Al término de la presentación de los resultados 2025 de las pruebas PISA por parte de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), algunas autoridades vinculadas a la educación, entre ellas, el presidente del organismo, Pablo Caggiani, compartieron sus opiniones a partir de los datos compartidos durante la jornada.
Además, en distintos paneles organizados por la ANEP participaron Martín Pasturino, presidente del Instituto Nacional de Evaluación Educativa; Judith Sutz, investigadora y docente en la Universidad de la República; Virginia Verderese, directora general de UTU, y Manuel Oroño, director general de Secundaria.
Pasturino habló sobre los impactos “políticos y sociales” que puede tener la presentación de los resultados de las pruebas PISA y señaló que la repercusión de estos datos varía según cada país. Sin embargo, señaló que Uruguay se encuentra entre los países donde esas discusiones no han tenido la misma intensidad históricamente.
Por otro lado, destacó como una preocupación el nivel que arrojaron algunos países de Europa, como España, donde se detectó una baja generalizada en los resultados. En cuanto a Uruguay, destacó algunos cambios registrados en las últimas décadas, entre ellos el aumento de la cobertura educativa y la disminución de la repetición.
En ese sentido, señaló que actualmente la cobertura educativa a los 15 años supera el 90%, dato que contrasta con el 75% que se registró en 2003 –al comienzo de la implementación de las pruebas PISA en el país–. A su vez, sostuvo que la reducción de la repetición ha permitido que una mayor proporción de estudiantes llegue a rendir estas pruebas en la edad correspondiente al grado que cursa. “Uruguay ha venido bajando la repetición”, destacó Pasturino.
El presidente del Ineed dijo que para Uruguay “se mantienen en términos generales los resultados” y que al cruzarlos con algunos indicadores, como el producto interno bruto per cápita, el índice de desarrollo humano y el gasto por alumno, “Uruguay está siempre en la línea que corresponde”, señaló.
Pasturino también se refirió a algunos factores que pueden incidir en la trayectoria educativa de algunos jóvenes. Sobre ese aspecto, mencionó que el 16% de los adolescentes de 15 años en el país trabaja “tres días o más” a la semana y que, además, 68% de los jóvenes de entre 15 y 17 años ha tenido alguna experiencia laboral.
Con respecto a la cantidad de estudiantes que egresan de bachillerato, consideró que Uruguay presenta niveles bajos en comparación con otros países y, en ese sentido, planteó que el análisis de los resultados de aprendizaje debe complementarse con los niveles de egreso, de modo de obtener una mirada más integral sobre el desempeño y la calidad del sistema educativo.
Por su parte, el presidente de la ANEP agradeció y destacó el trabajo técnico que subyace a la implementación de la prueba, a la vez que agradeció a los centros educativos y a los estudiantes que participaron voluntariamente en esta edición. A su vez, destacó el valor de PISA como una herramienta para conocer cómo evolucionan los conocimientos y habilidades que los estudiantes necesitan para desenvolverse en la sociedad actual y afirmó que “lo peor” que se puede hacer con respecto a la prueba es “festejarla o velarla” por sus resultados, ya que de esa forma se afecta “la toma de decisiones basadas en evidencia”.
Caggiani advirtió sobre un deterioro generalizado de los resultados educativos a nivel mundial que, a su entender, trasciende a los sistemas educativos y plantea desafíos para las “democracias”. En ese sentido, señaló, con base en los resultados de PISA, que los jóvenes están mostrando menores desempeños en lectura, matemática y ciencias, en un contexto que consideró que debe ser señalado como un “problema” para las nuevas generaciones, aunque destacó que Uruguay presenta algunos indicadores positivos en esta edición de las pruebas.
Por su parte, al igual que Verderese, Oroño destacó que los datos obtenidos serán importantes para tener en cuenta el diseño de nuevas políticas públicas que puedan contribuir a mejorar las condiciones en las que “aprenden los gurises”.
Aspectos para seguir trabajando
“Tan mal no estamos”, dijo el presidente de la ANEP, apoyado en una frase mencionada anteriormente por Verderese. En ese aspecto, Caggiani dijo que “hay un conjunto de políticas que están en la planificación del quinquenio” para abordar “desigualdades” que “no son admisibles”, pero a las que aún se enfrenta el país en materia educativa.
En cuanto a ese aspecto, señaló que esas desigualdades se registran en los niveles socioeconómicos y en los aspectos vinculados al género, a la territorialidad y a la inclusión. Para afrontarlas recordó algunas políticas en las que actualmente trabaja la ANEP, como la promoción de la asistencia, la implementación de un sistema ampliado de alimentación en educación media y la extensión del tiempo educativo que permite el desarrollo de planes de convivencia.
En cuanto a la repetición, Caggiani fue contundente y calificó de “anticientífico” que se la continúe considerando un instrumento pedagógico. En ese sentido, afirmó que varias ediciones de PISA demuestran que la repetición perjudica la trayectoria educativa de los estudiantes y advirtió que mantener la repetición “hipoteca” la culminación de la educación obligatoria y afecta que se “generalice y democratice” el acceso a la educación superior.
Crecer en investigación
Durante el intercambio de opiniones, Sutz compartió algunas ideas vinculadas a “creer más” en la ciencia y la tecnología hechas en el territorio. En ese sentido, dijo que a Uruguay le hace falta la creación de un “modo de aprendizaje” propio y señaló que, en general, son los grandes desafíos a los que se enfrenta el país los que no dan lugar para una “aportación sustantiva de las capacidades nacionales”, salvo cuando “no tenemos más remedio”.
En esa línea, la docente señaló la escasa presencia de investigadores en el sector empresarial del país. Según indicó, apenas 3% de los investigadores uruguayos trabaja en empresas, frente a un 55% en promedio que lo hace en la Unión Europea. A este dato sumó que Uruguay cuenta con una cantidad de investigadores por cada millón de habitantes “mucho menor” que la registrada en Europa.
Con base en esa idea, Sutz sugirió reforzar el trabajo vinculado a las ciencias en el país para alcanzar una “industrialización de modo aprendizaje” que permita potenciar a los jóvenes y permitirles conocer el vínculo de Uruguay con las ciencias para que, “quizá en futuras pruebas”, ese aspecto pueda verse reflejado de manera positiva.