¿Urgencia en un Mundial? Con todo lo que implica llegar hasta acá, más allá de la relativización por la cantidad de selecciones que llegan, parece un poco disparatado que se eche a un entrenador tras un ¡un! partido en fase de grupos. Si no es ansiedad, es esquizofrenia: un campeonato que se prepara durante cuatro años tirado al voleo por 90 minutos y una goleada, un contrasentido mientras en medio mundo se habla de procesos, planificación y proyectos a largo plazo.
Túnez, que perdió feo 5-1 con Suecia, al parecer eligió el camino de despedir a su entrenador, Sabri Lamouchi. Y lo primero que hicieron todas las redacciones fue preguntarse si era oficial, si no sería comidilla para ocupar los espacios de cobertura. Pero no, así lo comunicó la federación tunecina en sus redes: “Se ha llegado a un acuerdo oficial para destituir al entrenador Sabri Lamouchi. Se está trabajando en el nombramiento de Mondher Kebaier como seleccionador nacional (de forma interina) para completar las eliminatorias de la Copa del Mundo. La junta directiva de la federación gestionará la obtención del visado necesario para el seleccionador nacional”.
La antipática decisión de Túnez tiene pocos antecedentes. Sin ir más lejos, en Rusia 2018 España despidió a Julen Lopetegui apenas dos días antes de debutar, después de que se supo que tenía un acuerdo para dirigir al Real Madrid una vez finalizado el torneo. La diferencia ahí fue que a Lopetegui no lo dejaron empezar, lo cortaron antes porque se sintieron traicionados desde la Federación Española . Entra en la misma lógica de esquizofrenia, aunque con matices. Lo de Lamouchi es peor, porque le dieron confianza y 90 minutos después se le terminó el crédito.
Ahora, Túnez intentará enderezarse con Mondher Kebaier como técnico. Todavía le quedan dos partidos de grupo, ante Japón y Países Bajos, y pese a la goleada mantiene posibilidades de clasificación en esta historia de 48 selecciones donde pasan a 16avos de final 32.