A pesar de la problemática que debió superar la delegación uruguaya en su viaje desde México a Estados Unidos, que generó una espera de aproximadamente tres horas, se hizo la conferencia de prensa del día -1 -así le dice la Fifa a algo que se llama día previo al partido-, y allí estuvo la diaria. Después de algunas respuestas desarrolladas y extendidas y otras concisas y en la frontera de la exactitud y lo genérico, le consultamos acerca de cómo había preparado en cuanto a lo táctico específicamente este partido.
Marcelo Bielsa aclaró que “la forma en que jugamos, no tiene ningún secreto. Tratamos de elaborar la salida, la posesión. Tratamos de atacar con mucha gente, más en el campo rival, recuperar rápido la pelota y tener una buena relación entre la posesión y el peligro que creamos. Son intenciones y después hay que concretarlas. Mucho dependerá de lo que seamos capaces y de la oposición que enfrentemos”.
Precisamente, sobre el rival, Arabia Saudita, dijo que “tiene individualidades de peso y no creo que nosotros encontremos rivales fáciles o accesibles, en todo caso cualquier definición de ese tipo es una conclusión que se ve después de los partidos y las diferencias que se establezcan y nosotros aspiramos que nos posiciones por encima del rival”.
Consultado por la oncena para el debut, Bielsa apeló a un gesto de respeto interno, pero también a cierta ironía hacia la maquinaria informativa que rodea a la selección: “Siempre se lo doy primero a los jugadores, pero, de todas maneras tengo la sensación que ustedes no necesitan de mí para saber cómo vamos a formar”.
No dio nombres, pero sí dejó pistas precisas sobre el reparto de roles en la cancha: “La confección del equipo siempre responde a dos centrales, dos laterales, un volante de contención, otro ofensivo, otro intermedio, dos extremos y un nueve”, detalló, lo que deja ver, según los nombres en danza, que Uruguay formaría 4-3-3 con Fernando Muslera; Guillermo Varela, Sebastián Cáceres, Mathías Olivera y Matías Viña; Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur y Federico Valverde; Darwin Núñez -como extremo-, Federico Viñas -de 9- y Maximiliano Araújo.
Las pausas y Valverde
En la conferencia se le preguntó al técnico por las pausas de hidratación, tema que está en el ojo de la crítica en este Mundial. Bielsa contestó con brevedad y prudencia: “Es una decisión tomada, los motivos son muy claros y no es necesario que yo agregue opiniones”. En esa dirección, parece claro que ve en esas interrupciones una cuestión anclada en razones que considera evidentes: publicidad.
En medio de las preguntas sobre sistemas, rivales y logística, Bielsa también fue consultado sobre Federico Valverde. El DT manifestó que desde que está en el equipo se notó “instantáneamente la influencia de su juego”, y también destacó los “enormes recursos” que tiene Pajarito que se ven reflejados “en nuestro equipo”.
De su declaración se puede reconocer que Bielsa ve en Valverde un futbolista capaz de encarnar varias de sus obsesiones —intensidad, despliegue, juego hacia adelante—.
España en el horizonte
Aunque Uruguay mira primero a Arabia Saudita y eso está en todas las declaraciones, tanto de futbolistas como del entrenador, al resto de los rivales del grupo también se los está mirando y analizando, en una lógica que se parece más al entrenamiento aplicado que a los resultados o proyecciones que puedan tener tanto España como Cabo Verde.
Bielsa, consultado por la prensa española, optó por el elogio a la hora de hablar de la roja: “Es de admirar el proceso que lleva adelante como selección. Además de la realidad que tiene en la calidad de sus jugadores, tienen una belleza en el juego y lo hacen bien de verdad. Tengo la sensación que tienen futbolistas para los próximos 15 años. El estilo del modelo de juego es admirable y el entrenador es decisivo en eso”.
El antes como base
El técnico de la selección fue consultado sobre la preparación elegida para el Mundial, desde los días en Uruguay hasta la elección de la concentración en Playa del Carmen. Sobre el tema, comentó que “haber preparado el Mundial en Montevideo está directamente vinculado con la cantidad de compromisos que tuvieron los jugadores. Hay algunos futbolistas que pasaron de la temporada 2024/25 al Mundial de Clubes y de allí a 25/26 también con mucha exigencia y carga”.
En ese sentido, la solución que encontró el cuerpo técnico fue dividir el trabajo en dos etapas bien diferenciadas: “Nos pareció buena idea las dos semanas iniciales llevarlas adelante en Montevideo, donde los jugadores tuvieron obligaciones constantes, pero también vida familiar, algo que pensé que era necesario. Luego se completó con la puesta a punto de una semana en Playa del Carmen”.
