España es finalista del Mundial 2026. La selección de Luis de la Fuente le ganó bien a una Francia que no tuvo un buen partido y que cayó por tercera vez consecutiva en un duelo eliminatorio ante la roja —después de las semifinales de la Eurocopa 2024 y la misma instancia de la UEFA Nations League del año siguiente—. Un gol de penal de Mikel Oyarzabal en el primer tiempo y otro de Pedro Porro al inicio del segundo dejaron sin respuesta al equipo de Didier Deschamps, que pareció falto de fe y confianza para ir a buscar el partido.
Se define en los detalles
El partido que se preveía, con Francia lanzado al ataque con salidas rápidas tras la recuperación y España con un plan más paciente de elaboración, haciendo circular la pelota con largas posesiones ofensivas a la espera del momento justo para romper, solo duró unos minutos.
En el arranque parecía mejor el plan francés, porque en una de las primeras los galos pusieron a Bradley Barcola —quien volvió a ser titular en lugar del más habilidoso pero con menos recorrido Désiré Doué— en carrera por la izquierda y llegó hasta el fondo para tirar el centro que cortó el notable zaguero catalán Pau Cubarsí, uno de los grandes valores de la roja en el torneo. España no encontraba el desequilibrio en los últimos metros y, en las primeras que tocó, Lamine Yamal la perdió, igual que Álex Baena por la otra banda.
Pero todo se rompió antes de la primera pausa de hidratación publicitaria por un error puntual en el fondo galo. Marc Cucurella, en la primera que llegó para tirar el centro por la zurda, la mandó larga y parecía que la jugada se diluía después de cruzar toda el área y llegarle al lateral izquierdo francés, Lucas Digne, que se preparaba para despejar. Pero la pelota le quedó alta cuando la acomodó con la cabeza y no vio que por atrás venía Yamal a presionar, así que cuando se dio vuelta para reventarla, le dio al extremo español dentro del área y el árbitro salvadoreño Ivan Barton no dudó en pitar la pena capital. Oyarzabal, el goleador del equipo —llegó a cinco tantos en el Mundial—, cambió por gol con un buen zurdazo cruzado para vencer al arquero francés Mike Maignan.
Desde ahí, España no volvió a atacar con peligro en la primera parte ni a tener tanto la pelota, pero tampoco sufrió amenazas francesas, ante un equipo que acusó el golpe del gol, y pareció revivir los fantasmas de las últimas dos eliminaciones ante este equipo para parecer inestable y golpeado como nunca antes se lo había visto en el Mundial.
Mbappé quedó en fuera de juego en las dos oportunidades que quiso ganarle la espalda a la adelantada defensa española y en la tercera, que no fue offside, salió atento el arquero Unai Simón para cortar el ataque. Michael Olise y Ousmane Dembélé no estuvieron precisos ni influyentes, y Barcola apenas llegó a probar con un tiro de afuera, después de enganchar hacia adentro, que se fue lejos.
Un tema de confianza
En el complemento todo se mantuvo. España esperó en bloque medio y Francia, sin poder jugar en velocidad con transiciones rápidas para sus aviones de arriba, debió atacar con combinaciones y apostando a la creatividad y el desequilibrio individual, que no abundó en filas galas, que pareció otro equipo respecto de lo que mostró en sus mejores momentos en el torneo. El mérito también es español, porque De la Fuente volvió a poner a Fabián Ruiz en el medio, que jugó un partidazo, y junto con Rodri se ocuparon de controlar el juego y cortar los intentos de Francia.
El brillo y la inspiración estaban hoy del lado español. Pasados los 10 del segundo tiempo, el lateral derecho, Pedro Porro, armó una pared a la entrada del área. Dani Olmo se la devolvió perfecta, de primera y de espaldas, y Porro entró al área solo para definir por el costado de Maignan y empezar a sentenciar el juego. Minutos después, Yamal hizo una enorme jugada; recibió un pase filtrado, se fue en velocidad, recortó hacia adentro, superó un par de marcas y definió con el pie abierto al segundo palo, pero el tanto fue anulado por fuera de juego en el inicio de la jugada.
Desde ahí, España jugó con la desesperación francesa. Mbappé se hizo cargo de llevar arriba al equipo y buscar cambiarle la cara, y en cada pelota que agarró quiso, o bien irse en velocidad o pegarle al arco, lo que estuviera más a mano. Deschamps puso a Doué y a Cherki, y sacó al lateral izquierdo Digne, de flojo partido, para poner a Theo Hernández, que podía subir por esa banda. Pero todo fue muy forzado para los galos, y España, que recibió un solo gol en todo el Mundial, defendió finalmente sin sobresaltos y no hubo gol que le diera esperanza a Francia y cambiara el partido.
La Francia que parecía invencible se chocó, una vez más, con su kriptonita. España jugó su mejor partido ante el mejor rival y ahora quiere ir por la Copa del Mundo, como lo hizo la última —y única— vez que llegó a la final, con aquel cuadrazo de 2010.
