La orfandad uruguaya en la máxima cita continental es un silencio que aturde y perturba, pero la Copa Libertadores sigue y, como si fuera poco, tendrá una final más en el Centenario, el estadio que por lejos ha albergado más finales continentales.
Tras el sorteo en Luque, que confirmó que la Copa Libertadores 2026 se decidirá sin presencia de nuestros clubes en los octavos de final, debemos revisar cómo sigue el torneo de clubes más importante de América.
Con la eliminación de Nacional y Peñarol ya consumada y con una fecha antes de que se diera la final de los grupos –Liverpool y Juventud de Las Piedras quedaron antes de los grupos–, el cuadro principal ha quedado configurado como un mapa de potencias regionales, en el que el dominio brasileño vuelve a ser abrumador, con seis representantes, mientras que el fútbol argentino sobrevive con nombres menos habituales en estas lides, ante la ausencia inédita de sus cinco grandes.
Los emparejamientos dictados por las bolillas proponen duelos ajenos pero de buen voltaje, destacándose el choque entre Cruzeiro y Flamengo, el vigente campeón. Por su parte, la legión argentina buscará su destino en llaves complejas: Estudiantes de La Plata se medirá ante Universidad Católica (el verdugo de Boca), Rosario Central tendrá una dura parada frente a Corinthians, Platense chocará con Coquimbo Unido –justamente los equipos que desplazaron a Peñarol y Nacional– e Independiente Rivadavia de Mendoza, que debutando en el torneo se reveló como uno de los mejores en los grupos, hará lo propio ante Fluminense.
El cuadro se completa con los cruces entre Deportes Tolima e Independiente del Valle, un cruce colombiano-ecuatoriano; Mirassol, otro de los debutantes coperos de enorme campaña, contra Liga de Quito, y el duelo de históricos entre Palmeiras y Cerro Porteño.
Este itinerario hacia la final de Montevideo en el Centenario retomará su marcha una vez que se apague el fuego del Mundial, con los partidos de ida programados entre el 11 y el 13 de agosto, y las revanchas fijadas para la semana del 18 al 20 del mismo mes. Aunque nuestros estadios y pantallas no vibrarán con protagonistas locales en esta fase, el horizonte final nos devuelve el protagonismo institucional: la gran final única tendrá como escenario el estadio Centenario el próximo 28 de noviembre, cerrando un círculo en el que Montevideo será la capital del fútbol sudamericano, aunque esta vez nos toque ser anfitriones de sueños ajenos.
