Ideas, cientos. Propuestas, decenas. Planes y proyectos, incontables. El sueño de una competencia absoluta que involucre a todo el espectro futbolero de la patria ha atravesado más de un siglo en Uruguay. Ya desde los días de don José Batlle y Ordóñez se entendió al deporte —y en particular al fútbol— como un elemento de cohesión social para que aquellos criollos y los miles llegados de los barcos se hibridaran bajo la celeste.
La meta fundamental siempre fue llevar el espectáculo popular a cada rincón del país, erradicando esa triste condición de “plaza de alquiler” donde la gente del interior quedaba con la ñata contra el vidrio mientras venía a jugar el equipo de la capital.
Aquel proyecto originario gestado a fines de 2017 y publicado en la contratapa de la diaria en enero de 2018 proyectaba un certamen democrático y federal. Ya en su concepción se meditó la autonomía institucional pura de los clubes de la Organización del Fútbol del Interior (OFI) compitiendo de forma directa con sus planteles orgánicos y sin refuerzos, y lo mismo los planteles amateurs de la divisionales no profesionales de la AUF. Todos con su sueño casi imposible de poder llegar
Sin embargo, la quinta edición que se disputa en este 2026 se halla inmersa en el laberinto de la segregación. Aunque mantuvo el premio justo y necesario de otorgar al campeón el cupo de “Uruguay 4” para la Copa Libertadores, lleno de garantías y seguros que no deberían existir para que solo puedan cobrar el premio 13 clubes profesionales de la A de los 44 participantes de la competición que este año, y devolvió la obligatoriedad de participar a toda la Primera División, el diseño actual redujo el mapa a 44 competidores. Pero lo peor y ya señalado de este experimento que agregó partidos pero impidió las sorpresas y de alguna forma limó los sueños de dar el golpe es que para blindar a los clubes profesionales de catástrofes tempranas, los escritorios de Guayabo 1531 idearon una fase inicial de 24 equipos de la AUF divididos en seis cuadrangulares a una sola rueda, en donde se podrá fallar una vez y hasta dos veces pero hay un seguro de avanzar, porque se juegan no uno ni dos sino tres partidos por grupo y clasifica hasta algunos cuantos terceros.
Por si fuera poco, la segunda etapa no unifica el torneo: impone una segregación encubierta donde los 16 profesionales clasificados se eliminarán entre sí por un carril, mientras los 16 equipos amateurs harán lo propio por el otro. La verdadera unificación deportiva recién llegará en octavos de final, donde además acecha la trampa de la burocracia del cemento, que le exige estadios profesionales al club de pueblo o lo fuerza a entregar el calor de su gente.
Pero aun contra estas maniobras dirigenciales, hay que aguantar el mostrador: la copa sigue siendo la única trinchera posible de integración territorial.
La hora de las definiciones
A falta de una jornada para el cierre de la fase de grupos del profesionalismo -más un partido pendiente de la segunda fecha, Rentistas-Plaza Colonia-, la pelota empieza a imponer su propia lógica sobre los cálculos de escritorio. En los seis cuadrangulares de la AUF, donde avanzan los dos primeros de cada serie y los cuatro mejores terceros, ya hay tres instituciones que sellaron su boleto a la siguiente etapa con puntaje perfecto: Deportivo Maldonado en el grupo 3, Central en el grupo 4, y Boston River en el grupo 6.
Este jueves se cerró la semana de competencia con un único partido en el Tróccoli, en donde Cerrito dio el golpe al vencer a Cerro por 2-0 con un golazo del Papote Jonathan Isasmendi. No menos golazo fue el gol inicial del Cerri por parte de Santiago Pereira, que anotó a los cinco minutos de juego. Isasmendi, que entró en el segundo tiempo, en el entendido que ambos entrenadores, Pablo de Ambrosio en el ganador y Alejandro Capuccio en los locales, jugaron con equipos mayormente integrados por suplentes y juveniles, anotó el segundo cerca del cierre del juego, pegando en repentización desde 40 metros al ver a Dario Denis algo adelantado. Golazo del crack de la B. El auriverde ahora tratará de acompañar al Depo tras su clasificación
Los fernandinos ratificaron su hegemonía con un contundente 4-1 sobre Montevideo Wanderers en el Campus y alcanzaron los 6 puntos. En la zona ahora quedó Cerrito (3 puntos), Cerro (1 punto), Wanderers (1 punto) pelearán por el segundo cupo y la remota opción de un mejor tercero.
El Central del Tony Pacheco también aseguró su avance de fase siguiendo por ahora con puntaje perfecto. Tras debutar la semana pasada ganando con luz a Juventud de Las Piedras, ahora dio la nota al derrotar 4-2 a Racing en el Parque Roberto, sumó 6 unidades y aseguró su clasificación. Detrás pugnan Racing (3 puntos) y Juventud de Las Piedras (3 puntos).
Boston River (grupo 6), oficiando de local en el Saroldi, porque el Campeones Olímpicos está cerrado por peligro de caída de una columna -y ahora también sin energía completa por robo de cables-, venció 2-0 a Colón, llegó a los 6 puntos y sacó pasaje. La lucha por el acompañante queda al rojo vivo entre Liverpool (3 puntos), Colón (1 punto) y Fénix (1 punto).
En las restantes series, la moneda sigue en el aire. En el grupo A Peñarol lidera con 4 puntos tras igualar 2-2 con Atenas de San Carlos. Lo escoltan Torque (3 puntos) y Danubio (3 puntos), mientras Atenas de San Carlos cierra con 1 unidad.Todos tienen posibilidades.
En el grupo B Plaza Colonia comanda con 3 puntos tras postergarse su duelo ante Rentistas, en una zona donde Defensor (2 puntos) y Cerro Largo (1 punto) no se dieron tregua en Melo (1-1). Es la serie más atrasada. Además, en el grupo E, Nacional y Albion comparten la cima con 4 unidades luego del triunfo tricolor 3-2 sobre River Plate (3 puntos), dejando a Progreso sin unidades . En la vereda de enfrente, la ruta amateur aguarda con sus 16 gladiadores listos para la batalla. El mapa de los que están adentro pero los capitalinos llaman de afuera, o sea los 10 mejores de la Copa Nacional de Clubes 2026: Ferro Carril y Gladiador de Salto, San Carlos y Libertad de San Carlos, Porongos de Trinidad, Río Negro de San José, Sportivo Barracas de Dolores, Nacional de Florida, y la dupla duraznense de Racing y Wanderers.
A ellos se suman los dos representantes de la Divisional D (Real Montevideo y Rincón), y los cuatro clasificados de la Primera C: Bella Vista (que eliminó 2-0 a Terremoto), Deportivo Italiano (2-0 a Deutscher), Lito (2-1 a Rampla Juniors) y el vencedor de la llave pendiente entre Durazno F.C. y Deportivo Colonia.
Todavía no
La segunda fase, allí donde finalmente debería darse la competencia plena entre todos los estamentos, quedará conformada por 32 clubes. Aunque numéricamente simule una instancia de dieciseisavos de final, la realidad es otra. El diseño plantea dos dimensiones paralelas, dos etapas superpuestas de octavos de final que corren por carriles separados para evitar quien sabe que sorpresa.
Los 16 clasificados profesionales se medirán entre sí en ocho llaves de eliminación directa —donde el primer extraído en el sorteo será local— para decantar ocho sobrevivientes.
En la otra vereda, los 16 clubes del bloque amateur —los 10 de OFI, los cuatro de la C y los dos de la D— se cruzarán también entre sí.
Al haber 10 instituciones de OFI y seis del amateurismo de la AUF, la matemática asegura al menos dos choques obligados entre equipos de OFI. Eso garantiza la presencia anticipada del fútbol del interior en los octavos de final definitivos, pero al mismo tiempo expone la maniobra: los profesionales se aseguran no tener que enfrentar un equipo amateur hasta entrada la competencia.
La verdadera unificación llegará recién en esa tercera instancia de octavos, que se disputará mediante un sorteo libre entre los 16 sobrevivientes de ambas ramas.
A partir de allí, el reglamento establece ciertos resguardos y condiciones: si el bolillero empareja a un club amateur con uno profesional, el primero tendrá el derecho de ser locatario, siempre y cuando su cancha cumpla con las exigencias de la burocracia y esté habilitada para la actividad profesional, con arbitraje de la misma categoría.
El torneo sigue su marcha. Con aciertos, recovecos reglamentarios y asignaturas pendientes, la Copa Uruguay se sostiene porque en casi cada rincón del país hay una barriada que sueña con ver a sus héroes de a pie desafiar a los gigantes.