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Complejo Celeste.

Foto: Ernesto Ryan

Todo un país detrás

7 minutos de lectura
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En el Complejo Celeste se empieza a develar quiénes serán los mundialistas en Estados Unidos, México y Canadá.

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El ómnibus en la ruta y en las calles, el país en el mostrador virtual de cada red social y en los pocos estaños que quedan: ahí empezamos a vivir la vigilia del último sueño.

Desde Bella Unión hasta Punta Carretas, el sol del otoño entibia y ya no encandila, pero todavía calienta. En las paradas de ómnibus, entre el olor a gasoil y el refuerzo del laburante, el tema empieza a ser uno solo.

La ciudad, que tantas veces se detuvo ante el cimbronazo de la derrota o el estallido de un gol agónico, empieza a acompasar su ritmo al de un grupo de muchachos y hombres que, allá en el Complejo Celeste, han comenzado a desandar el camino hacia el Mundial.

No es solo fútbol; es la reactivación de esa memoria colectiva que nos une. Desde el escolar que dibuja el sol de la bandera en el cuaderno hasta el jubilado que espera el informativo para ver si el Pajarito Valverde ya puede entrenar sin mareos.

El primer centinela y la enfermería del alma

La preparación para el Mundial 2026 arrancó formalmente este jueves, con una imagen que resume la identidad celeste: Sebastián Cáceres cruzando el portón del complejo con una máscara protectora. El zaguero, pieza fundamental en el andamiaje de Marcelo Bielsa, llegó con una fractura en el arco cigomático.

Es el fútbol que duele, el que se juega con el cuerpo, lejos de los brillos de las cámaras europeas. Junto a él, asoman las figuras de Facundo Pellistri y Brian Rodríguez, quienes respiran el aire del campo uruguayo mientras terminan de sacudirse el cansancio de sus ligas y sanan sus respectivas dolencias.

Sin embargo, el clima en la concentración no es de fiesta completa. Hay una tensión dramática que se palpa en el parte médico diario. El complejo funciona hoy como una clínica de alta seguridad. Federico Valverde, el motor de este equipo, carga con un traumatismo craneal que lo mantiene en una inactividad forzada que nos recuerda la fragilidad de nuestras ilusiones.

A su lado, la incertidumbre rodea a Giorgian de Arrascaeta, que acelera su recuperación tras una operación de clavícula, mientras el país lamenta la casi segura baja de Joaquín Piquerez, cuya rotura de ligamentos parece ser el primer gran obstáculo insalvable de este proceso. Incluso el capitán, José María Giménez, camina entre algodones por un esguince reciente, demostrando que para ir al Mundial primero hay que poner el lomo en el club.

La ingeniería del entrenador y el motor silencioso

Bielsa, ese hombre que mira el fútbol desde la funcionalidad de un sistema que no admite concesiones, ha dispuesto una vigilia técnica en la que el cuerpo médico tiene tanto peso como el táctico. En el verde de la ruta 101, la presencia de 24 sparrings es una pieza innegociable de su ingeniería. Estos jóvenes no van de paseo; son el espejo del rival y el combustible para que los consagrados no bajen el ritmo, asegurando que los entrenamientos tengan la intensidad de un partido oficial.

En cuanto a la lista, Bielsa ha trazado un núcleo duro de 20 futbolistas que parecen tener el pasaje en el bolsillo. En el arco, la gran noticia es el regreso de Fernando Muslera, a sus 39 años, no para completar el álbum, sino para pelear la titularidad con su experiencia y voz de mando ante un Sergio Rochet que ha sido el guardián de las Eliminatorias. En el fondo, Guillermo Varela parece haberle ganado la pulseada a Nahitan Nández por la banda derecha, mientras que Ronald Araújo, Mathías Olivera y Santiago Bueno asoman como los pilares de la zaga junto con Cáceres, mientras que para el lateral izquierdo está Viña.

El mediocampo es territorio de élite con el tridente que conforman Valverde, Rodrigo Bentancur y Manuel Ugarte, secundados por la pausa de Nicolás de la Cruz y el aporte de Rodrigo Zalazar. Arriba, el mandato del gol recae en Darwin Núñez, respaldado por la potencia de Rodrigo Aguirre, el ascendente de Federico Viñas y la verticalidad de Maximiliano Araújo y Pellistri.

El complejo es hoy una trinchera donde se pelea por los últimos seis lugares. Nombres como los de Tiago Palacios y Matías Abaldo, de buen presente en el fútbol argentino, transpiran la camiseta buscando convencer director al técnico de que son el oxígeno necesario para que el banco tenga aire.

Junto a ellos, el maldonadense Emiliano Martínez y el floridense Juan Manuel Sanabria –este último muy valorado por su polifuncionalidad y por cómo aprovechó las oportunidades– esperan confiados un lugar en la lista que se dará el 30 de mayo.

El cronograma está trazado. Tras el partido de despedida en el Centenario, la delegación partirá hacia la península de Yucatán para instalarse en el complejo Fairmont Mayakoba en Playa del Carmen. Allí buscarán la privacidad necesaria para ajustar las piezas antes del debut, el 15 de junio, frente Arabia Saudita en Miami.

Cuando el chárter levante vuelo, no se llevará solo a 26 futbolistas. Se llevará la expectativa de un país que se reconoce en el esfuerzo, con la confirmación de que la camiseta siempre se siente cerca de la piel. Uruguay se prepara no para jugar un torneo, sino para documentar, una vez más, esa tensión dramática de ser pocos, estar a veces rotos, pero nunca dejar de ir al frente.

Entrenando por un sueño

La burocracia de la FIFA hizo que Bielsa deba elegir a sus 26 futbolistas de una lista de 55, y aunque hay una base de 20 nombres casi seguros, el Complejo Celeste es hoy el escenario de una puja silenciosa por los últimos seis lugares en el chárter que volará a México. No es solo un tema de táctica; es la lucha de quien sabe que un Mundial es un tren que no siempre pasa dos veces.

La pelea por el tercer par de guantes: Con el retorno de Fernando Muslera para disputar su quinta cita y la presencia firme de Sergio Rochet, el arco parece tener dos dueños claros. La disputa por el tercer puesto es una cuestión de perfiles: Santiago Mele y Franco Israel son los habituales de las clasificatorias que hoy deben demostrar quién ofrece más garantías ante una emergencia. En el horizonte lejano aparece Cristopher Fiermarín, aunque hoy corre con menos fuerza en la consideración final.

El rompecabezas de la zurda La zaga tiene sus pilares, pero las dudas físicas y las ausencias abren rendijas. Ante la rotura de ligamentos de Joaquín Piquerez, que lo pone en una situación de extrema dificultad para llegar, el radar de Bielsa se amplía.

Juan Manuel Sanabria es, quizás, el nombre con más boletos. Fue el único de los laterales/volantes que sumó minutos en los amistosos de marzo contra Inglaterra y Argelia, y su capacidad de jugar en varios puestos es un tesoro para un técnico que exige polifuncionalidad.

Nicolás Marichal: el zaguero que corre de atrás. Ha sido una presencia constante en las reservas y convocatorias, esperando que alguna baja en el núcleo duro le permita meterse en la lista definitiva.

Lucas Olaza y Marcelo Saracchi han sido considerados para el lateral izquierdo, pero hoy parecen estar un escalón por debajo de la vigencia de Sanabria.

Por la derecha tal vez tenga su lugar en la pelea el Pumita José Luis Rodríguez.

Haciendo la mediacancha Si Valverde, Bentancur y Ugarte son el motor, Bielsa necesita piezas que no desentonen cuando el cansancio o las tarjetas aparezcan en el norte.

Emiliano Martínez se perfila como el gran candidato a ocupar un lugar por sus características defensivas y los minutos que ya ha acumulado en el proceso.

Rodrigo Zalazar: aunque ofrece menos aptitudes defensivas que Martínez, su llegada al área y su buen pie lo mantienen en la conversación de los elegibles.

Nicolás Fonseca a pesar de haber sido utilizado, hoy parece disputar palmo a palmo el último lugar de la lista con otros perfiles más polifuncionales.

Por afuera, pero no para afuera En los extremos es donde Bielsa suele tener más dudas, en la búsqueda de ese desequilibrio que rompa defensas cerradas.

Brian Rodríguez hoy parece haber tomado ventaja sobre otros nombres por su actualidad y capacidad de uno contra uno.

Tiago Palacios y Matías Abaldo: las sorpresas del fútbol argentino. Palacios, con sus seis goles en Estudiantes, y Abaldo, figura en Independiente y campeón mundial sub 20 en 2023, son las caras nuevas que Bielsa incluyó para evaluar su respuesta bajo presión mundialista.

Facundo Torres y Luciano Rodríguez: dos nombres que han estado en la vuelta, pero que hoy parecen haber perdido algo de terreno.

Cristian Kike Olivera ¿estará entre los 55?

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