La selección uruguaya de fútbol volvió a los entrenamientos en el Fairmont Mayakoba de Playa del Carmen con la sensación de estar caminando por la cornisa: dos partidos, dos empates y un último escollo duro como la selección de España, partido que definirá si el Mundial continúa o se termina antes de tiempo. El 2-2 con Cabo Verde no solo apretó la tabla del grupo H, con la roja como líder con cuatro puntos y la celeste compartiendo el segundo lugar con los africanos con dos unidades, sino que dejó al equipo de Marcelo Bielsa obligado a ganar el viernes para seguir con vida o, en su defecto, empatar y buscar posibilidades en la calculadora con respecto a los otros rivales.
En la práctica del primer día posterior al partido en Miami, los titulares hicieron trabajos regenerativos. En la otra mitad de la cancha, suplentes y jugadores con menos minutos armaron un trabajo con dos arquitos chicos en la mitad del campo durante los 15 minutos que la prensa estuvo apostada allí. En ese grupo se vio a Federico Viñas, Mathías Olivera y Maxi Araújo, pero sin entrar en la dinámica física grupal.
Con dos puntos en la tabla, Uruguay llega a la última fecha obligado a ganarle a España, que suma cuatro, mientras que Cabo Verde enfrentará a Arabia Saudita en paralelo. La ecuación es tan sencilla como brutal: un triunfo mete a la celeste en los dieciseisavos de final; cualquier otro resultado abre posibilidades matemáticas, combinaciones en las que el equipo de Bielsa puede quedarse afuera, incluso sin haber perdido en el grupo.
Bajo estos parámetros, los entrenamientos durante esta semana se leerán casi como una cuenta regresiva. Serán cuatro días para ajustar detalles, mejorar anímica y futbolísticamente, también transformar la calentura por los empates y enfocarse en la roja española.
La agenda trazada marca que Uruguay trabajará en Playa del Carmen hasta el jueves 25 y ese mismo día viajará a Guadalajara, seguramente al mediodía, para instalarse en la sede del partido. Al día siguiente del cruce con España la delegación celeste regresará a su búnker en la Riviera Maya, donde esperará el veredicto definitivo de la fase de grupos.