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Deporte Fútbol
Agustín Canobbio en el partido entre Fluminense, de Brasil, y Deportivo La Guaira, de Venezuela, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, Brasil, el 27 de mayo. · Foto: Daniel Ramalho, AFP

Agustín Canobbio en el partido entre Fluminense, de Brasil, y Deportivo La Guaira, de Venezuela, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, Brasil, el 27 de mayo.

Foto: Daniel Ramalho, AFP

Uruguay rumbo al Mundial: se sumó a los entrenamientos Agustín Canobbio

Sin saber la nómina definitiva de 26 futbolistas que viajarán al Mundial, la selección uruguaya sigue sumando piezas en el Complejo Celeste.

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Agustín Canobbio aterrizó en Montevideo con algo más que una valija y un gol reciente en la Copa Libertadores. El extremo de Fluminense volvió a Uruguay con la sensación de estar abriendo un nuevo capítulo en la selección, a pocos días de que se conozca la lista definitiva para el Mundial.

El contexto no es menor, porque hace más o menos un año su nombre estaba en el centro de la polémica después de la Copa América 2024, torneo en el que tuvo una mínima participación y en el que el clima interno estuvo denso. Canobbio terminó la copa enojado con el entrenador, señaló a Bielsa por “faltas de respeto constantes” y contó que incluso había llegado a responsabilizarlo por una derrota, pese a que él había hecho un gol.

La historia cambió. Canobbio vuelve a escena, ya no como protagonista de un conflicto, sino como ejemplo de un vínculo reconstruido. El propio jugador admite que la llave fue una conversación franca con el entrenador y la decisión compartida de correr el foco hacia adelante. “Se tenía que dar la charla y se dio. Quedó todo en el pasado. Somos dos personas que tienen el mismo propósito: dejar a Uruguay lo más arriba posible”, dijo el delantero al llegar a Montevideo.

Sin entrar en detalles sobre lo que se habló puertas adentro, Canobbio reconoce que el tiempo le permitió mirar esa etapa con otra distancia, asumir errores, revisar reacciones, entender qué cosas no se manejaron bien ni desde su lado ni desde el entorno. En esa dirección, habló de un crecimiento que excede lo estrictamente deportivo. Al respecto, dijo que él fue “aprendiendo y sumando experiencia no solo dentro de la cancha, sino también como persona”. Parte de ese proceso, dijo, fue elegir no quedarse enganchado en viejas heridas y aprender a perdonar situaciones que considera que no debieron ocurrir.

Se puede leer entre líneas y suponer que, en su decir, reconoce el poder simbólico de Uruguay. Canobbio sostuvo que, por encima de cualquier nombre propio, está la selección como proyecto colectivo. Ese énfasis en la camiseta como referencia, y no en el individuo, se alinea, en los hechos, con el discurso que Bielsa repite desde su llegada.

Rodaje en Brasil y ambición mundialista

Canobbio llega con un buen presente en Brasil. En Fluminense encontró un estándar de competición alto. En la temporada que corre suma muy buenos rendimientos, entre ellos el gol en la última jornada de la fase de grupos de la Libertadores. En esa dirección, el ex Fénix y Peñarol dijo que la competencia interna en su club le ha jugado a favor, porque encontró una necesidad de mejorar constantemente. Así, reforzado, llega con la ambición de entrar en el plantel definitivo de la celeste. Canobbio ya tiene en su historial un Mundial, el de Qatar 2022, y ahora va por la revancha.

La vuelta del puntero se da en un plantel que él percibe compacto. “Hoy en día el grupo está muy unido, siempre fue muy unido. Hay que tirar para adelante, porque Uruguay es lo más importante. No el jugador, sino la camiseta de Uruguay, lo que representa, y hay que estar a la altura”, subrayó.

El desafío será traducir ese clima interno en rendimiento en la cancha, en un grupo con España, Arabia Saudita y Cabo Verde, que no admite relajarse. Canobbio, en particular, habló de “jugarle de igual a igual a cualquier selección, pero tampoco creérsela”, una forma de resumir la mezcla de ambición y cautela que intenta instalar la selección en la previa.

Cuando mira hacia afuera, el mensaje apunta a la gente. “Que se ilusionen como nosotros lo estamos. Va a ser un gran Mundial; con esta generación nos conocemos y hay un ensamble muy positivo. Con la unión que tenemos, necesitamos de esa fuerza y aliento”, pidió.

La foto del equipo

Tras el arribo de Canobbio, son 23 los jugadores que se están moviendo en el Complejo Celeste. Los arqueros Santiago Mele, Fernando Muslera y Sergio Rochet; los defensas Sebastián Cáceres, Ronald Araújo, Matías Viña, Joaquín Piquerez, Mathías Olivera, Santiago Bueno y Guillermo Varela; los volantes Rodrigo Zalazar, Manuel Ugarte, Juan Manuel Sanabria, Rodrigo Bentancur, Federico Valverde, Maximiliano Araújo, Nicolás de la Cruz y Giorgian de Arrascaeta; más los delanteros Brian Rodríguez, Facundo Pellistri, Federico Viñas y Darwin Núñez.