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Álex Vázquez.

Foto: Alessandro Maradei

Álex Vázquez: el motor zurdo del Racing campeón

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El volante analizó las claves del título albiverde, su momento en la escuelita, los sueños a futuro y contó el lugar donde va a poner la camiseta con la que se consagró campeón.

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Álex Vázquez le anotó un golazo a Peñarol en el Campeón del Siglo. La agarró en la puerta del área y la colgó en el ángulo. Un par de semanas después, frotó la zurda y puso un centro perfecto para el gol agónico de Nicolás Sosa contra Wanderers. El volante valora esos dos triunfos como los puntos más altos en la campaña del Racing campeón, y, aunque no lo diga él, en ambos fue fundamental para ayudar a su equipo.

El pibe humilde, de barrio, que se divertía jugando a la pelota en las canchas del Cerro, vive su presente con los pies en la tierra y la felicidad de lograr el Apertura. Va viviendo el día a día y tiene como objetivo cercano pelear todo lo que se pueda en el año con la institución de Sayago. Si más adelante puede pegar el pase, mejor.

La camiseta con la que jugó ante Cerro Largo la va a colgar en su casa. Simbólicamente, marca el esfuerzo del camino recorrido por las formativas de Liverpool y la decisión que tomó en su momento: rescindir en el negriazul para buscar minutos en Miramar Misiones. Era un gurí con hambre de espacios para mostrar su calidad. Le salió bien la jugada, el diario del lunes cuenta que la historia fue mejor de lo imaginado.

¿Cómo están viviendo estos días tras conseguir el título?

Todavía seguimos sin caer. Se logró algo histórico para el club, muy importante, lo vamos asimilando de a poco. Pero, sinceramente, todavía no terminamos de dimensionar lo que conseguimos.

¿Por qué Racing fue campeón?

Por el esfuerzo, el compromiso y el trabajo. Se cumplió el plan de juego al pie de la letra y salimos todos los partidos a ganar. Por suerte se nos dio y pudimos conseguir el título. Después de ese arranque con un punto en las primeras dos fechas, empezamos a ganar, a sentirnos cada vez mejor y a agarrar confianza. Fuimos muy regulares en un fútbol que es muy parejo y competitivo. Cuando vimos que nos sosteníamos sin perder, nos dimos cuenta de que podíamos pelear el campeonato en serio.

¿Sentís que quedar afuera de la copa los ayudó en el torneo local?

El partido de la Sudamericana fue duro, sin dudas. Estábamos ilusionados. Pero lo hablamos entre nosotros, hicimos una reunión y dijimos que había que meter más y enfocarnos en el campeonato. Y por suerte lo logramos.

¿Cuándo sentiste que podían ser campeones?

Uno de los momentos clave fue el partido con Peñarol. Ellos venían arriba nuestro, ganamos de visitante y los pasamos. Obviamente contra un grande hay un plus de motivación, la banda trabajó muy bien esa semana. Fuimos a buscar los tres puntos y se nos dio. Por suerte me tocó hacer un lindo gol, que fue el de la victoria, fue redondo. Y otro fue contra Wanderers, que lo peleamos hasta el final y lo ganamos en la hora. Tuvimos convicción. Nunca dejamos de creer, siempre fuimos hasta la última pelota. El grupo estaba muy convencido y eso se notó. Ahí empezamos a creer de verdad.

El día del título fue bastante particular, ¿cómo lo viviste?

Íbamos en el ómnibus mirando el partido de Peñarol por el celular con Nico Sosa. Se trancaba todo el tiempo porque en la ruta había poca señal. Cuando llegó el gol de Wanderers se gritó muchísimo. Y después, hasta que terminó, no dejamos de mirar, estábamos muy nerviosos. Cuando terminó fue una locura. Increíble. Paramos, nos abrazamos, cantamos, saltamos. Había un vecino en bicicleta y el Rulo Varela se subió. Fue un festejo muy lindo, muy sentido.

¿Y la llegada al club con la gente?

Hermoso. Era tarde, hacía frío, pero la gente estaba igual esperando. Se festejó mucho, la gente estaba feliz. Fue una noche única y bastante larga. También fue muy lindo lo que pasó el domingo en cancha, con el estadio lleno y la gente feliz festejando el título y levantando la copa.

Ya están en la definición del campeonato uruguayo, pero la tabla anual también tiene un valor importante. ¿Lo hablan o prefieren ir paso a paso?

Sabemos que estamos ahí, pero no hablamos demasiado. Lo importante es no aflojar, seguir sumando y pelear todo lo que se pueda. El cuerpo técnico nos habló. El primer día fue más distendido, pero enseguida nos pidieron enfocarnos de nuevo, seguir trabajando igual y no bajar la intensidad.

¿Cómo describís el juego de Racing y cómo te sentís en ese sistema?

Es un equipo que juega bien, que aprovecha las transiciones y los espacios del rival. Tenemos claro a qué jugamos. Estoy muy cómodo jugando directo. Muchas veces, si no ganamos la primera pelota, nos queda de frente la segunda a los volantes y eso nos permite definir o asistir. Me siento bien ahí.

¿Cuánto influyó en este momento la decisión de dejar Liverpool para jugar en Miramar Misiones?

Fue una decisión pensada, lo hablé con la familia, con mi pareja, con el representante. Después decidí lo que creía mejor para mi carrera. Después de salir a préstamo, volví a Liverpool y sabía que no iba a tener muchos minutos, necesitaba jugar y rescindí el contrato de mutuo acuerdo. Quizás en ese momento podía parecer un paso atrás, por suerte salió bien y me permitió crecer como futbolista. Es importante sentirte cómodo en el club que estás, te da confianza. Si estás bien en el día a día, es más fácil rendir dentro de la cancha.

¿Cuando jugabas de chico, soñabas este momento?

De chico jugaba más para divertirme, hice baby fútbol en Cerro Junior, casi toda mi etapa. Después tuve un paso por Huracán Buceo y Covicenova. Con el tiempo y cuando te vas haciendo más grande aparecen esos sueños.

¿Qué te planteás ahora para el futuro?

Seguir compitiendo, ganar el Intermedio, sumar en la anual y ojalá poder pelear el campeonato uruguayo. A nivel personal siempre está esa ilusión de jugar en el exterior. Si llega alguna oferta más adelante, se analizará. Y si no, seguir enfocado acá y dar lo mejor por el club.

¿Ya sabés qué vas a hacer con la camiseta con la que jugaste contra Cerro Largo o la medalla?

No lo pensé mucho todavía, pero la camiseta seguro la voy a guardar y colgar. Va a ser un recuerdo muy especial para que todos los que vayan a mi casa la puedan ver.

Una buena carrera

Un 20 de febrero de 2020, a días de cumplir los 18 años, Álex Vázquez encontró su primera gran foto en el fútbol profesional con la camiseta de Liverpool. Era uno de los buenos jugadores de una camada que, entre otros, tenía a Fabricio Díaz. Vázquez, todavía con cara de juvenil, zurdo y mediocampista de eje, aquel día tuvo su debut en primera división: Román Cuello, técnico del negriazul, lo mandó a la cancha a los 34 minutos sustituyendo a Lucas Ocampo, que debió salir lesionado en el partido de ida de la Copa Sudamericana ante Llaneros de Venezuela. Con ese plantel, además, Vázquez ganó la Supercopa Uruguaya.

Ya con la educación cumplida en Belvedere, Vázquez decidió ganarse el pan en otro lado, buscando minutos, esa historia. Rampla Juniors primero y Miramar Misiones le dieron un fogueo importante, en un fútbol más duro, under, donde los volantes no solo corren y crean, sino que también aprenden a sobrevivir en canchas difíciles, partidos cerrados y urgencias de tabla que se sienten en la presión. Allí se templó, sin dudas.

Vuelto de las cesiones, quedó libre. Lo eligió. Volvió a Miramar, pero esa vez para jugar en la Liga AUF Uruguaya. Lo hizo bien y le valió el pase a Racing. Se calzó la número 39 en la espalda, se transformó en uno de los mediocampistas que más minutos acumulan en el Apertura 2026 –aunque el domingo lo hayan expulsado ante Montevideo City Torque–.

Vázquez no fue nombre que encabeza los afiches en Racing, pero no por él: el equipo estuvo por encima de toda individualidad. Sin embargo, Álex, en varios partidos, fue quien logró que otros brillen gracias a sus pases entre líneas, también porque barrió y corrigió, y además porque dio asistencias e hizo goles. Goles no, golazos. A los 24 años, su historia es la del volante uruguayo de perfil bajo que, sin ruido, va encontrando su lugar.

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