Aguada volvió a meterse en una final de la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB) y lo hizo de forma agónica, a puro carácter y con una noche descomunal de sus extranjeros. En una cuarta semifinal, el rojiverde le ganó 92-91 a Nacional tras alargue en 80, cerró la serie 3-1 y se garantizó un lugar en la definición ante Peñarol, que comenzará el miércoles y será al mejor de siete juegos.
Intenso partido
En el arranque, el trámite fue, prácticamente durante dos cuartos, de control tricolor. Nacional encontró gol en la dupla que formaron Connor Zinaich y James Feldeine y supo aprovechar las desatenciones de un Aguada desconectado. El bolso, además, durante ese tiempo hizo muy buena labor defensiva, cargó bien el rebote, cortó varias pelotas en línea de pase, no dejó correr la cancha. En suma, gran primer tiempo, donde se fue arriba por 11 tantos.
El sacudón llegó después. En el tercer período Aguada despertó y no fue solo lo que podía hacer Donald Sims. Con mucha fluidez en ofensiva, en parte por la conduccón de Santiago Vidal, el aguatero fue trayendo el partido poco a poco. Hasta Agustín Zuvich colaboró con un triple, puntos que no fueron menores, porque significaron la primera vez en la que Aguada se ponía al frente: 64-63.
Después, Zuvich terminó descalificado, Nacional se quedó sin Ernesto Oglivie, el partido empezó a perder claridad, pero ganó en emociones. Parejo, fueron empatando varias veces. Aguada también perdió por faltas a Luis Santos y sin él y sin Zuvich perdió peso bajo las tablas. Nacional pareció tener el pase al quinto juego en la mano, porque entre Zinaich y Feldeine sostuvieron el goleo. Nacional ganaba por 3 en el cierre y tenía la pelota, pero Feldeine la perdió y Aguada abrió la puerta de lo heroico: Jordan Williams, muy marcado y al borde de la posesión, tiró con la marca encima y clavó el bombazo que igualó el tanteador en 80.
En el tiempo extra todo se transformó en un ida y vuelta eléctrico. Williams siguió castigando desde lejos, Zinaich respondió del otro lado y la sensación era que el partido solo podía definirse con triples. Ahí volvió a aparecer Sims, que ya había cargado sobre sus hombros buena parte de la ofensiva aguatera y terminó la noche con 43 puntos. Esta vez, la pelota le quedó muy lejos del aro, casi a ocho metros. Fiel a su característica, no dudó: tiró desde otra dimensión y volvió a meterla, con un triple que prácticamente liquidó la serie y terminó de derrumbar las esperanzas tricolores.