Gráfico de la semana | Paralelismos singulares: sobre los problemas estructurales de Japón

Pese a la distancia geográfica, cultural y económica, los problemas de la economía japonesa pueden ofrecer algunos aprendizajes para Uruguay.

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Los desafíos estructurales de Japón

A pesar de formar parte del G7 (un foro político que reúne a siete de las economías más avanzadas del mundo),1 la economía japonesa enfrenta crecientes y múltiples dificultades: una inflación que se acelera tras décadas de ubicarse próxima a cero (un país esencialmente deflacionario), un nivel de endeudamiento que supera el 200% del PIB y es el más elevado entre los países de la Orgaización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y un marcado proceso de envejecimiento poblacional.

El envejecimiento ejercerá presiones al alza sobre el gasto público, en particular en jubilaciones y en el sistema de salud, lo que vuelve necesarias reformas de la seguridad social y una revisión de la edad de retiro, tal vez mediante mecanismos automáticos de ajuste en función de la esperanza de vida. Es un desafío similar al que atraviesa el resto de los países, pero en este caso el fenómeno es mucho más agudo.

A pesar de la mejora reciente de la situación fiscal, la aceleración de la inflación derivó en un incremento de la tasa de interés por parte del Banco Central, lo que supone una carga más pesada para las cuentas públicas (dado que aumenta la carga de intereses). En ese sentido, de mantenerse esta situación, las proyecciones indican que el pago de intereses de la deuda podría pasar de representar el 1,2% del PIB (en el presente) a más del 12% del PIB hacia 2025 (OCDE).

Este escenario se complejiza todavía más dada la evolución que viene mostrando la actividad. A este respecto, el crecimiento económico de Japón se moderó marcadamente durante la última década, mientras que en el promedio de la OCDE se mantuvo relativamente estable. En particular, la productividad laboral en Japón no solo es de las más bajas entre los países de la OCDE, sino que se enlenteció desde los 2000 y quedó estancada desde 2019.

Además, el porcentaje de empresas “zombie”2 aumentó de forma pronunciada tras la pandemia,[^3] como consecuencia de las medidas de apoyo financiero, lo que implica destinar crecientes recursos a empresas poco productivas sin perspectivas. Esta problemática es más presente entre las empresas más pequeñas: una de cada cinco se clasifica bajo este rótulo.

En la misma línea, y a pesar de la mejora del tipo de cambio real que tuvo lugar luego de la pandemia, las exportaciones de bienes japonesas vieron reducida su cuota de mercado al enfrentar mayores niveles de competencia.

¿Qué podemos aprender desde Uruguay sobre los problemas de Japón?

A pesar de la distancia geográfica, cultural y económica entre ambos países, algunos de los problemas de Japón ofrecen señales de alerta y posibles aprendizajes para Uruguay, que se encuentra en un contexto de bajo crecimiento, envejecimiento poblacional y presiones sobre las cuentas públicas.

En algunas áreas ya se están impulsando medidas orientadas a mejorar la eficiencia y reducir costos, por ejemplo, mediante la digitalización de trámites asociados a las operaciones de comercio exterior. En otros casos, durante los últimos años se aprobaron reformas relevantes (como la de la seguridad social), aunque algunos de sus aspectos continúan siendo discutidos en el marco del Diálogo Social.

No obstante, varias de las recomendaciones desplegadas por la OCDE para el caso de Japón pueden servir como referencia para diseñar políticas en Uruguay, en particular, las que están referidas a mejorar aspectos regulatorios y apuntalar la productividad, especialmente de las empresas de menor porte. Al igual que Japón, Uruguay enfrenta dificultades para acelerar el crecimiento económico en un contexto de desaceleración demográfica. En economías en las que la fuerza laboral crece poco o incluso se reduce, las mejoras en productividad pasan a ser el principal motor de crecimiento de largo plazo.

En ese marco, la experiencia japonesa también muestra la importancia de facilitar una mejor asignación de recursos dentro de la economía. En Uruguay, las dificultades regulatorias, los costos burocráticos y ciertas rigideces podrían estar limitando la capacidad de crecimiento de las empresas más productivas e innovadoras. Reducir costos administrativos, acelerar procesos y promover la digitalización de servicios públicos puede contribuir tanto a mejorar la competitividad como a reducir costos y, por esa vía, favorecer el crecimiento económico.

Joaquín Pascal, Centro de Estudios Etcétera.

  1. Teikoku Data Bank (2026). Analysis of the Current Situation of “Zombie Companies”.

  1. Además de Japón, lo integran Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y Reino Unido. 

  2. Empresas que existen desde hace más de diez años y que se encuentran en situación de bancarrota, ya que al menos durante tres años seguidos presentan ingresos menores al pago de intereses al sistema financiero para financiar su operativa. 

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