Partidazo en Dallas para abrir un martes fantástico de fútbol por los dieciseisavos de final del Mundial. Noruega le ganó 2-1 a Costa de Marfil y enfrentará a Brasil en la próxima fase. Los nórdicos son un equipo duro, que no genera muchas chances pero manda a guardar las que tiene. No luce, pero avanza y ya está entre los 16 mejores del certamen.
Una genialidad
En el primer tiempo Costa de Marfil impuso condiciones, pero terminó ganando 1-0 Noruega e incluso podría haberlo hecho por más goles. Los nórdicos abrieron el marcador con una genialidad de Antonio Nusa, el puntero izquierdo, que enganchó hacia adentro y le pegó con la derecha para meterla en el ángulo del segundo palo. Una delicia.
Luego del tanto, los europeos tuvieron dos centros al área a los que les faltó un pequeño desvío para besar la red. Una muestra más de la efectividad de los noruegos, que no necesitan llegar demasiado para convertir. Antes de eso, apenas habían tenido envíos en los que Erling Haaland cabeceó forzado, porque tiene calidad para ganar los duelos, pero no porque se haya tratado de incidencias elaboradas ni de situaciones de peligro para el arco africano.
Fue un partido de trámite luchado en la mitad de la cancha, con posesión pareja. Los dos jugaron directo: Noruega por el centro y Costa de Marfil, como suele hacer, apeló a desarrollar la velocidad por las bandas para atacar, aunque a los marfileños les costó más crear situaciones de gol, a pesar de que trataron mejor a la pelota.
Lo que marca el resultado
En el segundo tiempo, dada la necesidad de empatar, Costa de Marfil se paró más arriba, tomó la iniciativa y Noruega se replegó para cuidar la ventaja. Nicolas Pépé tuvo la primera, pero una doble atajada de Ørjan Nyland impidió la igualdad.
Los europeos intentaron de contragolpe y tuvieron sus opciones, pero no lograron estirar la ventaja, y Amad Diallo, con gran apilada ingresando al área por la derecha, marcó el gol de la ilusión para los marfileños.
Con la igualdad cambió el trámite: Noruega pasó a dominar la posesión y Costa de Marfil quedó en bloque bajo. Todo lo contrario a lo que sucedía segundos antes, confirmando que el gol es el movimiento táctico por excelencia.
Los europeos comenzaron buscando por las bandas y no había grietas como para meterse. Martin Ødegaard era el que intentaba, pero estaba controlado, hasta que el volante Patrick Berg tiró una diagonal perfecta para ingresar al área, sorprendiendo por su lugar en el campo, lo que a veces se necesita para romper las estructuras.
Berg dio el pase al medio, donde entraba Haaland, que sobre el borde del área chica la empujó a la red como goleador que convierte hasta cuando pone mal el pie. Su tiro salió débil, pero igual se terminó metiendo en el arco, con una cuota de incertidumbre que logró que, por milésimas de segundo, se detuvieran los corazones nórdicos.
En tiempo de descuento, Nyland, el golero de los europeos, tuvo dos intervenciones fundamentales: en la primera cortó un centro; en la segunda tuvo una volada espectacular a mano cambiada para sacar del ángulo un tiro libre de Diallo.