Peñarol ganó y Leonel Jaime brilló. La descripción podría ser la misma que en partidos anteriores. Sucedió otra vez. En el Día del Niño, el más chiquito hizo de las suyas. Encaró, la llevó atada, asistió y convirtió. El carbonero se quedó con el triunfo 2-1 y, pese a que tiene un partido menos, manda en la anual.
A media máquina
En el primer tiempo Peñarol fue más, pero no pudo sacar ventaja en el resultado. Le faltó dinámica en la generación. Fue todo lento y anunciado. Comenzó con línea de cuatro, pero mucha trepada de los laterales, fundamentalmente de Javier Cabrera por derecha. Leonel Jaime jugó suelto, por delante de los volantes; si bien entró en contacto con el balón, el rival lo referenció siempre y no pudo influir como en otras noches. Además, le quitó lugar a las salidas de Matías Arezo y Abel Hernández, que estuvieron demasiado estáticos en el área.
Central Español se paró bien, con cinco en el fondo y tres volantes que fueron tractores. La premisa: mantener el orden y dejar sin espacios a la generación del aurinegro. No salió a presionar, se replegó. Cuando tuvo el balón, lo manejó con parsimonia. El delantero argentino Jonathan Dellarossa fue el que buscó hacer cosas diferentes, pero le faltó compañía.
En los últimos minutos se vieron las más claras de Peñarol, que ganó en los envíos aéreos. Lucas Ferreira tuvo un cabezazo que dio en el palo y el golero Emiliano Márquez tuvo un par de buenas tapadas, la primera ante Hernández y la segunda sobre un remate de Eduardo Darias que iba al ángulo.
Barrilete cósmico
El segundo tiempo tuvo un gran rendimiento, otra vez, de Jaime. El pibe argentino fue más movedizo por todo el frente de ataque, volcándose más hacia las bandas. Por izquierda generó la jugada del primero, con un gran enganche hacia atrás cuando llegó a la línea de fondo. Una vez que se sacó a su marcador, se la pasó a Maximiliano Olivera y el capitán definió notable con un remate cruzado.
Cinco minutos más tarde, fue dejando rivales por el camino como si fueran conos. Llegó a la puerta del área y remató. No fue un gol perfecto porque, en el camino, rebotó en Ignacio Rodríguez, lo que le dio un efecto especial al balón que Márquez no pudo contener.
Con dos goles de ventaja, Peñarol bajó la marcha; los cambios fueron haciendo que el equipo perdiera dinámica. Con la cabeza en el clásico, Roberto Fernández se hizo sacar la quinta amarilla, pero terminó siendo expulsado sobre el final por doble amonestación.
Central Español llegó al descuento en una pelota quieta, donde el aurinegro defendió mal y Guillermo Gandolfo definió muy solo de cabeza. El palermitano le puso incertidumbre al epílogo de una historia que parecía sentenciada. En las tribunas, el clima festivo pasó a ser de tensión.
Con muchos jugadores de ofensiva, la visita intentó en el final, pero solamente se repitió en centros. La única chance de igualdad llegó en una mala salida de Washington Aguerre, que se chocó con un compañero, pero Raúl Tarragona no pudo darle destino de gol.
Peñarol terminó sufriendo un trámite que debió resolver con holgura, pero sumó tres puntos que lo colocan como líder de la anual y le dan la marcha de arranque para ir a pelear el Clausura.
