equipo, pero lo hacía en respuesta a una inquietud que apuntaba a la presencia del artiguense Darwin Núñez en el centro del ataque uruguayo. “Hace 50 días no compite oficialmente”, explicó el entrenador rosarino con relación a su no presencia hasta el final del partido en Wembley ante Inglaterra.

Para seguir con algunos de los que fueron sus titulares absolutos y luego perdieron continuidad por ausencias por lesión, como en el caso de Nicolás de la Cruz —quien, para Bielsa, “fue decisivo cuando jugó de titular en Uruguay”—, el técnico agregó: “Que [De la Cruz] haya dejado de participar con frecuencia para nosotros fue una pérdida importante. Como decía antes sobre el cuidado de Darwin Núñez, cuando un jugador lleva mucho tiempo sin competir hay que ser muy cuidadosos para administrar la cantidad de minutos y las exigencias, porque la competencia es un condimento esencial para constituir el estado de forma. La pérdida del estado de forma a veces repercute en el rendimiento, pero a veces en la salud; eso aplica para Darwin. Yo trato de ser lo más cuidadoso; tengo expectativas en los dos casos”.

¿Entonces estarán un rato de arranque, aunque después sean sustituidos? ¿O jugarán en el segundo tiempo? Se podría decir que ellos son parte de esos 22 o 23 que ya estaban en la mente de Bielsa para el Mundial, mientras busca asegurar los otros tres o cuatro que le faltan. Ahora mismo ya sabe —aunque en la conferencia de prensa eludió hablar de ello: “Ignoro todos los datos que tienen que ver con los tiempos que va a demandar su lesión”— que Joaquín Piquerez no entrará en esa nómina de elegidos por su rotura de ligamentos en el tobillo.

No se sabe qué equipo colocará en el Allianz Stadium de Turín; sí se sabe que esta vez seguramente estarán en el plantel Santiago Bueno y Agustín Álvarez, que el pasado viernes quedaron fuera del formulario, y que tal vez se pueda ver otra línea de cuatro u otra posición en media cancha o adelante para Federico Valverde. De él, Bielsa dijo en Italia: “Juega por el eje medio del mismo modo que del centro a la izquierda y del centro a la derecha. Juega sin ningún problema. Últimamente, jugó de lateral y de extremo. Lo último, que llamó poderosamente la atención a todos, fue como extremo. Ha construido acciones decisivas tradicionalmente por derecha, pero también vimos desbordes y asistencias por izquierda últimamente”. El entrenador, además, entiende que puede ser candidato al Balón de Oro: “No cabe duda de que está dentro de los mejores jugadores del mundo”.

Marcelo Bielsa dijo, además, de manera figurada, que Argelia es un equipo europeo: “Argelia es un equipo europeo, porque todos sus jugadores se desempeñan en ligas europeas. Tal vez los jugadores de Argelia son menos vertiginosos que los de Inglaterra, con un poco más de pausa y desarrollo de la técnica al servicio del estilo de juego”.

El fútbol, en su esencia más pura, suele ser el reflejo de la historia y la geografía humana de los pueblos. Por eso, antes de desmenuzar el pizarrón de Vladimir Petković o repasar la contundente exhibición argelina del pasado viernes, es imperativo limpiar el lenguaje de los vicios coloniales que aún arrastra cierta prensa internacional.

La farsa de la África blanca y el orgullo magrebí

Es hora de jubilar términos como África blanca, esa etiqueta con resabios segregacionistas diseñada por la antropología europea del siglo XIX para separar el norte del continente del resto de la matriz africana. Aquella invención buscaba blanquear la historia de las naciones del norte para acercarlas a una supuesta superioridad mediterránea, intentando ignorar que Argelia ha sido, históricamente, faro del panafricanismo y refugio de los movimientos de liberación de todo el continente.

Argelia no es el límite de África; es su voz más potente. Su identidad es magrebí, una definición que abraza la complejidad de un pueblo árabe-bereber que es africano por destino y mediterráneo por cultura. El Sahara nunca fue una frontera infranqueable, sino un puente de intercambio humano que hoy se traduce en una forma muy particular de entender el juego.

En lo estrictamente deportivo, los zorros del desierto llegan a este cruce con el pecho inflado tras el 7-0 que le encajaron a Guatemala en Génova. Bajo la conducción del bosnio Vladimir Petković, el equipo ha asimilado un 4-3-3 de alta intensidad que prioriza la amplitud de campo y las transiciones rápidas, pero sin perder esa pausa técnica que los define.

El nombre que sigue mandando es Riyad Mahrez, cuya zurda exquisita continúa siendo el eje de la pelota quieta y los tiempos del equipo. A su lado, la jerarquía de Houssem Aouar en la gestación y el olfato de Amine Gouiri —autor de un doblete ante los guatemaltecos— conforman un bloque ofensivo voraz que sabe cuándo facturar. Con Luca Zidane consolidado en el arco y la solidez de Aïssa Mandi en el fondo, Argelia presenta un equipo compensado que combina la disciplina europea con la maña y la rebeldía del fútbol de barrio argelino.

Escuelas en colisión: el espejo de Argentina

Hay una paradoja estratégica en este amistoso. Para Uruguay, enfrentar a Argelia no es una medida real de lo que encontrará en el Mundial frente a Cabo Verde. Mientras los caboverdianos proponen una batalla de fibras rápidas, vértigo y potencia física —el sello del África occidental—, Argelia propone un fútbol de ajedrez, de asociación corta y picardía mediterránea. Quien espere un despliegue atlético desbordante se equivoca; verá, en cambio, una escuela de técnica pura que prefiere amasar la pelota antes que correr tras ella.

Sin embargo, para Argelia, Uruguay es el laboratorio perfecto. Encuadrados en el grupo J del Mundial junto a Argentina, los dirigidos por Petković ven en la Celeste el simulacro ideal para su fe de bautismo en Kansas City. En nuestra presión alta y nuestro orden táctico, ellos buscan descifrar el código rioplatense que necesitarán para sobrevivir a los campeones del mundo el 16 de junio.

El recuerdo de 2009: aquella noche en el 5 de Julio

Así como contra los ingleses pude atravesar mi vida de principio a fin, con Argelia solo tengo un recuerdo frente al televisor en la redacción de la diaria, y encima con derrota. La historia entre selecciones absolutas registra un único antecedente que nos remite a agosto de 2009. Fue en el estadio 5 de Julio, en Argel, bajo un calor sofocante y un clima de hostilidad deportiva que Uruguay no pudo sortear. Aquella noche, el equipo del Maestro Tabárez cayó 1-0 con gol de Rafik Djebbour a los 79 minutos.

Fue un partido cerrado, de dientes apretados, que hoy nos sirve para recordar que ante estos rivales los errores en la salida se pagan con una estocada cara. Diecisiete años después, el contexto es otro, pero la esencia del desafío permanece: descifrar a un equipo que juega como vive, con una astucia exquisita que no se mide en kilómetros, sino en la inteligencia para ocupar los espacios y tratar bien al cuero. De aquellos 20 uruguayos que todavía peleaban para tratar de llegar al Mundial que despegaría las ideas y las generaciones del Maestro Tabárez, solo quedan en activo Luis Suárez y Sebastián Fernández.

Dónde mirar el partido

El partido se podrá ver en Uruguay por Canal 5 de manera gratuita a través de su señal digital 5.2. También por AUF TV, tanto por su página web como por YouTube, a un costo de $ 390.

Todas las otras opciones también son de pago, aunque indirectamente, dado que lo emitirán los afiliados a cable o streaming de DSports (canal 300), TCC 1, Flow (canales 719 y 119), Nuevo Siglo (canales 471 y 475), Montecable (canal 454) y los cables de CUTA, la Cámara Uruguaya de Televisión para Abonados.

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