De más
- Dedicar cinco minutos diarios a seguir la guerra, para poder tirar datos sueltos inchequeables (“¿Y lo del núcleo reactor de Líbano aguantará mucho más? No la veo”).
- Las fotos de la Luna sin IA.
- Las fotos de la Luna con IA, porque la diferencia es imposible de determinar.
- Estar en la oposición.
- Comer helado en agosto gracias a que te fuiste de viaje al Caribe.
- Sentirte al menos un poquitín aliviado porque los húngaros le dieron un voleo en el orto a Viktor Orbán.
- Que ya no exista la obligación tácita de hablar del túnel en 18 de Julio en todas y cada una de las reuniones sociales.
- Que su lugar lo ocupe el túnel de los narcoladrones de Ciudad Vieja.
- El pensamiento delirante omnipresente en los editoriales del diario El País.
- Que la inacción del gobierno asegure que se cumpla el sueño húmedo del politólogo uruguayo: la alternancia de los partidos en el gobierno.
- Tener al menos una mínima noción de quién es Cazzu.
- Ser dueño de una multinacional armamentística.
- Ser dueño de una multinacional de la IA que vende servicios a las multinacionales armamentísticas.
- Ser dueño de una multinacional petrolera.
- Ser dueño de Rusia.
De menos
- Dedicar cinco minutos diarios a seguir la guerra, para deprimirse con la especie humana.
- Las excusas de vecina de barrio que pone Orsi para no insistir con proyectos de izquierda.
- Explicarle a tu hijo qué es un tornado al santo botón, porque no pasó nada.
- Los pumas que se escapan, que son mucho más aburridos que los monitos.
- No saber si tenés o no ganas de que empiece el Mundial.
- Ser el único de tu familia que sigue haciendo chistes con el lenguaje inclusivo.
- Dirigirte a “todas y todos” ante un público compuesto únicamente por mujeres y que te acusen de machista.
- La diferencia abismal que existe entre los juicios orales y públicos de las películas y los de Uruguay.
- Que la política del gobierno de Israel haga parecer a los antisemitas de siempre unos señores racionales y sensibles.
- Que los llamados de la administración para trabajos en el área administrativa te lleven a concluir que te equivocaste de carrera.
- Que el relativismo cultural no esté impulsando una revalorización de los chistes verdes.
- Sentir que la suerte de Uruguay en el Mundial depende de la vuelta de Luis Suárez.
- Ser un polémico senador opositor y que las lluvias te roben el placer de poder matar al gobierno por una megasequía.
- Presentarte al casting de Gran Hermano porque es tu única posibilidad para irte de la casa de tus padres.