El Torneo Intermedio, que larga este viernes, nace marcado por la anomalía. Será un campeonato en dos actos: se jugarán apenas cuatro etapas de un tirón para luego entrar en el gran paréntesis del Mundial, retomando la actividad recién en la semana de la final mundialista. Esta primera etapa se desparramará en cuatro días, de viernes a lunes, en un calendario que parece dictado más por las urgencias internacionales que por el sentido común. Nacional y Peñarol tienen la cabeza puesta en seguir camino en la Copa Libertadores, mientras que Juventud, Torque y Boston River hacen malabares en la Copa Sudamericana. En ese escenario, los cuatro primeros buscan la gloria o la supervivencia, mientras que Boston River parece jugar solo por cumplir y por rescatar algunos dólares que alivien la caja.
Ojo con el Intermedio
La incidencia histórica de este certamen en la definición del Uruguayo es absoluta. Los números de archivo son claros: en cinco de las primeras siete ediciones el equipo que terminó el Apertura como puntero no logró sostenerse en la cima al cerrar el Intermedio; solo Peñarol pudo aguantar la posición en dos ocasiones. Este torneo castiga la rotación de planteles y el desgaste, premiando históricamente a Nacional (cinco títulos) y a Liverpool (dos títulos), mientras que Peñarol tiene uno, el del año pasado.
Pero hay, además, una descalificación implícita hacia el campeonato, un descuido inadmisible en algunos casos que después ya es irrecuperable cuando alguno o algunos pudieron capitalizar el botín de los 21 puntos en juego. También es cierto que el título en sí, que no lleva a ninguna instancia aunque clasifica a su ganador a la Sudamericana, lo pone en el orden de un torneo menor respecto del Apertura y el Clausura, pero atención: pesa, y mucho.
Hoy, con Racing de Sayago mirando a todos desde arriba tras su consagración histórica, la pregunta es si la escuelita podrá aguantar la presión de ser el blanco de todos en este formato que suele favorecer a los planteles más largos. Los campeones, que lo fueron en la fecha 13, llegaron a tener –para dar la vuelta olímpica en el ómnibus– hasta 7 puntos de ventaja, pero ahora entran con apenas 2 puntos más que Deportivo Maldonado, que como segundo del Apertura encabeza el grupo B.
La serie A tiene al campeón, Racing; Peñarol, que terminó cuarto; Central Español, que salió quinto; Defensor Sporting, el octavo; el noveno, Liverpool; Cerro Largo, que terminó decimosegundo; el decimotercero, Boston River, y Cerro, el último.
En el grupo B quedaron Deportivo Maldonado, que fue segundo; el tercero, Albion; como sexto ingresó Torque; Nacional, que terminó séptimo; Wanderers, que salió décimo; Danubio, el undécimo; y Juventud de Las Piedras y Progreso, que fueron decimocuarto y decimoquinto, respectivamente (ver recuadro).
Viernes, sábado, domingo, lunes…
El telón se levanta este viernes a las 20.00 en el estadio Charrúa por la serie B. Nacional visitará a Torque con la soga al cuello de la doble competencia. El bolso necesita arrancar bien en su zona de confort –es el máximo ganador del certamen– para no perder pisada en la anual, mientras que Torque intentará hacer valer el césped sintético del parque Rivera para desgastar a unos tricolores que miran de reojo su compromiso de Libertadores. El tema es que Torque también está pensando en seguir avanzando en la Sudamericana.
El sábado el fútbol llegará a Florida, pero de una manera que parece diseñada para que nadie vaya. Que a un equipo ajeno a la ciudad, como este Boston River de los primos que vienen de Montevideo, se lo haga jugar a las 12.00 del mediodía es condenarlo al fracaso absoluto. Entre los ravioles, los tallarines y los asados apurados, es imposible que los vecinos se arrimen al estadio Campeones Olímpicos para ver a un equipo que no sienten propio, y seguramente prefieran la mesa familiar o esperar a los verdaderos equipos de casa. Así, abriendo la serie A contra Cerro, el fútbol recibe otro desplante.
Un rato más tarde, a las 15.00, la serie B tendrá su capítulo en el parque Artigas de Las Piedras con Juventud y Progreso, mientras que a las 18.30 tendrá lugar el duelo en el estadio Campeón del Siglo entre Peñarol y Liverpool por la serie A. Juventud, de pobrísimo arranque en el Apertura y gran final, no puede descuidar los puntos del Uruguayo, pero menos su potencial expectativa de avanzar en la Sudamericana y jugarán con los ya exigidísimos gauchos del Pantanoso, que miran con pavor la tabla del descenso —quedan 66 puntos por jugar—. Peor aún es para Peñarol, que sabe que sí o sí debe ganarle a Corinthians, y después a Independiente Santa Fe, para tratar de clasificar a la siguiente fase de la Libertadores, con el agregado de que Platense debe perder sus dos partidos. Liverpool, que estuvo lejos de sus expectativas en el primer cuatrimestre, verá qué rival le ponen enfrente.
La actividad del domingo arrancará a las 10.00 en el parque Palermo con Central Español y Defensor Sporting por la serie A. A las 15.00, el parque Osvaldo Roberto será el escenario donde el flamante campeón, Racing de Sayago, recibirá a Cerro Largo por la serie A, en busca de revalidar su campañón del Apertura.
El cierre se repartirá entre el domingo a las 18.00 en el estadio Luis Franzini, con Albion y Wanderers por la serie B, y el lunes a las 18.30 en el este, cuando Danubio visite a Deportivo Maldonado en el estadio Domingo Burgueño Miguel para cerrar la primera fecha de la serie B.
Otro campeonato
Desde la diaria seguiremos insistiendo en que para 2027 la Asociación Uruguaya de Fútbol debe considerar una estructura más dinámica. Proponemos cuatro series de cuatro equipos basadas en el mérito del Apertura (serie A: 1.º, 5.º, 13.º, 16.º; serie B: 4.º, 8.º, 9.º, 12.º; serie C: 2.º, 7.º, 11.º, 15.º; y serie D: 3.º, 6.º, 10.º, 14.º), en donde, sumando solo para su grupo, cada integrante de su serie se enfrente a los suyos y a los de la serie contigua (siete partidos, igual que ahora) y luego semifinales con los cuatro ganadores o un sistema con cuartos, semifinales y final a partido único, donde cada fase superada otorgaría un punto de bonificación para la tabla anual.
Sería la forma de transformar este torneo en una competencia con más emociones, donde ganar una llave pese tanto como los tres puntos en cancha.