El destino –la pelota– quiso que la fallida finalísima entre los campeones de América y de Europa, aquejada por diversos impedimentos de sedes y calendarios, tenga lugar en la inédita final del Mundial 2026, donde ambos equipos, ratificando sus aspiraciones, trazaron un admirable camino hacia el partido definitivo, que se jugará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey este domingo a las 16.00.
Para la roja es el regreso a una final del mundo después de la primera y única vez que la jugó y la ganó, en Sudáfrica 2010. El equipo de Luis de la Fuente deslumbró en la Eurocopa 2024, de la mano de un puñado de talentos jóvenes excepcionales –Pedri, Lamine Yamal, Nico Williams– que hoy ya están consagrados en la selección española, junto con futbolistas de experiencia y jerarquía como Rodri, Fabián Ruiz, Dani Olmo o Mikel Oyarzabal.
Es ahora un equipo maduro que, mostrando más bien en cuentagotas el brillo y la contundencia ofensiva de aquel torneo, llegó a la final del Mundial concediendo un único gol y sumando otros siete partidos a su extensa racha invicta, que arrastra desde entonces. Después de eliminar en semifinales a la poderosa Francia con un partido perfecto, Luis de la Fuente dijo que España llega a la final “con mucha ilusión y humildad” y consideró que su equipo debe mantener su identidad, independientemente del rival.
El rival es el vigente campeón del mundo, el equipo de Lionel Scaloni, que no puede decirse que haya crecido particularmente respecto de aquella versión de Qatar 2022 o de la Copa América 2024, pero sí que ostenta una gran madurez, sobre todo a la hora de administrar sus recursos para favorecer el juego y la influencia de Lionel Messi. Antes del Mundial, había dudas con el 10 por su edad y su estado físico, pero, una vez más, el astro rosarino demostró el desequilibrio del que es capaz, en las condiciones adecuadas, y la fuerza gravitatoria positiva que ejerce en el colectivo. Scaloni consiguió aceitar ese engranaje que, en este torneo, se caracterizó por la rebeldía y la templanza para revertir resultados desfavorables, lo que lo deja quizá como el más preparado emocional y espiritualmente para la final.
“No es arrogancia, pero somos únicos”, expresó Scaloni después de eliminar a Inglaterra en uno de los partidos más importantes de la historia de la selección argentina.
Sin lesionados ni suspendidos, ambos equipos se perfilan sin sorpresas para el choque final. En España hubo algunas dudas respecto del lateral derecho, Pedro Porro (autor de un golazo ante Francia), que entrenó separado con una sobrecarga, pero se espera que esté disponible para De la Fuente. La roja tendrá a Unai Simón en el arco, con Pedro Porro, Aymeric Laporte, Pau Cubarsí y Marc Cucurella en la línea de fondo; Fabián Ruiz se quedó con la titularidad en el mediocampo –Pedri fue al banco en los últimos dos partidos– que comparte con Rodri y Dani Olmo; arriba jugarán Álex Baena, Mikel Oyarzabal y Lamine Yamal.
En Argentina resta ver la resolución de Scaloni respecto de Rodrigo de Paul, que no venía jugando bien y quedó en el banco en la semifinal –en su lugar jugó Giuliano Simeone, con más recorrido por la banda derecha–, pero después entró y jugó muy buenos minutos. Si vuelve a ser titular, la albiceleste formará con Emiliano Martínez en el arco; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico en la defensa; Leandro Paredes, De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister en el medio; Julián Álvarez y Lionel Messi arriba.