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Luis Carrizo, Zelmira May y Giselle Mira.

Foto: Ernesto Ryan

El rol de la educación en la construcción de convivencia y ¿la necesidad de un nuevo decenio de una cultura de paz?

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Desde distintos ámbitos institucionales, Luis Carrizo, Zelmira May y Giselle Mira reflexionaron sobre la Recomendación sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible de Unesco.

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En 2023 y después de un proceso de discusión de dos años, Unesco aprobó una Recomendación sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible, que plantea que el sistema educativo tiene un rol fundamental en el combate al clima de crispación y violencia que se ha extendido en todo el mundo. El organismo internacional se ha preocupado especialmente por buscar la forma de que las recomendaciones sean aplicadas en los distintos países, para lo que es clave el involucramiento de los gobiernos y de los actores que integran el sistema educativo.

Desde la Cátedra Unesco de Transformaciones Sociales y Condición Humana de la Universidad Claeh no solo toman las recomendaciones como un insumo importante, sino también intentan promover espacios de discusión y reflexión para que su puesta en práctica se extienda a otros actores del sistema educativo. Luis Carrizo, coordinador de la cátedra, recordó que en 1994 el entonces director general de Unesco, Federico Mayor Zaragoza, tomó la iniciativa para la creación de las cátedras Unesco y redes Unitwin de universidades con la idea de generar múltiples “plataformas académicas para llevar a la práctica el mandato” de la organización. Se apostó a las universidades de forma que fueran instituciones “con un alto nivel de conocimiento”, dijo Carrizo.

Junto con Zelmira May, especialista del Programa de Educación de la Unesco en Montevideo, y Giselle Mira, asesora de la Dirección Nacional de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), recordaron el estrecho vínculo de Mayor Zaragoza con la promoción de una cultura de paz. Según rememoraron, a poco de dejar su cargo en Unesco y luego de crear la Fundación Cultura de Paz, fue el impulsor de que la primera década del siglo fuera definida por la ONU como el Decenio Internacional de una Cultura de Paz y No Violencia para los Niños del Mundo.

Según dijo Carrizo, el actual escenario mundial ameritaría que se pudiera promover un nuevo decenio con una denominación similar y, en ese contexto, valoró que la recomendación “es un documento de una integralidad extraordinaria”. En ese sentido, planteó que en ella convergen distintas temáticas que a menudo se piensan por separado y también presenta acciones para bajar a tierra en los distintos niveles educativos –educación inicial, primaria, media, terciaria y no formal– y apelando a una diversidad de actores.

En noviembre de 2025, Carrizo, May y Mira coincidieron en Santo Domingo, República Dominicana, en una consulta regional convocada por Unesco, en la que autoridades de gobierno y especialistas intercambiaron sobre la aplicación de la recomendación aprobada dos años antes. Al respecto, el coordinador de la Cátedra Unesco señaló que, como institución académica, desde ese momento la Universidad Claeh ha asumido el compromiso de divulgar lo más posible dicha recomendación, de forma que “permee en nuestros currículos y nuestras prácticas”.

En ese marco, Carrizo indicó que, con miras a volver el tema más accesible y para que no quede únicamente en un extenso documento que poca gente pueda leer, desde la cátedra están proyectando el diseño de un MOOC –curso en línea abierto y masivo– gratuito que tenga la certificación de Unesco, de forma de que cualquier persona de la región pueda acceder a una formación en educación y cultura de paz. El director de la cátedra se mostró convencido de que, a nivel nacional, es necesario que el tema entre en la currícula de la educación obligatoria, pero también de la formación docente, y que sea objeto de debate en instancias como el próximo Congreso Nacional de Educación.

En suma, mencionó que la Cátedra Unesco de Transformaciones Sociales y Condición Humana en asociación con la Facultad de Psicología de la Universidad Claeh están diseñando un ciclo de encuentros presenciales que se llamará “Mejor hablar”. Según fundamentó, propiciar la conversación y el intercambio en este tiempo es un mensaje que, si bien puede parecer simple, resulta “muy poderoso”. “Es una estrategia de salida frente a reacciones de bajísimos umbrales de tolerancia, de crispación social, familiar, de convivencia, y eso aplica desde la macropolítica internacional hasta las relaciones de pareja”, dijo Carrizo.

Volver a las bases

May, por su parte, marcó que, en este contexto y sin ánimos de seguir agregando demandas, la educación cobra un protagonismo central a la hora de prevenir situaciones de violencia. Por más que los tiempos educativos “a veces son más largos”, “no hay otro camino que no sea la educación”, sostuvo, y cerró la idea con un postulado básico de Unesco que plantea que “las guerras nacen en las mentes de los seres humanos”. “Es ahí donde hay que construir los baluartes de la paz, y eso se hace, por supuesto, a través de la educación”, según analizó.

En lo que consideró un momento de “desgaste de las formas básicas de convivencia pacífica”, May citó el informe La educación encierra un tesoro, de Jacques Delors, que “habla de aprender a ser, a hacer, a convivir y a aprender”. La especialista de Unesco planteó que atravesamos un contexto de “convivencia digital en el que estamos totalmente despersonalizados”, en el que es mucho más fácil comunicarse a través de medios digitales, pero es cada vez menos frecuente que las personas se sienten a conversar cara a cara para resolver un conflicto. Según analizó, ese escenario se puede extrapolar a los grandes conflictos geopolíticos que vive el mundo actualmente.

En aras de “recuperar” ese tipo de espacios, May mencionó que la escuela es un espacio de convivencia por excelencia, ya que es “el lugar donde se socializa”. “Si uno no tiene una convivencia pacífica en un centro escolar, no hay aprendizajes posibles”, dijo, y llamó a “volver a enseñar a convivir” y “a aprender a estar con otros”. Precisamente, en ese punto encuentra mayor valor la Recomendación sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible, ya que la implementación de muchas de las acciones propuestas implica “volver a poner en discusión” este tipo de problemáticas que aún no están saldadas.

Por ello, mencionó que se apuesta por, en primer lugar, “traer a la mesa de discusión a quienes toman decisiones y tienen posibilidad de accionar en los sistemas educativos”.

En ese marco, habló de distintas líneas que se trabajan desde el Programa de Educación de Unesco en Montevideo, como la promoción de actividades deportivas en el marco de la política de extensión del tiempo pedagógico llevada adelante por las actuales autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Además, habló de distintas acciones que se realizan en la línea de trabajo sobre ciudadanía digital –por la que se apuesta a formar más allá de un uso instrumental de la tecnología– y de una reciente campaña de convivencia escolar que realizaron en conjunto con ANEP.

Espacio en construcción

Desde su rol en el MEC, Giselle Mira planteó que la recomendación de Unesco tiene “ejes transversales” que “van en clave de derechos humanos” y que, por ejemplo, apuesta por “pensar una educación antirracista” y que acompañe las trayectorias de las personas a lo largo de su vida. Según dijo, Uruguay tiene como ventaja que la Ley General de Educación da un punto de partida por el que se debe garantizar el acceso a la educación. “Tenemos que sumar esfuerzos para ver cómo pensamos el acompañamiento, de forma que realmente ese derecho se haga efectivo”, sostuvo.

Mira detalló que después de la actividad de noviembre en Santo Domingo se elaboró una hoja de ruta en la que “Uruguay también puso sus compromisos”. Dicho documento fue trasladado a la Comisión Coordinadora de Educación, algo que consideró especialmente relevante en un sistema de “gobernanza multiactor”, por el que no hay una única institución encargada de la educación pública. En ese sentido, Mira entendió que para que la recomendación tenga impacto en los distintos territorios, todos los actores del sistema deben estar al tanto y pensar cómo implementarla.

En lo que compete directamente al MEC y a su Dirección Nacional de Educación, la asesora contó que están trabajando para implementar integralmente los ejes transversales de la recomendación en los programas educativos que la dirección implementa en el territorio directamente. Mira detalló que desde el gobierno se entiende que existe una necesidad de “pensar la educación para la paz más allá de la ausencia de conflictos” y, en ese contexto, cobra especial importancia la construcción del segundo plan nacional de educación en derechos humanos, actualmente en proceso.

Mira planteó la necesidad de que este tipo de acciones sean discutidas también por jóvenes que son parte del sistema educativo y, como ejemplo, mencionó el caso de las recientes amenazas de tiroteo que ocurrieron en decenas de liceos y escuelas técnicas de todo el país. Al respecto, reivindicó que “muchas veces las soluciones están en las y los jóvenes” y, por lo tanto, también es necesario escucharlos para pensar soluciones conjuntas.

A partir de su trabajo como educadora en un espacio de educación no formal con adolescentes, contó que recientemente se puso en diálogo la ocurrencia de estas amenazas, que estaban empezando a generar determinados conflictos en dicho espacio. De acuerdo con su relato, el equipo docente organizó una asamblea para propiciar la conversación y que el protagonismo sea de los jóvenes, que también concurren a centros educativos de Secundaria y UTU.

Mira contó que después del enojo inicial por la situación, que en muchos casos impidió que los adolescentes pudieran ir a estudiar, se preguntó a los jóvenes qué soluciones podrían ser adecuadas y “salió algo muy interesante”. De acuerdo con lo que narró la educadora, los adolescentes reflexionaron que si alguno de ellos veía a un compañero escribiendo en el baño que va a haber un tiroteo, lo primero que le preguntarían es “qué le pasa”. “Le voy a preguntar, porque no entiendo por qué lo hace, para ver si lo puedo ayudar, si hay algo que me quiera contar”, resumió Mira, y consideró que para ello la empatía “es fundamental”.

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