Como en una peregrinación, la hinchada de Racing se fue en gran número hacia Melo. Allá tenía un durísimo partido en el estadio Ubilla ante Cerro Largo. La hinchada y su razón de ser: acompañar, estar, ilusionarse con que todo es posible. Y Racing, el club, esa otra mitad que se complementa, no falló: ganó 1-0 en una cancha donde las estadísticas dicen otra cosa y quedó ahí, al borde de la historia. El gol de Guillermo Cotugno podía valer el título del Apertura, pero para eso había que esperar un resultado: que Peñarol perdiera. Cuando se dio el pitazo final donde Wanderers venció al carbonero, la copa se pintó de verdiblanco y Racing es campeón del Apertura cuando faltan dos fechas para que termine el torneo. Campañón.

1. Manejar la frustración

Cuando empezó la temporada pasaron cosas en Racing. No de las buenas, como ahora, sino de las otras. La escuelita empezó perdiendo ante Deportivo Maldonado, 4-2 en el Parque Roberto. Hubo ruido. Casi un mes después Racing cayó 1-0 ante Boston River en la clasificación a la Copa Sudamericana y se quedó sin la escena internacional. No solo que hubo ruido, sino que tembló el técnico, Cristian Chambian. Por suerte para sus intereses, los dirigentes de Racing no tomaron cartas en el asunto. O sí tomaron: ratificaron el técnico pese a los resultados.

Entonces, la historia presente, con Racing que no perdió más en el torneo local. La seguidilla de puntos empezó de forma lenta, con un empate ante Nacional en el Parque Central; después sí ganó, aunque decir ganó queda corto, porque fueron cinco triunfos consecutivos; la fecha 8 fue con empate, 1-1, ante Progreso y parecía que se frenaba, pero después se hizo grande venciendo a Peñarol en el Campeón del Siglo; a esa gran victoria le sumo otros dos partidos ganados; antes de ganar en esta etapa a Cerro Largo venía de una igualdad, 1-1, ante Defensor Sporting. La matemática es contundente: 30 puntos ganados sobre 36 disputados.

Se confió en el proceso y el proceso le dio lo que esperaba.

2. Ganar las difíciles

La suma de puntos es lo que da la gracia a una campaña (o diferencia una buena de una mediocre o mala), pero los resultados no aparecen porque sí. En el medio, entrando al detalle del número a número, hay partidos que fueron duros, complejos, adversos o con circunstancias de juego donde el ganador, en este caso Racing, necesitó sacar lo mejor de sí para sobreponerse.

En el punteo de partidos no se puede obviar la goleada 4-1 sobre Danubio, entre otras cosas porque fue el primer paso para la colección de victorias al hilo; hubo partidos bichos que ganó por poco pero ganó, como los 1-0 sobre Cerro, Boston River –especie de revancha por lo de la Sudamericana– y Liverpool –polémico, con aquel centro donde la pelota pareció salir de la cancha pero no fue advertida por los árbitros y después la pelota terminó adentro–; cómo no mencionar el día en que se paró en el Campeón del Siglo y venció 2-1 a Peñarol, que no solo significó tres puntos, sino que también fue el día donde le quitó la punta al carbonero; sufrir sufrió, también, ganó apretado a Juventud y a Wanderers; con Defensor apenas rescató un empate –que nadie aprovechó–; así llegó a este domingo en Melo, con su hinchada, colgados del alambrado unos y otros, empujando un sueño que ha buscado toda la vida.

3. Las puertas de la gloria

El domingo 3 de mayo Racing será local ante Montevideo City Torque y ahí le entregarán el trofeo que este domingo ganó volviendo por la ruta 8. Glorioso Racing, escribiendo una nueva página histórica.