Cerro Largo y Juventud empataron 1-1 en el primer juego del Torneo Clausura, un partido dinámico, bien jugado, entretenido y parejo. El arachán abrió la cuenta temprano, a los siete minutos, con un gol de Axel Pandiani, y el pedrense lo empató sobre el último cuarto de hora con tanto de Gastón Pereiro, que coronó con su gol un partido rutilante.
Ritmo Premier League
El partido, en la noche fría y húmeda de Melo, empezó con todo lo que la aplicación de las nuevas reglas de juego promete: ritmo de juego.
La primera media hora fue frenética. Aunque ni Cerro Largo ni Juventud están arriba en la tabla acumulada, se aprecian dos equipos que llegan al torneo decisivo del año con buen rodaje, bien físicamente y bien armados; saben a lo que quieren jugar y pueden hacerlo bien.
Juventud apostó desde el arranque a tener la pelota y hacerla circular para encontrar espacios, elaborar con paciencia y movilidad, y así lo hizo todo el partido, aún perdiendo desde los primeros minutos. Generó peligro constante y tuvo un Pereiro notable, que tanto distribuyó y filtró pelotas como llegó al área para definir. Cerro Largo, un equipo directo y peligroso, consiguió la ventaja y se replegó, pero no dejó de atacar vertiginosamente cada vez que pudo recuperar y salir rápido, creando también sus buenas chances, con un buen partido de todos sus atacantes.
Con el paso de los minutos y el césped pisoteado, la cancha se empezó a notar pesada. El ritmo bajó un poco en la recta final de ambas mitades, donde aparecieron las imprecisiones, los malos controles, los resbalones y las desprolijidades, pero aún en estos períodos, los dos equipos intercambiaron ataques furiosos.
El árbitro principal, Leandro Lasso, tuvo una buena actuación y contribuyó al ritmo ágil del juego. Tomó, incluso, la poco frecuente pero atinada decisión de mantener su fallo inicial cuando fue llamado por el VAR para revisar una posible roja a Martín Cáceres, en el cierre del primer tiempo.
La jugada había sido bien resuelta por el juez, que pitó la falta y mostró la amarilla al pelado. Podía dejar dudas sobre si era último hombre o no, que fue lo que motivó el llamado del VAR, pero la falta fue sobre la raya y el contacto fue mínimo; la caída del atacante, Gustavo Viera, se da más por el estado del campo de juego que por la infracción, y una expulsión en ese momento del partido era un castigo desmedido para esa incidencia. En definitiva, un llamado del VAR innecesario y apartado del espíritu de no generar demoras, que además caldeó el ambiente en los bancos.
Cerro Largo y Juventud suman una unidad que no mejora demasiado su situación en la tabla, lejos de los puestos de clasificación a copas internacionales, pero tras un partido que deja buenas sensaciones de cara a lo que viene.