Uruguay llegó más tarde de lo previsto a Miami por un problema en la organización del vuelo. Pese a que se dudaba en la realización de la conferencia de prensa por el retraso, José María Giménez se hizo presente en el Hard Rock Stadium junto a Marcelo Bielsa.
El zaguero mencionó el incidente en la tarde dominical: “Tuvimos un percance, ante la dificultad aprovechamos a descansar un poco en el hotel, por lo que intentamos sacarle provecho. El viaje fue bueno”.
El capitán no está en la lista de posibles titulares, una lesión hizo que se perdiera una parte de la preparación, de todas formas declaró: “Físicamente estoy bien, tuve una lesión de tobillo que me había dejado un poco quieto, pero volví bien y estoy trabajando a la par. Después es decisión del entrenador, siempre trato de estar a disposición de lo que me piden”.
Si el defensor de Atlético Madrid ingresa, estará cumpliendo su partido número 100 con la celeste: “Pensar en los 99 partidos que ya jugué me llena el pecho de orgullo, me acuerdo y agradezco siempre a mi familia, a todos aquellos que me rodearon y me ayudaron en las mil caídas que he tenido. Voy disfrutando de estos momentos que no se dan todos los días. Desde aquellos inicios cambié mucho, primero entendiendo el lugar que ocupo cuando toca estar, segundo, en el manejo interno del ego que todo jugador tiene, creo que sumar desde el lugar que toca aportar es lo que más aprendí en todos estos años de trayectoria”.
Giménez habló de su lugar de referente y el recambio generacional que atravesó Uruguay durante este proceso: “Estamos viviendo el Mundial desde hace tiempo, desde antes de llegar a Uruguay. Cuando se acerca el momento de la verdad aparecen las mariposas en el estómago pero uno tiene que intentar transmitirl tranquilidad, que no es más que un partido de fútbol, más allá de que vas a representar a tu país de la forma más linda. Ponerse esta camiseta es una responsabilidad y un orgullo tremendo, pero no deja de ser un partido de fútbol, de algo que venimos haciendo desde niños. Es un recambio generacional que se viene trabajando desde hace tiempo, hay mucho rodaje juntos, muchos chicos jóvenes que se han metido en este último proceso y que hemos afrontado muchas fechas FIFA juntos, hemos crecido y creo que el equipo tiene una buena base para afrontar un torneo tan duro e importante como este. Uruguay tiene un equipo para estar a la altura”.
Las complejidades del debut
Uruguay no viene bien en los primeros partidos de cada Copa del Mundo, desde 1974 a la fecha solamente ganó una vez: con gol de Giménez ante Egipto en el estreno de Rusia 2018. Sobre esto, el zaguero dijo: “Todos son muy importantes, me imagino un partido muy intenso, por ser el primero y porque los dos vamos a querer sumar. Sin dudas que nosotros intentaremos hacer nuestro juego para manejar el trámite de la mejor manera. Creo que va a ser de mucho detalle, en el que la emoción va a estar a flor de piel y eso no nos puede afectar de forma negativa, sino que tiene que influir de forma positiva. Hay que entender el partido desde el corazón pero desde la cabeza fría”.
Luego agregó: “Ellos también van a tener esa misma sensación y adrenalina, un Mundial no se juega todos los días. Arabia va a ser muy duro, es un equipo que ha crecido mucho, con una liga que ha crecido de forma impresionante y con jugadores que se han adaptado a jugar a un nivel muy alto. Pero nosotros somos Uruguay, sabemos el escudo que llevamos en el pecho y lo que tenemos que hacer para sacar el partido adelante”.
Sobre el clima de Miami, dijo: “En Playa del Carmen hace mucho calor, hay mucha humedad, al punto de que llegamos a Miami y nos pareció que estaba fresco. Imaginen el calor que hace allá, se sufre y en ese sentido creo que la aclimatación fue buena. De todas maneras, es evidente que se siente, trataremos de que afecte lo menos posible. El cuerpo debe responder, tenemos que saber manejar los tiempos”.
Para cerrar habló del objetivo mundialista: “El gen competitivo lo tenemos, las ganas también. Cuando era chico soñaba con jugar un Mundial, una Copa América, ponerme la camiseta de la selección. Ese niño me enseñó que los sueños están para cumplirse. Hacer un buen Mundial es llegar lo más lejos posible y soñar en grande. Cuando termine que nos miremos a la cara y que nos hayamos vaciado, nos vamos a ir convencidos que dejamos todo”.